lunes, 4 de abril de 2022

El cuerpo del fantasma


 

Pablo Larraín repite el experimento, y le sale a medias. Si JACKIE era un film que nadie vio venir, SPENCER comete el flagrante delito de acostumbrarnos la mirada demasiado pronto, con lo que casi todo su metraje se reduce a una forma sin discurso, un baile de fantasmas muy bien rodado, eso sí, pero acotado a cualquier cosa que Kristen Stewart sea capaz de hacer. Y eso es todo, aunque merece la pena detenerse aquí y regodearnos en la exposición extrema de una actriz que se ha doctorado con honores. Una de las cosas más acertadas que he leído por ahí, es que Stewart literalmente "confronta el ridículo", con lo que hace suya toda la carga de caricatura y lo transmuta en un patetismo absorbente, virginal y piadoso. De todas formas, es un salto al vacío adentrarse en una historia convertida en patrimonio de la humanidad, pero de cuyos recovecos apenas tenemos certeza alguna. Así, Larraín se centra en las turbiedades y angustias psicológicas de Diana de Gales, en lugar de enfatizar ese "maltrato" desde lo físico. La lástima es que todo lo demás queda desdibujado, como un fondo de pantalla lujoso. Un dato: Timothy Spall vuelve a sentar cátedra con un personaje a priori insignificante, pero con el que entendemos perfectamente el derrumbe psicológico de su protagonista.
Bien, y no es poco.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!