miércoles, 9 de septiembre de 2026

Huye


 

A costa de que este blog se convierta en una especie de mausoleo, me veo en la obligación de afrontar estos monográficos. Y éste no me lo esperaba, porque quien murió fue Sam Neill, un actor que nos ha acompañado en multitud de películas, algunas tremendamente populares. Británico de nacimiento, neozelandés de formación, Neill siempre fue ese protagonista discreto, no una superestrella, pero que sabía compaginar roles principales con otros más secundarios. Y su debut en la gran pantalla fue tardía, cuando contaba ya con 29 años, en un título muy olvidado, que sin embargo creo que cobra actualidad en nuestro presente. SLEEPING DOGS presentaba una distopía nada descabellada, en la que el gobierno, incapaz de encontrar soluciones para una terrible crisis económica, opta por represaliar a quienes discuten su mandato, declarando el estado de excepción y enviando al ejército a exterminar a los disidentes. Neill interpretaba a un hombre que se ve extrañamente atrapado por esta situación, puesto que se ha marchado a una solitaria isla en terreno maorí, para olvidar que su mujer le ha dejado por su mejor amigo. Ajeno a las revueltas, cada vez más intensas, es confundido con un líder revolucionario, porque alguien plagó la isla de armamento y radios clandestinas. Sin saber muy bien qué hacer, se ve obligado a fugarse y convertirse, aunque involuntariamente, en ese líder al que empiezan a acudir guerrilleros de todo el país. No está mal del todo, y la premisa argumental es interesante, pero le falla una dirección algo confusa, con la que es complicado seguir todos los bandazos de un guion basado en la novela de Christian K. Stead, "El sueño de Smith", muy popular en su momento en Nueva Zelanda. Un film que, pensándolo bien, podríamos dedicar a todos los lumbreras que dicen que quieren ayudar a Ceuta con una cacería al hombre. Claro, claro...
A destacar, sin duda, la siempre portentosa fotografía de Michael Seresin.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

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