viernes, 12 de mayo de 2023

Películas para desengancharse #102


 

Rara avis, aunque generadora de infinidad de referencias posteriores, THE PRINCESS BRIDE se eleva fácilmente sobre la categoría de mera película, enarbolando orgullosamente un culto que le pertenece por derecho propio. Ya el libro de William Goldman es francamente bueno, pero lo que él mismo hace en el guion es una mezcla inaudita de géneros, transitando desde la comedia absurda al romanticismo exacerbado, las historias de espadachines o de piratas. Incomprendida en el momento de su estreno, ahora es objeto de análisis que le den sentido a esta fórmula perfecta, tan encantadora como divertida, tan desprejuiciada como romántica. Pocas veces se ha logrado reunir un elenco tan bien ensamblado, inesperadamente podríamos afirmar. La princesa Buttercup, en la que no concebimos a nadie que no sea Robin Wright, o ese papel perfecto (el único de su errática carrera) para Cary Elwes como el enamorado Westley; la otra pareja, inolvidable, un gran Mandy Patinkin como Íñigo Montoya buscando vengar a su padre, junto a André el gigante, al que quieres abrazar cada vez que sale en pantalla. Perfectos también los secundarios, encabezados por Chris Sarandon componiendo un malvado deliciosamente de opereta, junto a Christopher Guest, Wallace Shawn, Peter Cook (véanlo en versión original) o Peter Falk narrándole a su reticente nieto una historia que luego se le torna tan irresistible como a quienes la hemos visto, primero como niños, volviendo a esa infancia años más tarde.
Y para rematar, una inolvidable partitura a cargo de Mark Knopfler y Willy DeVille, ni más ni menos...
No conozco a nadie que no le guste, a lo sumo que ya no le otorgue ese aura de mito infalible, pero es indudable que llegó un día sin que supiéramos de dónde había salido, pero sobre todo por qué ya no se hacen películas así...
Maravillosa.
Saludos. 

jueves, 11 de mayo de 2023

Las manos del crimen


 

Agradable sorpresa la de BOSTON STRANGLER, nueva versión del clásico dirigido por Richard Fleischer en 1968, y de la que obtiene su hermetismo narrativo, que la convierte en un thriller frío y desasosegante. La gran diferencia radica en el protagonismo femenino, dos inusitadas reporteras espléndidamente interpretadas por Keira Knightley y Carrie Coon, que no sólo ilustran la dificultad para moverse en un mundo de hombres, sino también la elocuencia de ambas, intentando ir un paso por delante en un caso que se va tornando cada vez más extraño y complejo. Es aquí donde brilla el estupendo guion firmado por el propio Ruskin, que se alía con obras maestras como ZODIAC, en lugar de guarecerse en una burda revisión del original, ofreciendo una respuesta final tan ingeniosa como descorazonadora, y que desgraciadamente sigue tan vigente en nuestros días, demostrando que poco o nada ha cambiado en estos sesenta años.
Requiere paciencia e implicación, pero el esfuerzo merece la pena.
Saludos.

miércoles, 10 de mayo de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #31


 

No sé si mezclar a Edward G. Robinson, Marlene Dietrich y una compañía reparadora de averías eléctricas es una buena idea, pero en esencia es el tronco sobre el que se sustentaba MANPOWER, nueva incursión de Raoul Walsh en el terreno de las pasiones desatadas en mitad de un entorno laboral de riesgo. En realidad parece una excusa para confrontar a Robinson y el siempre solvente George Raft, que son buenos compañeros hasta que se cruza ella, hija de un veterano de la compañía, y que acaba de salir de la cárcel por su mala cabeza. El film es bastante entretenido, pero necesita de un ejercicio de abstracción importante, primero para enclavar un puñado de escenas que bien podrían provenir del cine negro, pero que se topan con el marco "social" del guion firmado por Richard Macaulay y Jerry Wald, que le dan la apariencia de dos historias filmadas en paralelo. No es un título memorable, pero sí solvente, y Dietrich se esfuerza por ser una femme fatale más mundana que de costumbre, y a la que llegaremos a ver incluso preparando huevos fritos, después de guardarse un par de billetes en la liga mientras trabaja como señorita de compañía. 
Se puede ver, si se es indulgente con los cables eléctricos... 
Aquí se tituló con un elocuente ALTA TENSIÓN.
Saludos.


martes, 9 de mayo de 2023

El agujero en ningún sitio


 

CANDY LAND es un interesante intento por volver al grindhouse más desprejuiciado y libérrimo, a través del día a día de un grupo de trabajadoras sexuales, enclavadas en una especie de estación de paso en una solitaria y montañosa región en Montana. Todo el preámbulo, y pese a las evidentes carencias presupuestarias, consigue atrapar ese cine rugoso e imperfecto, donde se puede palpar la dureza de este grupo, que se cuida mutuamente ante el desarraigo común. El problema sobreviene por la necesidad de introducir el elemento terrorífico, desembocando en un slasher de manual, demasiado previsible, y que difumina el retrato de personajes, como si de repente Swab ya no supiera qué más hacer con ellos, excepto abandonarlos a merced de los tópicos. Podría (y debería) haber sido más atrevida, porque no es común toparse con títulos que desafíen abiertamente el modo de rodar normativo. Desgraciadamente, John Swab nos ofrece sólo apuntes, porque incluso la imperfección necesita ser pulida.
Saludos.


lunes, 8 de mayo de 2023

Mundo glandular

 


La idea era que FROM BEYOND fuese la continuación perfecta a una posible franquicia, sobre todo tras el éxito de su predecesora. La realidad desveló el oportunismo de Yuzna y compañía, que pese a demostrar la pasión por el retorcido ideario lovecraftiano no es más que una especie de "aprovechamiento de lo ya existente". Aun así, RE-SONATOR (como fue conocida también en España) sigue siendo apreciable como la artesanía que es, un film de terror más clásico de lo que parece, y menos exótico también. Rodada a toda prisa, aún rescataba la parte principal del elenco, con Jeffrey Combs y Barbara Crampton al frente, pero con bastante menos sentido del humor que su predecesora y unos efectos especiales más predecibles. El gran problema, sin embargo, reside en un ritmo irregular para un film verdaderamente corto, como si todo se tratara de incluir descartes o reciclar ideas. Por todo ello se puede afirmar que ha quedado algo anticuada, aunque para grandes nostálgicos sigue siendo una pieza apreciable y, cómo no, complementaria. 
Lo mejor, la Crampton vestida de cuero y esquivando glándulas pineales.
Lo peor, la falta de cohesión entre sus partes.
Saludos.

domingo, 30 de abril de 2023

Rincón del freak #547: El mérito de ser el primero


 

Hay películas que son paradigmáticas casi sin pretenderlo, embolsándose una fama que el tiempo convierte en mito o leyenda, otorgándoles un estatus que simplemente no debería pertenecerles. En la cúspide de este reducido grupo ("películas que llegaron ahí de casualidad", las llamaría yo) veo claramente THE LAST HOUSE ON THE LEFT, el destartalado debut de Wes Craven, allá por 1972, cuyo único mérito cinematográfico era mostrar sin tapujos la crudeza de unos actos violentos, que prácticamente era el único motor de un film tan amateur que muchas de sus decisiones parecen tomadas al azar. El auténtico promotor fue Sean S. Cunningham, cineasta de bastante menor talento que Craven, y que siempre ha estado convencido de que la provocación gratuita puede ser arte por sí misma. Es un error que queda aquí de manifiesto, con un guion inconexo, un montaje desquiciante y un uso de la banda sonora que alguien debería explicarme algún día, porque no se sabe si pertenece a un film de terror o a un slapstick. La premisa no puede ser más simple, y es cierto que luego esto se ha copiado miles de veces, remitiéndonos a ese viejo mantra de "yo lo hice primero". Por un lado hay dos chicas que se van a un concierto; por el otro una especie de banda/familia de delincuentes, que huye de la policía. El destino hace que las chicas se topen con los segundos, y éstos les harán pasar un calvario que Craven aproxima a una explicitud que pocos se atrevían a filmar por entonces. Es lo único por lo que podría recomendar su visionado, por su carácter de proto-slasher bizarro e inconsecuente; por todo lo demás, no habría pasado de ser un fondo de catálogo sin mayor mérito. Lo atestigua, por ejemplo, que casi todo el mundo que participó en ella renegara de dicha circunstancia... excepto, creo, el bueno de Cunningham, claro...
Saludos.

