martes, 11 de octubre de 2022

Seguimos para bingo


 

Efectivamente, otro remake, y también innecesario. Me pregunto qué diablos llevaría a alguien hacer una nueva versión de FIRESTARTER, que ya hace treinta años no pasaba de ser un entretenimiento del montón. Las razones las sabemos, la necesidad de hacer caja con facilidad, sin exponer presupuesto ni talento, sin arriesgar lo más mínimo. Pero es una fiebre indisimulada, un signo de estos tiempos desvaídos, tibios, donde el exceso de oferta ha creado un nuevo modelo de espectador, un cinéfago incapaz de diferenciar aspectos individuales, y que necesita un catálogo inagotable como bosquejo de una inteligencia visual que no posee. Por eso esta infestación de remakes, películas que aluden a cierta memoria sentimental sin pedirnos un esfuerzo extra, ni tampoco a quienes la realizan, claro. Pero es que encima, ya digo, FIRESTARTER era regular entonces, así que imaginen cómo es ésta. 
No, no la vean.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!