Un inefable, o varios. Sí, porque de la no menos infausta productora Empire, el torrente de títulos calenturientos es casi inacabable, pero el de hoy es especialmente bizarro. Porque THE PIT AND THE PENDULUM, que en un principio no habría de ser más que un remake del de Corman, termina siendo mucho más que eso. Y qué esperar de la mente de Charles Band y Stuart Gordon, artífices de esta locura en la que Lance Henriksen hace de Torquemada y Jeffrey Combs de su ayudante a la hora de buscar e incinerar brujas en plena Inquisición. Con una producción basada en el cartón piedra, unas actuaciones que oscilan entre Shakespeare y la Troma, y un guion que acepta varias sustancias, a estos tipos lo mismo les da meter diferentes cuentos de Poe, dejando lo del péndulo para un ratito al final. A eso añádanle una banda sonora con la que te tienes que reír por la desvergüenza, porque Richard Band (todo queda en familia) perpetra un mashup diabólico, a base de mezclar sin pudor sus propias "variaciones" sobre el Goldsmith de LA PROFECÍA y... Carmina Burana. Por si fuera poco, los cinco minutos que sale el pobre Oliver Reed vestido de cardenala, lo hace evidenciando su avanzado grado de alcoholismo, con varios lingotazos, cómo no, de Amontillado.
Un desastre, sí, pero más tendente a la comedia involuntaria.
Saludos.

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