sábado, 29 de abril de 2023

La explosión silenciosa


 

Hay algo más violento que la violencia, más explícito que la pornografía, más incómodo que esa escena que no debería estar ahí mientras "esa persona" está ahí al lado. Carlos Vermut realiza en MANTÍCORA una demostración de contención exponencial que muy pocas veces se ve en una película. No se trata de economía de medios, ni de morosidad narrativa. Vermut es un narrador elocuente, torrencial, pero nos había acostumbrado al meandro, a la esquina inesperada, a dislocar el eje hasta sus últimas consecuencias. "Lo que no se puede mostrar no debe ser mostrado", infalible mantra del cine clásico, que no detiene la historia porque exista el infame deseo de "verlo todo". MANTÍCORA no es perfecta, no le hace falta, ni es el mejor trabajo de Vermut, aun siendo una película soberbia, apabullante. Estamos ante la reinvención de un creador genuino, de los llamados a ser importantes, a marcar un punto y aparte. Y lo curioso es que no puedo contar casi nada del film, es imposible, porque es lo requerido, no saber nada para poder observarlo todo, entender a medida que conocemos a Julián, y le acompañamos en su monótono discurrir, hasta esa implosión sorda, que veíamos de lejos, como un rumor antes de la tormenta. Esta contención, monacal, refrenada, de fluidos guardados al fondo del pozo más oscuro, es una experiencia insoportable, insisto, no porque nos muestre a un ser humano odioso, el peor monstruo imaginable, sino porque la mirada infalible de Vermut nos deja la posibilidad de que todos nos veamos reflejados de una u otra forma. En un inocente dibujo infantil tenemos la respuesta...
Devastadora. Una de esas películas que merecen varios visionados... pero es tan difícil llegar a terminarla una sola vez...
Saludos.

viernes, 28 de abril de 2023

Películas para desengancharse #101


 

Fieles a la tradición bienal indéfila, continuamos aquí el repaso, absolutamente subjetivo, a esas películas que han conformado un imaginario particular, a veces idealizado, cuando no directamente distorsionado. Ya me parecía rarísimo que en tres lustros no hubiese asomado por aquí Alex Proyas, un director con tanto talento visual como pocos remilgos a la hora de pasarse la verosimilitud allá por donde dijimos. Y puede que la película suya que debería haber entrado aquí fuese EL CUERVO, aquel fenómeno mediático con el que irrumpió a principios de los noventa. Sin embargo, me ha parecido más elocuente irme a DARK CITY, un film tan olvidado como reivindicado, tan precursor como deudor asimismo de multitud de referencias. Un cuento distópico, extrañamente retrofuturista, que recuerda muchísimo a EL SHOW DE TRUMAN (versión hiperoscura), aunque no son pocos los que ven aquí una ascendencia más o menos indirecta con MATRIX, con la que comparte mucha de su estética e incluso ética. Yo, sin parecerme la maravilla que tantos llevan defendiendo desde hace 25 años, sí le otorgo su carácter personal y poco dado al remiendo descaradamente comercial. Ello le restó impacto en taquilla, pero le ha ido granjeando un aura de film de culto, no cultureta, pero sí lejos de esquemas rudimentarios y repetidos mil veces. A mí me gustan, sobre todo, sus momentos de cine negro, y menos los de ciencia ficción, aunque tiene el añadido de un final bien resuelto, verbigracia de un por entonces incipiente David S. Goyer. La partitura de Trevor Jones es estupenda, y la fotografía de Dariusz Wolski le da un toque tenebroso  e inquietante. Además, sólo por ver a Jennifer Connelly cantando standards de los 40 ya merece la pena...
Recupérenla si ni siquiera les suena.
Saludos.

jueves, 27 de abril de 2023

La broma infinita


 

Hay películas que son una pena. Lo son porque están lejos de ser una mala película, pero aun así son incapaces de erigirse sobre su propia circunstancia, engrosando las dudosas líneas de la pedantería. Algo así le ocurre a INFINITY POOL, última propuesta de Brandon Cronenberg, que se vuelve peor cuanto menos reconoce su falta de originalidad, o cuanto más evidentes son sus referencias. En mi opinión, y por contraponer a dos cineastas complementarios pero muy diferentes, en esta sosísima historia de identidades perdidas, hedonismo refrenado y crítica social chusca, sobrevuelan el último Kubrick y los trazos más gruesos de Ruben Östlund. De nuevo estamos ante un lugar indefinido, lo que evita problemas de concreción pero también resta verosimilitud a un relato que ya huele a chamusquina desde el primer impacto, que además llega demasiado pronto. En resumen, vemos a una "pareja bonita" de vacaciones en una isla (adecuadamente) ficticia; allí conocen a otra pareja, hay un pequeño flirteo entre dos de ellos, se van de picnic y a la vuelta atropellan a un lugareño, lo que ya despierta mi mosqueo. Deciden ocultar el suceso, pero se topan con un sistema de justicia implacable, que les reserva un castigo tan curioso como irresistible, y que por supuesto me reservo contar aquí para no chafarles nada, aunque ya les digo que todo esto ocurre muy pronto. De repente, a Cronenberg sele olvida escribir, delinear, detallar, y se abandona a un puñado de imágenes impactantes, apoyado en la suculenta fotografía de Karim Hussain y las etéreas notas de Tim Hecker. Como una mezcla espídica de EYES WIDE SHOUT y FORCE MAJEURE, lo que el director canadiense quiere, tras su muy superior POSSESSOR, es sublimar a Kafka y Camus, pero sin el desconcierto del primero ni la demoledora elocuencia del segundo. Esta "piscina infinita" se queda a mitad de todo, de un terror más visual que sugerente, y de un discurso que personalmente me ha parecido básico e irrisorio, recordándome en sus peores momentos a un panfleto aleccionador y paternalista.
Evítenla si van con la idea de que van a ver algo muy original.
Saludos.

miércoles, 26 de abril de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #30


 

Escuetamente.THEY DIED WITH THEIR BOOTS ON es una obra maestra, y de las grandes. Y lo es por motivos no estrictamente inherentes a su valor cinematográfico, que también. Estamos ante uno de los mejores manuales de cine, de dirección de cine. Si usted, o usted, refiere su futuro en los márgenes, melifluos e inconstantes, de la dirección, he aquí su biblia, no porque lo diga yo, que también, sino porque muy poquita gente ha sido capaz de filmar una película sin género bajo el condicionante de ser un western canónico. MURIERON CON LAS BOTAS PUESTAS lo tiene todo, y bien hecho, y con valentía. Primero, es la biografía de un psicópata sin destrozarlo, pero tampoco glorificándolo; no se me ocurre quién dejase diez minutos de margen entre dos de las escenas mejor rodadas de la historia del cine, y que éstas sean tan diferentes entre sí. Custer con su mujer, antes de la batalla, revisando sus enseres, que no le falte nada; una vez se despide, ella se desmorona, literalmente. Custer en la batalla, un montaje al milímetro, de rostros y de sentencias, de travellings y primeros planos. Raoul Walsh da una lección de cómo escribir con la cámara, tomen nota. E importante: durante las anteriores dos horas, no encontrarán ni un western ni un melodrama, ni una semblanza ni un sobrevuelo. Éste es un "gran relato", vestido con los ropajes del gran relato. Curioso. A mí me sigue pareciendo una de las más claras precursoras de lo que hoy representan, por ejemplo, Paul Thomas Anderson o Denis Villeneuve. Esto es: poner al servicio del futuro la propia experiencia. Y esto, hoy, es presente.
Obra maestra absoluta, y de las grandes.
Saludos.

