viernes, 18 de septiembre de 2026

Más que un partido


 

Este extenso homenaje a la figura de Robert Duvall nos ha servido, entre otras muchas cosas, para constatar la versatilidad de un actor que fue capaz de enfrentarse a casi cualquier registro. Lo que pocos alcanzaron a ver fue lo que hizo en A SHOT AT GLORY, donde daba vida nada menos que a un veterano entrenador de fútbol escocés. Como lo oyen. El film narraba las vicisitudes del Kilnockie, un modesto club de segunda división, adquirido por un ambicioso ricachón americano (Michael Keaton), que tras la adquisición de una antigua estrella del Celtic, borracho y pendenciero, empieza a superar fases en la copa, hasta un último y simbólico partido. El problema es que Jackie McQuillan además es el yerno del entrenador, que por su culpa dejó de hablarse con su hija. Entonces, el propietario lanza un órdago: ganar la copa o trasladar al club a Dublín. La película, no nos engañemos, tiene un desarrollo bastante previsible, avanzando al ritmo de los partidos y con un pobre dibujo de personajes. Keaton está de adorno y es incomprensible que desaproveche a otro gigante, Brian Cox, que apenas interviene ya al final. La ambientación rural y la historia de superación podrían haber dado más de sí, pero conserva algo de este tipo de comedias, que ensalzan el orgullo de un pueblo. Y escuchar a un californiano con acento escocés no tiene precio. Ah, y la música de Mark Knopfler, que no podía faltar.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

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