lunes, 21 de septiembre de 2026

La ida


 

A veces lo más profundo se recoge en el gesto mínimo, la quietud de un espacio único donde todo cabe, donde cada pequeña, leve mirada transmite el significado que tantas veces nos es huidizo. Este milagro ocurre en ALUMBRAMIENTO, el segundo cortometraje que el director Eduardo Chapero-Jackson incluyó en la recomendable trilogía titulada "A contraluz". En apenas quince minutos, damos el corto paseo que acompaña a un matrimonio (Manolo Solo y Cristina Plazas, soberbios), cuando reciben la esperada llamada, porque la madre de él (Mariví Bilbao sobrecogedora) está agonizando tras una devastadora enfermedad. Nada nos es explicado, casi no hay diálogos; los personajes susurran, se miran (esas miradas), superados por esa mujer que clama por los juguetes a su madre entre toses y convulsiones. Sólo les diré que han sido quince minutos de los más emocionantes que he visto en una pantalla, y no soy de lágrima fácil. El plano final, en travelling inverso, si te lo firma Bergman sería antológico.
Brutal.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!