martes, 25 de abril de 2023

Una píldora te hará más pequeño


 

Les voy a resumir en qué consiste una cosa como ANT-MAN AND THE WASP: QUANTUMANIA. Todo, absolutamente todo. Todo lo que se pueda reciclar, aprovechar, copiar de hecho, bienvenido sea, porque no es este mundo de quienes proponen, sino de quienes saben disponer. Lo de Marvel languidece en cosas como ésta, en artefactos que están a años luz del homenaje rendido, y que directamente tiran de un manual de fórmulas intercambiables e inocuas. En la misma frase están Kang y Baskin Robbins. El héroe va a salvar algo, suponemos que el universo entero, pero tampoco podemos estar muy seguros. La cosa es que si nos llevamos el campo de batalla a un lugar inconcreto (¿Quantico?) nos ahorramos daños colaterales molestos a la moral de los triunfadores ¿Quienes son estos? Más que nunca, la unidad familiar, ese magnífico bálsamo contra conquistadores totalitarios. Del barrio hasta el infinito, saltándose todas las inconveniencias paradójicas, y adelantando cada línea de guion por si se angustia algún consumidor de la llamada "nueva raigambre". De ellos es el MCU, porque así se ha querido y permitido.
Horripilante.
Saludos.

lunes, 24 de abril de 2023

La segunda vida


 

Vamos a hablar de RE-ANIMATOR, porque vamos a hablar de Lovecraft, esta semana y la que viene, y las siguientes. Y hablaremos de pelis de culto, de gente que vuelve de la muerte, de la agonía de esa segunda vida que uno no ha elegido vivir. Y es verdad que Lovecraft era un señor muy estirado y muy autoconsciente, y tendía a la solemnidad, pero afortunadamente no es de lo que hemos venido a hablar hoy. RE-ANIMATOR es un cachondeo, en mi opinión uno de los mejores ejemplos de cómo integrar el elemento cómico en una narración terrorífica, y que funciona mejor cuanto más dislocada se pone, alejándose del original del de Providence y salpimentando un gore más que efectivo con escenas tan contundentes como desprejuiciadas. Además fue la primera gran oportunidad para Stuart Gordon, auspiciado por el ojo de Brian Yuzna; y el reparto es tremendamente acertado, comenzando por el protagonismo compartido por Jeffrey Combs y Bruce Abbott, complementado con la gran Barbara Crampton y un inolvidablemente inquietante David Gale, capaz de llevarse de calle toda la parte final, que por cierto es brutal. Un film con tan pocos prejuicios, que hasta la banda sonora es un homenaje descarado al Bernard Herrmann de PSICOSIS, y son constantes los guiños hacia films clásicos, como FRANKENSTEIN, LA MOMIA o LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES. 
Si pueden, háganse con la versión extendida, aún más bestia y juguetona. Yo la he vuelto a disfrutar como cuando la vi por primera vez... Y sí, era demasiado joven para esto, pero nunca fuimos la generación de cristal ¿no?...
Saludos.

domingo, 23 de abril de 2023

Rincón del freak #546: El vigesimoctavo pasajero


 

No hace mucho, alguien me habló de la conexión directa entre ALIEN y una oscura coproducción italo-española de serie B de 1965. Suficiente para despertar la curiosidad, y comprobar de primera mano que TERRORE NELLO SPAZIO, más allá de algunas coincidencias en su esquemático guion, hablar de plagio es casi una ofensa al sentido común. Y ello pese a que Mario Bava se esfuerza por mantener la coherencia en este relato de ciencia ficción de lo más pedestre, en la que una misión espacial que nunca queda clara llega hasta un planeta que parece desierto, pero en la que descubren una forma de vida ya extinta. Hasta aquí las correspondencias, y no pocas, por las gigantescas proporciones de los esqueletos encontrados, pero poco más, pues la amenaza aquí consiste en un maquillaje que haga pasar a los tripulantes por infectados que han perdido su voluntad. Los trajes de cuero, los artefactos analógicos y las pétreas interpretaciones no ayudan a su cuestionable sentido del ritmo, y nos queda una película esforzada, incluso con hallazgos interesantes en lo técnico, pero que ha quedado como una curiosidad demasiado anticuada para una analogía tan atrevida.
Sólo la recomendaría a espectadores avezados, aventajados y sin demasiados prejuicios.
Saludos.

sábado, 22 de abril de 2023

El último funcionario


 

Lo que hace a IKIRU una obra maestra absoluta, incluso uno de esos films capaces de crear verdadera escuela, es su carácter diferencial, cómo Akira Kurosawa (y por supuesto Takashi Shimura, su protagonista) expande la mera narrativa para ofrecernos un retrato inagotable sobre la dignidad, posible, de hecho posibilista, del ser humano, una vez éste toma conciencia de su finitud, y por tanto del absurdo de su cometido cotidiano. Nada más evidente que la kafkiana oficina burocrática, donde el eterno papeleo ahoga cualquier iniciativa ciudadana, en pos de un orden que no es más que el triunfo de lo inalterable ¿Acaso hay algo menos hagiográfico que ceder a la debilidad de saberse en los últimos días? Watanabe expresa el deseo de "vivir", recuperar una magdalena que creía perdida para siempre, capturar esos días en toda su inapreciada singularidad, exprimir cada segundo. No, no estamos ante un héroe como podría imaginarlo por ejemplo un Capra, sino ante un "lúcido derrotado", tardío pero no por ello ajeno a su propio y ridículo propósito de redención. Ahí se hace patente la imposibilidad de trasladar este tono, amargo y desencantado, hermoso y brutal, hasta nuestros días, donde antes al contrario admiramos la opacidad funcionarial como el triunfo de un sistema que, en el colmo del absurdo, es fin en sí mismo.
Obra maestra absoluta.
Saludos.

viernes, 21 de abril de 2023

Últimos momentos para siempre


 

Encomiable la adaptación que Kazuo Ishiguro ha efectuado sobre la que sigue siendo una de las mejores películas de Akira Kurosawa. LIVING traslada con exactitud el alma de aquélla, sin pararse en mejoras innecesarias (ninguna obra maestra lo necesita), y respetando el gran motivo de esta paradoja narrativa, en la que lo trascendente es inseparable de lo cotidiano. El único cambio es el lugar, el Londres de 1950, donde el señor Williams, pulcro, metódico funcionario, recibe la noticia de que no le queda mucho de vida. Pende de un hilo la verosimilitud, de lo que ocurre antes y también después, pero insisto en que está estupendamente resuelto. El preámbulo, significante, nos revela un día a día imperturbable, de engañosa reverencia institucional. El corpus queda ya a merced de la soberbia y medidísima (casi zen) interpretación de Bill Nighy, que da una lección de control gestual y economía de medios. La resolución, eso sí, ligeramente alargada, no carece de significante, y termina siendo ese extraño remanso que para todos debería ser dejar de existir, dejar de vivir, rubricar esos momentos últimos sin éxtasis, y mejor con una bondad que tan a menudo queda orbitada con una debilidad que no es, ni puede ser.
Saludos.

jueves, 20 de abril de 2023

Por gruñir


 

