lunes, 28 de septiembre de 2026

Anhedonia


 

Dícese del estado al que uno llega, hastiado de aguantar gilipollas, y en el que el entusiasmo es convenientemente sustituido por una agradable indiferencia hacia lo que, por otra parte, nunca tuvo la menor importancia. No guardaba un solo recuerdo de haber visto AMADOR, y quizá es que no la había visto. Este repaso a la carrera de Manolo Solo me ha llevado hasta ella, y eso que el bueno de Manolo apenas sale cinco minutos en el inacabable, insoportable y exasperante metraje de dos horas, injustificable para una de las películas más absurdas que he visto. Más absurda que mala, porque, en su afán de erigirse como el autor total que no es, Fernando León de Aranoa nos encasqueta una supuesta historia de drama social (vertiente inmigración), en el que una señora se pone a cuidar a un señor mayor (el Amador del título) en verano, para poder comprar un frigorífico en el que guardar las flores que su prometido manga previamente en una factoría, para después vendérsela a los negros que asimismo las venden en las calles. El tipo le echa ambientador a las flores, lo que luego nos sirve para entender cómo diablos esta mujer aguanta todo el verano con el cadáver del cuidado en la cama, mientras la prostituta senior que lo visitaba los jueves la consuela entre ramos perfumados y la anima a mantener la farsa para, al menos, poder llevarse el sueldo entero. Y todo con una protagonista incapaz de cambiar la cara y el tono de voz, que ni son de extrema educación o timidez, sino de anhedonia, que si no saben lo que es mejor lo buscan. Es una mezcla de NEKROMANTIK y ¿QUÉ HE HECHO YO PARA MERECER ESTO?, pero sin pizca de gracia.
Llegué a pellizcarme para saber si no era un sueño...
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!