UNWELCOME es una película pequeña, de modos modestos, pero que se quiere volver ambiciosa justo cuando menos lo necesita. Un cuentecito de terror veladamente folclórico, en el que una pareja se marcha de una bulliciosa ciudad inglesa a la campiña irlandesa, donde piensan criar al bebé que esperan en la casa rural que acaban de heredar. Es curioso, porque uno espera encontrarse con un film más apegado al suspense inherente a la irrupción de los cuerpos extraños en un entorno reticente a los cambios. Lejos de ello, nos encontramos con unos muñequitos bien construidos, eso sí, pero que llegan tarde y pelín tímidos. El resultado es un relato que combina terror y humor, pero cuyo apego a los lugares más comunes del género no le permite avanzar más allá de un entretenimiento que se olvida tan fácilmente como se llega a ella, que es con más curiosidad que certeza.
Saludos.

miércoles, 19 de abril de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #29


 

Hay mucho más de lo que parece en el interior de un film como DARK COMMAND, uno de esos westerns a menudo confundidos como "menores", puede que por esquivar convenciones e iluminar rincones oscuros de una época repleta de equívocos. Ya su arranque es prontamente desgajado, al presentar la improbable pareja protagonista, un viejo matasanos ambulante y un rudo vaquero, interpretado por John Wayne. Este último, harto de rodar a base de trapicheos, decide establecerse en un pueblito de Kansas, donde se presenta a alguacil, básicamente para conseguir los favores de la hija del banquero local. El giro más inesperado se produce por la rivalidad con el maestro, eterno pretendiente y ahora encargado de alfabetizar a quien podría arrebatarle todo lo que ambiciona. Walter Pidgeon interpreta con acierto a este complejo personaje, que primero encarna al abnegado demócrata, pero que estalla con la Guerra Civil, convirtiéndose en un salvaje contrabandista. Así, estamos ante un film en constante metamorfosis, que se sirve de una figura histórica, William Quantrill (aquí Cantrell), para dibujar los contornos de esa "leyenda impresa", la misma que elevó a los altares a siniestros oportunistas, mientras relegaba al ostracismo a quienes se basaban en algo tan peregrino como la ley. Porque nadie es aquí quien parece, pero mucho menos quien quiere parecer.
A destacar, además del estupendo guion, una más que reivindicable banda sonora a cargo del gran Victor Young.
Saludos.

viernes, 24 de marzo de 2023

El "pastocho"


 

Por ir finiquitando lo de Sitges (que ya me vale también), me parecía significativo exponer aquí otro ejemplo de terror reciente mexicano, aunque por motivos totalmente diferentes a los que traje la semana pasada. Si conveníamo en que HUESERA suponía un estimulante paso adelante, respondiendo a las demandas de un terror inteligente que no cae en la pedantería, el caso de LA EXORCISTA desmantela cualquier expectativa al respecto, abandonando la posibilidad de reírse de uno mismo, para caer en la comedia involuntaria. Me parece una oportunidad perdida, fiándolo todo a unos efectos digitales que no siempre funcionan, y a lo remedado de multitud de producciones similares, dando lugar a un término que mezclaría el pastiche y lo pastoso. Aquí había material, muy del gusto, por ejemplo, de Álex de la Iglesia, con la figura de una joven monja oficiando de exorcista improvisada en un pueblito, donde un devastador demonio va tomando posesión de cuanto incauto se le cruce, aunque su motivo último sea otro muy diferente. Insisto, la idea de partida, así leída, parece interesante, pero el resultado es poco menos que decepcionante.
Saludos.

jueves, 23 de marzo de 2023

Toda la vida es cine


 

La maestría de Steven Spielberg se demuestra en los pequeños detalles, normas incidentales que se convierten en un nuevo tipo de escritura cinematográfica. Y pese a sus muchos e inevitables altibajos, THE FABELMANS está trufada de estos momentos que llegan a rozar la magia. Se llama dominar tu oficio para que todo fluya con naturalidad, y se llama calibrar los aspectos sin que llegue a notarse. Por ejemplo, ya muy al final, Spielberg se recrea en un sencillo giro de 360º, tan sólo para mostrar sin palabras qué vamos a ver a continuación. La anécdota es real, y fue momento decisivo que le marcó para dedicarse definitivamente a ello, porque no todos los días se encuentra uno con el mejor director de cine de la Historia. Hay algunos más, todos relacionados con el cine como materia, el cine como espejo de nosotros, el cine como suspensor infalible de la incredulidad. Si hay algo que realmente merece la pena en esta extraordinaria película, no termina de parecerme que esté exactamente en el carácter autobiográfico, que para él debe haber sido casi exorcizante. No, porque más allá del sentido homenaje a su familia, con todos sus problemas y superaciones, lo que hará grande a THE FABELMANS dentro de unos años, puede que cuando su autor ya no esté entre nosotros, será la generosidad de un maestro al desvelar su secreto, o por qué el mundo y la vida cobran una nueva dimensión al ser filmados. Está todo ahí, pero sólo unos cuantos logran verlo adecuadamente. Y como dijo Ford, no hay nada que importe en el cuadro, sólo en qué lugar se sitúa el horizonte...
Hermosa, y dolorosa, y gozosa, y otras muchas cosas más que son ya como de la familia...
Saludos.

miércoles, 22 de marzo de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #28


 

Como una bala. El guion de Jerry Wald y Richard Macaulay para THEY DRIVE BY NIGHT es, nunca mejor dicho, una camión sin frenos, siempre con el peligro de estrellarse, pero por ello excitante. Con un aire irrechazable de cine negro, su argumento se desarrolla por lugares más mundanos, el de los transportistas por carretera, presentándonos a los hermanos Fabrini, que se mantienen al margen de los salarios controlados, con el sueño de construir su propia empresa. Más una quimera que una realidad, aún tienen su camión sin pagar, exigidos a largas jornadas sin dormir para remontar su precaria situación. En un principio pensaríamos en un protagonismo compartido, pero éste es rápidamente acaparado por George Raft, en uno de sus mejores papeles, mientras que Humphrey Bogart va perdiendo peso en la trama, como un secundario de lujo. La segunda parte del film, de mayor complejidad, introduce el pérfido personaje de Ida Lupino, una femme fatale posiblemente mundana, casada con el alcohólico dueño de una plataforma de tansportes, y obsesionada con Joe Fabrini, en un conato de relación que dura varios años y que se tornará cada vez más peligrosa.
No es una obra maestra, sino más bien una magnífica película de primera categoría, que podría confundirse con una serie B por la modestia de sus pretensiones y ramalazos de cine socialmente comprometido, centrándose en la dureza de los camioneros, y derivando en una intriga criminal perfectamente llevada por Walsh, que aquí se remangó de lo lindo.
Para ver de una sentada y casi sin respirar.
Saludos.

martes, 21 de marzo de 2023

El tallo arrancado


 

En LA MATERNAL, Pilar Palomero nos sitúa en un extremo de difícil solución, una problemática que por desgracia sigue siendo frecuente, y que trasciende el mero drama social, para ubicarse en los límites incluso de la moral. Carla es una adolescente rebelde e inquieta, que vive con su madre soltera en un restaurante de carretera, y que empieza a cometer demasiados errores, como por ejemplo meterse en una casa ajena. Sin embargo, el gran problema de Carla llega al recibir la noticia de que está embarazada, por lo que se ve obligada a internar en un centro de madres menores. La directora solventa el crudo arranque a base de un naturalismo emocionante y nada forzado, con esta niña directamente enquistada en un mundo desconocido, pero donde desarrollará una camaradería muy especial con las otras internas. Son sus historias personales (algunas terroríficas) las que dotan de verdadera entidad a un film que luego se hace algo largo, priorizando la frustración de la protagonista y dejándonos con ganas de asistir a un desarrollo más coral, y por tanto enriquecedor. A destacar la interpretación de la jovencísima Carla Quílez, de fuerza arrolladora, y algunos momentos que rozan la congoja, con esas crías a las que se les acabó esa frase de "toda la vida por delante" demasiado pronto.
Saludos.

lunes, 20 de marzo de 2023

Lo que más amas en el mundo


 

Ayer fue el día del padre, y tuve la ocurrencia de ver AFTERSUN, que es una película que debería importarme mucho, pero que me ha dejado con una sensación tibia. Debe ser su excesiva frialdad, o desapego, que ralentiza su narración hasta hacerla francamente exasperante. Pero debería haberme gustado, aunque más que disfrutar la he sufrido. He sufrido por identificarme profundamente con su protagonista, que es algo contraproducente, y más en este caso. Paul Mescal (que ha llegado a optar al oscar a mejor actor) interpreta a un hombre que ha sido padre demasiado joven, que no logra superar su divorcio, que atisba un futuro económico ruinoso, y que decide apostarlo todo a un verano, unas vacaciones con su hija de 11 años. El film está contado a través de la mirada de la niña (una prodigiosa Francesca Corio), que 20 años después, en su propio cumpleaños, rememora a fogonazos aquel viaje a Turquía, la última vez que vería a su padre. Ha de tenerse un espíritu poético, embadurnarse de tantas sensaciones a flor de piel, y aun así desdramatizadas; de lo contrario, se nota la fina línea que separa sensibilidad de sensiblería, que es donde se nota la bisoñez de recursos de su directora, que aun así debuta brillantemente. 
Hay momentos que duelen, a mí me han dolido y he tenido que parar, porque me he dado cuenta de que se puede representar una depresión profunda en pantalla...
Saludos.

domingo, 19 de marzo de 2023

Rincón del freak #545: Datos del esperpento sincopado


 

Qué quieren que les diga. Tiempos difíciles, por lo que es perentorio solazar la mangurria, además de incentivar ese disoluto glanduleo de la autoestima. Como no se me da bien, acudo dominicalmente a desastres naturales, casi todos en forma de cine subterráneo, que lo hay y mucho. Y la de hoy es de traca, y mala, e indefendible, y ni siquiera apuesta por una miaja de chanza subcutánea. Es mala, y ya está; y los que la hicieron lo sabían, y los que la siguen viendo, 46 años después, pues también. Y les ahorro la retahíla de títulos plurilingüísticos, por lo de abreviar, que no abrevar. LA BESTIA IN CALORE era una de aquellas inusitadas exploitation, que durante un puñadito de años nos colaba a despiadadas oficiales nazis, preferentemente torturadoras con TitanLux, o bien metidas en tareas de deconstrucción humana a base de brebajes bacteriológicos y demás zarandajas. Aquí, la excusa es la creación de una bestia humana, de inagotables apetitos folladores, que en realidad no era más que un pobre diablo con acromegalia, que las escasas veces que aparece está recluido en una minúscula jaula, adonde le van llegando señoritas en apuros y en cueros también. No importa, porque he ahí el reclamo desde la pimpollesca portada, que llevó a esta bobada a ser considerada "S" (enigmática letra para cualquier centennial, por supuesto). Si hubiese ido sólo por ahí, con la pérfida (e inexpresiva) Macha Magall al frente, podría tener hasta su gracieta, pero Luigi Batzella, al que alguien le dijo un día que podía dedicarse a esto, se recrea con una dirección de actores inexistente, un sonrojante intercalado (birlado, más bien) de pelis ajenas, irrespetuoso hasta con el etalonaje, y un tiroteo final directamente chanante, con gente entrando tarde en escena y muertes que hubiesen necesitado del verbo valleinclanesco para comprenderse su naturaleza miserable, peor que cutre, decididamente ofensiva...
Yo sólo la vería con resaca de orujo y una bandeja de Miguelitos de La Roda...
Saludos.

sábado, 18 de marzo de 2023

El chasquido


 

HUESERA fue una grata sorpresa en Sitges, llevándose el premio "blood window", y ofreciendo una mirada muy distintiva de lo que podría ser un típico relato de terror. Más que eso, lo que propone la directora Michelle Garza es una valiente aproximación a los traumas y problemas de la maternidad, sobre todo cuando se tienen dudas de si era ésa la vida realmente elegida. De hecho, lo más interesante en ningún caso es el elemento sobrenatural, de peso más bien tangencial, mientras que el film queda sobrevolado por la ambigüedad sexual de su protagonista, a la que ni siquiera su familia apoya como futura madre. El ritmo es el adecuado, introduciéndonos en el complicado día a día de Valeria y su embarazo, la extraña y amenazante presencia que sólo ella parece ver, o el deseo irreprimible de volver en brazos de la mujer que ha amado toda la vida. Todo ello compone un film que, aunque irregular y algo desvaído, nos presenta a una cineasta con una mirada y un discurso más que prometedores.
Saludos.

viernes, 17 de marzo de 2023

Mar de árboles


 

Es más que curiosa, incluso significativa, la deriva de una película como ALCARRÀS. Me refiero a lo difícil que sería seguirle el rastro por sus méritos concedidos, lo que no ocurre por los propios. Triunfadora absoluta en Berlín, la segunda película de Carla Simón es un notable ejercicio de realismo controlado, o naturalismo dramatizado, que mantiene todo lo bueno de aquella maravillosa VERANO 1993, pero se atreve a ir un paso más allá, fundamentalmente en una mayor coralidad, por mucho que ésta no sea ni mucho menos una película con protagonistas perfectamente definidos. ALCARRÀS fue seleccionada para representar a España en los oscar de este año, decisión que aún nos preguntamos de qué diablos fue fruto, y más aún tras asistir a su inaudito batacazo en los Goya, donde se fue de vacío con 11 nominaciones. A mí me da la impresión de que pocos "académicos" han entendido la naturaleza del mensaje de la barcelonesa, dotada de una especial sensibilidad para ofrecer la pulpa de sus personajes, sin necesidad de enfatizar sus actuaciones, que no por amateurs están menos delineadas. Es, sin duda, una hermosa película, y una rotunda película, que nos habla de dignidad sin falsos estereotipos, entendiendo que, pese a lo necesario de su mensaje, la vida es algo mucho más amplio como para relegarlo a tres momentos de tensión.
Absolutamente magnífica. Su escena final, para que me entiendan, contiene trazas de Ford, Rossellini o Becker. Palabras mayores.
Saludos.

jueves, 16 de marzo de 2023

Dentro de campo


 

La actriz y directora Sarah Polley ganó el oscar al mejor guion adaptado con WOMEN TALKING, donde trasladaba a la pantalla la hermética novela de Miriam Toews, en un trabajo de coguionización. La película, excepto en lo cuidado de su puesta en escena, donde es capaz de dar cabida (y voz) a un extenso reparto coral, se queda a medias de casi todo lo demás. No termino de entender ese fuera de campo tan descompensado, pues debemos estar exhaustivamente atentos a cualquier detalle de cada frase, pero esto no necesariamente va a hacer avanzar una narración, por otra parte, incomprensiblemente mortecina, por mucho que el argumento sea escabroso hasta límites insospechados. Y entiendo quien se haya sentido entusiasmado con esta opción, le de relegar el horror a un relato que vamos deshilvanando de las palabras que oímos. Toews, criada en una colonia menonita (de hecho, protagonizó LUZ SILENCIOSA, de Reygadas), nos narra las múltiples agresiones, tanto violentas como sexuales, que este grupo de mujeres sufre casi a diario. A través de atropelladas asambleas, nos enteramos de la endogamia, la pederastia, e incluso horrores aún mayores, que dan cuenta de un fanatismo rayano en la locura criminal. La supuesta ironía reside en que la mayoría de los debates simplemente sirven para que estas mujeres decidan si deben perdonar o no a sus hombres, denunciarlos o entregarse como siempre se supone que han hecho. E insisto, se me queda corto el film por estático, tanto como por no saber (o no poder) externalizar la rabia acumulada, la resignación callada o un lejano rumor de venganza.
Correcta, sin más.
Saludos.

miércoles, 15 de marzo de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #27


 

THE ROARING TWENTIES supone el ejemplo perfecto sobre cómo afrontar el cine de gangsters, sobre todo desde una perspectiva semántica, que le confiere un carácter rotundo y reconocible. A ello ayuda el impresionante tándem formado por Humphrey Bogart y James Cagney, y en especial este último, dando vida a un personaje complejo y atormentado, desde luego no un típico gangster. El film se abre en la WWI, donde tres soldados deciden cómo retomar sus vidas tras el fin de la guerra. La prohibición del acohol, la escasez del empleo y una devastadora crisis económica les deparan caminos diferentes. El primero logra establecerse con un modesto empleo, mientras que el personaje interpretado por Cagney es sistemáticamente rechazado, optando por convertirse en traficante de alcohol ilegal, llegando a ser un potentado. Sin embargo, tres acontecimientos le harán caer a lo más bajo: el reencuentro con su amigo (Bogart), con el que iniciará una relación ya directamente gangsteril; el rechazo sistemático de la joven cantante de la que está perdidamente enamorado; y por supuesto el crack del 29, que acabará por convertirlo en un alcohólico que sobrevive gracias a la caridad de su socia y amiga. El film es un carrusel que va a toda velocidad, y sirve como gran muestrario de las trampas que la vida tiende a quien demuestre un mínimo de lealtad y humanidad, disponiendo del éxito sólo para quienes carezcan de escrúpulos.
A más de 80 años de su estreno, se mantiene igual de fresca y emotiva, y es un placer volver a encontrarse con esta joya de un cine negro que pugnaba por salir de cualquier estereotipo. La escena final, mil veces copiada, es historia del séptimo arte.
Obra maestra.
Saludos.

martes, 14 de marzo de 2023

Un puzzle magnético


 

Imaginen un puzzle, uno cuyas piezas encajen y además queden fijas por imantación. La idea es ingeniosa, resolutiva y eficaz, y seguro que queda bonito. Ahora imaginen un defecto de fábrica, o bien falta una pieza, o ha y una repetida... Algo así. TÁR viene a ser más o menos eso, un rompecabezas deslumbrante, rotundo y con vocación de resistir como "gran relato". Pero al guion de Todd Field le falta alguna pieza, o le sobra, y lo que nos encontramos es una disertación, cuya difusa alocución inicial pide paciencia y atención, concentrado todo en la epatante (y magnética también) interpretación de Cate Blanchett, que ejerce prácticamente de agujero negro, a cuyo lado es imposible brillar. TÁR es demasiado larga, a costa de difuminar un motivo principal enmascarándolo con otro que va cediendo a la película que creo que Field quería filmar en realidad, y que empezaría a partir de las dos horas. Demasiada exigencia, y demasiada complicidad que asumir. Sí, porque mi impresión es la de aceptar la maniobra, la filigrana de un director del que no puedo dudar de su brillantez (ahí está su intensa filmografía), pero se va abandonando el riesgo de unos diálogos rapidísimos, cortantes, para ir acanzando hacia otro modelo, más narrativo y llevadero, pero menos interesante. El final, y me cuesta horrores decirlo, es que no lo he podido entender, porque quiero desechar el contracampo de autoayuda barata para ricos aburridos.
Por momentos sublime y por momentos ridícula.
No me extraña que se haya ido de vacío de los oscar. 
Saludos.

lunes, 13 de marzo de 2023

La cueva, la casa, la cama


 

Ana, institutriz británica, llega a la imponente casa familiar, un caos ordenado donde nada es, porque todo era, o fue. Debe hacerse cargo de tres niñas, pero su padre requiere de ella otras atenciones, y empezará a enviarle extrañas cartas de contenido obsceno. El otro hermano quiere dominar con obsesión castrense, pero no puede mover un dedo sin la aprobación materna, y en realidad imagina a Ana como la obediente esposa que debe tener el militar que nunca fue. El tercer hermano quiere retirarse a su cueva, como un anacoreta; es el único que llama la atención de Ana, pero le sorprende que no quiera nada de ella. La madre, impedida, encastillada, guarda los recuerdos infantiles de sus tres hijos, pero las ratas van comiéndose los recuerdos. ANA Y LOS LOBOS es esto, la intrusión del cuerpo extraño en un mundo detenido, que no parece querer saber nada del exterior. Saura y Azcona recrean admirablemente, casi a pinceladas, los pilares tambaleantes de una España terrorífica y aterrada, que apura las heces de sus supuestas glorias, abandonándose a una realidad inventada y moribunda. "Los lobos" se muestran pronto ante una Caperucita que cree poder domarlos, jugar con sus debilidades. Ensayando un terror inusitado, la parte final demuestra su equivocación, llevando a sus personajes a un paroxismo animal e inasumible. Reinar en la casa, fornicar en la cama y arrepentirse en la cueva...
Saludos.

domingo, 12 de marzo de 2023

Rincón del freak #544: Orígenes del slasher elevado


 

Comencemos aclarando que toda esa pamema que se ha montado acerca del "terror elevado", personalmente me parece una forma como otra cualquiera de rellenar párrafos que aspiran asimismo a alguna forma de elevación, pero que me temo que serán olvidados con el tiempo, como cualquier otra fiebre efímera. Dicho esto, hay una forma de hacer cine más sincera, menos relamida, y en la que se cuenta con la posibilidad de que sea la formación del espectador la que dicte la calidad intrínseca de lo que ve, incluso del momento en el que sea visto. En este sentido, MADHOUSE es de esas películas que me parecen una anomalía que habría que celebrar, aun consintiendo que no es más que terror de bajo presupuesto, pero que finalmente deja la impresión de haber sido hecha al margen de burdas copias. Podría ser cualquier coproducción italiana, pero realizada en Estados Unidos, que de esas hay muchas olvidables, pero hay dos aspectos que me gustaría resaltar. En lo formal, Assonitis borda la introducción, con una estupenda canción de cuna escrita por Riz Ortolani, mientras la cámara se acerca a dos niñas aparentemente jugando, creando un efecto más que inquietante. Luego, la excusa para introducir al "malo"es descolocante, puesto que se trata de la hermana gemela de la protagonista, postrada por una larga enfermedad, y que trae oscuros recuerdos que afloran tras una escalofriante visita al hospital. No me extrañaría que Ti West la hubiese visto, pues (aun sin ser tan evidentes) abundan los valles narrativos, con más hincapié en delinear el puñadito de personajes principales que de explicitar un terror que se despliega con paciencia ¿Es una gran película? Ni mucho menos, y contiene fallos gruesos, licencias injustificables y una dirección de actores mejorable. Pero siendo lo que es, es mucho más de lo que otras películas creen estar siendo y nunca serán.
En América obtuvo una sonada X, que la mantuvo en el ostracismo, por una decisión falsamente conservadora, pero es algo que sólo se descubre ya muy al final.
Saludos.

sábado, 11 de marzo de 2023

El detective y los monjes


 

Me encuentro con una curiosidad en Netflix, una especie de cruce entre exorcismos, relato detectivesco, excusa lovecraftiana y monjes de costumbres chungas. Todo batido en una modesta aunque cuidada producción polaca, que atiende al título de OSTATNIA WIECZERZA (algo así como el agujero del infierno), que en apenas hora y media tiene mucha más chicha que la mayoría de similares, componentes ignotos de un fondo de catálogo inacabable. En resumen, tenemos un monasterio perdido que da un mal rollo tremendo, y allí llega Marek, con la intención de ingresar a la orden. Pero Marek en realidad es un policía infiltrado, que sólo así puede infiltrarse en el hermético claustro, con la intención de investigar la desaparición de varias mujeres. El film oscila entre el terror canónico y una sorna casi burlona, sometiendo a su cada vez más apabullado protagonista a una puesta a prueba de sus convicciones, hasta desembocar en un acto final que contiene un giro que me ha parecido fantástico, y que sería impensable en un film hollywoodense. Más que dar mucho miedo, se disfruta la atmósfera malsana, el no saber qué pasará en la siguiente escena, así como unos recursos visuales que no por modestos son menos efectivos.
A veces hasta Netflix acierta...
Saludos.

viernes, 10 de marzo de 2023

La lucha intestina


 

Sigamos con los Goya. MODELO 77 es la última película de Alberto Rodríguez, que sigue cimentando una carrera sólida, robusta, pasada por la mirada sabia de los grandes clásicos y aferrándose a un dominio casi insultante de su oficio. Y aun así, no hablamos ni por asomo de su mejor película. Tampoco de un mal film, sino más bien de uno que se gusta al poco tiempo de conocerse, para terminar en un extraño letargo sin sorpresas. Se trata de un fidedigno retrato de las deplorables condiciones carcelarias a finales de los setenta, cuando aún la democracia parecía un anuncio con demasiadas promesas sin cumplirse. A la cárcel Modelo de Barcelona llega Manuel, que sin cometer un gran delito (aparentemente un pequeño desfalco) ha sido condenado por no menos de diez años. Allí conoce a presos de variopinto pelaje, pero especialmente a Pino, un recluso de larga condena, más inteligente que la media, pero con un carácter que le hace recelar de todo el mundo. Hartos de esperar una amnistía, se creara COPEL, sindicato improvisado de presos, que iniciará una protesta primero pacífica, pero que irá recrudeciéndose. Rodríguez maneja tantos registros y tonos, tantos personajes, abre tantos frentes, que el ritmo termina por resentirse, llegando a anestesiar un relato por momentos apasionante, y por otros extrañamente ingenuo. O dicho de otra manera: una hora y media para una resolución de quince minutos. Magnífico Javier Gutiérrez, a trompicones Miguel Herrán.
Saludos.

jueves, 9 de marzo de 2023

Palmera de chocolate


 

Habría muchas razones por las que no podría recomendarles una película como BLACK PANTHER: WAKANDA FOREVER, pero se me ocurre, mejor, que podamos entender el porqué, al margen de cuestiones crematísticas, de la intendencia a la hora de mover un corpachón tan desmesurado como éste. Se murió Chadwick Boseman, y el homenaje puede comprenderse, pero esto no es un homenaje, sino una plañidera a la que se contrata, básicamente para adornar con dignidades que nadie había pedido. Es el gran problema de las películas de superhéroes, su filosofía intrínseca, cómo nos enfrenta a nosotros mismos con un sentimiento de culpabilidad (o de placer culpable) que les aseguro que la industria no contempla como prioridad, a menos que se pueda sacar cierta tajada por lo de la lagrimilla fácil. Aquí hay cachiporrazos, tecnología que suena a grillos, ancestros venerados porque así son las cosas, y mucha inclusión, como no puede ser de otra manera. Wakanda la orgullosa, con su impresionante escudo invisibilizador ¿no sería la excusa perfecta para no tener que mostrar la verdadera cara de África? Wakanda como eje vertebrador del (éste sí) sentimiento de culpa que la industria siente al pretender vender una visión antropologista, más falsa que mearse en el concepto del deus ex machina más ridículo que he visto en años. Pero ojo, el menú con palomitas ha operado milagros con multitud de miopías...
Insufrible.
Saludos.

miércoles, 8 de marzo de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #26


 

De nuevo nos encontramos con un musical, o un drama cómico-romántico acerca de los entresijos de la difícil e ingrata tarea de montar un espectáculo con artistas aficionados. St. LOUIS BLUES venía, una vez más, de aquellos programas radiofónicos, serenatas al aire libre o troupes heterogéneas, en las que cabía una muchacha negra cantando un tradicional escocés, con las gaitas a capela, deletreadores de velocidad maquinal o bailarinas de los sietet velos. Aquí, la pareja protagonista la formaban dos míticos, como Dorothy Lamour y Lloyd Nolan. Ella es una joven de portentosa voz pero terrible timidez, que él, capitán de barcaza reconvertido en promotor musical, no sabe cómo desbloquear para que forme parte del show, por su talento y porque ambos se atraen irremediablemente. Film correcto, con algunos momentos musicales interesantes, pero que es otro integrante de ese cine alimenticio que los grandes directores se veían obligados a abundar, mientras sus obras más personales iban gestándose en capiteles menos ornamentados.
Saludos.

martes, 7 de marzo de 2023

Purgatorio


 

Hay muchas cosas que me dicen que IM WESTEN NICHTS NEUES es una gran película, de las que perduran. Aunque quizá sea lo contrario, que estamos ante una película con vocación inequívoca de perdurar, suponer una experiencia cinematográfica tan fuerte que resulte ineludible a través de los años. La novela original de Erich Maria Remarque, que ha conocido varias adaptaciones, es tan potente, tan rotunda, que hablamos precisamente de "experiencia", abriendo un campo riquísimo de posibilidades a cineastas con el suficiente talento para usarla como lienzo virgen ¿Qué le falta, por tanto, a este film para obtener cartas de gran magnitud? Primero, como suele pasar, que ya estaba hecha antes, lo que siempre me supone un hándicap de entrada, y dispara la avidez por la no repetición, dar el salto mortal nunca antes visto. Luego está el problema de la acumulación, y Edward Berger (al que conocí con la excelente miniserie THE TERROR) no da un respiro al espectador, al que sólo le quedan las opciones de sentirse extasiado o aplastado por esta terrorífica asomada al horror con mayúsculas, en la que seguimos al joven soldado Paul Bäumer, incrustado en el terrible frente occidental de la WWI. Un gran acierto, sin embargo, es no obviar el gran mensaje del texto original, de un antibelicismo jamás inocente, y sí basado en lo que aquí es una inmersión asfixiante, por momentos de enorme belleza visual, pero de crudeza insoslayable. Le concedo el esfuerzo titánico de una gran producción, que además nunca flaquea en distancias cortas, y que este año cuenta nada menos que con nueve nominaciones a los oscar, aunque ni mucho menos es la favorita. Pero no sé por qué, yo no la descartaría del todo.
Saludos.

lunes, 6 de marzo de 2023

Camisón y cómoda


 

Irregular y algo pretenciosa, LA MADRIGUERA se ha quedado atrás entre las películas más representativas del primer Saura, que aún intentaba encontrar un punto intermedio entre el costumbrismo español y las pujantes vanguardias europeas. En mi opinión, falla la inconsistencia de un guion que se va deshilachando a medida que la historia pierde su misterio, convirtiéndose en un juguete inocentemente perverso. Pedro y Teresa son un matrimonio burgués, que pasa los días en su imponente y modernísimo chalet, pero cuya vida conyugal es simple y llanamente aburrida. Un día Teresa recibe  los muebles de su casa familiar, que contrastan con la espartana sobriedad que la rodea y la envuelven en una especie de nostalgia hipnótica, hasta el punto de trasladarla hasta una infancia que encierra oscuros secretos, y a los que se ve arrastrado su marido, en un juego perverso de correspondencias inadmitidas. Toda la primera parte funciona, con el escape de ella hacia una vida que ya no posee, mientras él, entre escéptico y enfurecido, piensa que se trata de una venganza por la monotonía y unos hijos que nunca llegan. Es en el caos controlado de la segunda mitad donde cuesta más reconocer a Saura, y ni siquiera a Azcona, ocupados en quebrar la censura, mientras vemos, por ejemplo, inconcebibles azotitos en el culo de Geraldine Chaplin, fetichismos en los que el marido adopta el rol de un perro o una escena casi más propia de un hentai, en la que el actor sueco Per Oscarsson (mucho Bergman, claro) le arroja un balde hasta arriba de cangrejitos por el inmaculado camisón... Y recuerden que hablamos aún de 1969...
A mí me gusta, pero puedo entender a quien le provoque algún bostezo.
Saludos.

domingo, 5 de marzo de 2023

Rincón del freak #543: El slasher antes del slasher


 

Una localización costera, un puñado de personajes que a duras penas llegan a interrelacionarse. Un turbio asunto de ambiciones que nunca están del todo claras. En 1971, Mario Bava, viejo maestro del terror italiano, filmó el título que habría de definir el término slasher, cuando aún ni siquiera se sabía qué diablos era ese género en ciernes. Con la habitual retahíla de encabezados, dependiendo de la edición, REAZIONE A CATENA o ECOLOGIA DEL DELITTO, aquí fue un elocuente BAHÍA DE SANGRE, que triunfó ese temprano año en Sitges, y devolvió a su autor a la primera línea del cine de terror. Bava es al horror lo que Leone es al western, y esta película lo confirma, con sus extraños tiempos muertos y tonos rupturistas, más parece un tenebroso collage de muertes a cual más truculenta, sin que nunca queda demasiado claro qué mueve a cada personaje. Un pescador, una improbable pareja formada por una tarotista y un entomólogo, unos aristócratas venidos a menos, y por supuesto los jovenzuelos con hormonas disparadas. Con esos mimbres, Bava construye un film desmesurado en su humildad de medios, con querencia a la hipérbole expresionista y que se recrea en esa sinfonía de la muerte exagerada como ímproba recreación de unas pasiones tan bajas que ni la pintura roja las podía camuflar...
Mítica.
Saludos.

sábado, 4 de marzo de 2023

Dentro del agujero negro


 

Hay películas que se atreven a ir un paso más allá, mirar donde casi nadie se asoma, como si necesitasen delinear los contornos del abismo. DE BEHANDELING (EL TRATAMIENTO) es una película belga de 2014, ganadora en Sitges, y que aborda el terrible asunto de la pedofilia de la manera más cruda y descarnada posible. De hecho, más bien parece que el director Hans Herbots prefiere prescindir de una narrativa más inteligible, en pos de afrontar sin filtros esta terrible cuestión. El protagonista, Nick Cafmeyer, es un inspector de policía, tenaz e hierático, que arrastra un traumático pasado, en el que su hermano Bjorn desapareció, aunque nunca se pudo demostrar que el siniestro personaje que lo hizo fuese el responsable, por lo que ha estado en libertad durante los últimos 25 años. De repente, dos hechos se encadenan, despertando las alarmas en Cafmeyer. Un nuevo depredador ha hecho acto de presencia, llegando a tener secuestrada una familia entera, y Plettinckx, del que está convencido de su culpabilidad, se deja ver impúdicamente por el domicilio del inspector, torturándole con la incertidumbre. Si son ustedes especialmente sensibles es mejor que no se acerquen a este controvertido descenso a los infiernos, que además es un magnífico ejercicio de cine negro negrísimo. De hecho, podrían haber dado una advertencia nada más empezar: "Abandonen toda esperanza".
Tremenda, casi insoportable de ver.
Saludos.

viernes, 3 de marzo de 2023

El amor de todos los días


 

Tendríamos que tener presente que, además de una ópera prima, CINCO LOBITOS es pura autobiografía. Candente, urgente pero sosegada, adaptada a un momento muy concreto, el nacimiento de un bebé, para disparar su argumento en múltiples direcciones. Alauda Ruiz de Azúa consigue su mayor logro en la voz, dispar, multitonal, repleta de recovecos, casi todos concentrados en dos personajes, perfectamente antagonistas y también complementarios. Amaia tiene 35 años y acaba de ser madre, pero es incapaz de afrontar la crianza de la pequeña y compatibilizarla con una vida que ya sabe que no volverá. El reto es triple, al indagar en esa pareja que se va distanciando, mientras ella se ve cada vez más sola; también al introducir a los padres de Amaia, de carácter extremadamente dispar; finalmente, al rematar el círculo con la vuelta a la casa familiar, donde los roles se verán desestabilizados y puestos a prueba. El trabajo de Laia Costa y Susi Sánchez (ambas premiadas en los Goya) es encomiable, y sólo cabe achacar cierta repetición, quizá para remarcar el carácter cíclico de esta historia sobre superaciones para las que nadie nos ha preparado nunca. 
Me parece una película estupenda, necesaria, que nace de ninguna y de todas partes, y que desvela a una cineasta con una voz de verdad interesante y que habría que observar en trabajos menos personalistas.
Por momentos, es difícil contener la emoción.
Saludos.

jueves, 2 de marzo de 2023

Órdago y farol


 

La recomendación número uno que yo haría a quienes vayan a ver KNOCK AT THE CABIN, sin duda sería "rebajen las expectativas". Se trata, sin duda, de toda la filmografía de M. Night Shyamalan, esa película de la que se puede afirmar que no es la mejor, pero tampoco la peor ¿Y esto qué quiere decir? Quiere decir, al menos para mí, que se trata de un trabajo de transición, en el que el director de EL SEXTO SENTIDO intenta reconducir su errática carrera, reverdeciendo los laureles que le trajo dicho título, para ir borrando algunos notables fiascos. Fiel a su propio y reconocible estilo, Shyamalan nos propone un juego diabólico y aparentemente sin una solución sencilla, lo que llamaríamos "un órdago". Sin muchos preámbulos, cuatro desconocidos se presentan en una apartada cabaña, donde se encuentran de vacaciones Andrew, Eric y su hija adoptada, Wen. Armados con extravagantes artilugios, todo hace pensar en un típico slasher de asedio, pero la actitud de los extraños no es exactamente la de unos asaltantes, sino que les van a intentar convencer de que hagan algo simplemente inasumible, o de lo contrario la humanidad estará condenada. Es aquí donde la jugada me parece más un farol que otra cosa, pues (y recordemos que se trata de una adaptación) una premisa tan absurda y totalitaria necesita un giro de guion antológico, y créanme que aquí no lo hay. Es un film que funciona más como artefacto atmosférico y de extrañamiento, pero que no consigue aprehender y expandir sus ambiciones fuera de campo, relegándola a un eco sin reverberancia. 
No diría que fallida, pero sí insuficiente. Entretenida sin más.
Saludos.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Raoul Walsh. Escribir la Historia #25


 

HITTING A NEW HIGH (¡LA DIOSA DE LA SELVA aquí...!) es uno de los títulos más olvidables y menos reivindicables en la filmografía de Raoul Walsh, que por tan extensa por supuesto que puede permitirse resbalones tan acusados como éste. Se trata de un incomprensible vehículo de lucimiento para la soprano francesa Lily Pons, de quien la RKO debió pensar que podría imbricarse sin dificultad en el difícil alambicado del musical canónico, para lo que se ideó un descollante guion, que nos hablaba de una cantante de cabaret que ansía tener una oportunidad en la ópera. Esto daría para una buena comedia musical, pero la cosa se va de las manos y se entra en el terreno de lo improbable. Como su pareja (a la sazón director de la orquestilla) no la deja probar en el bel canto, junto a un amigo y admirador urde un plan, mediante el que se convertirá en una especie de híbrido entre pájaro y mujer, con cuyas habilidades vocales seducirá a un importante promotor, que inmediatamente la incorpora a su espectáculo operístico. Es como suena, y es muy absurda, y es un poco tediosa también. Si no la ven tampoco se pierden nada.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!