Ha sido un placer volver a encontrarme con ASTRONAUTAS, película muy especial para mí, aunque haya tenido que ser siguiendo este itinerario marcado por Manolo Solo, aquí de nuevo secundario en un film plagado de rostros muy conocidos. Entonces yo tenía casi 30, mucho cine, mucha música, poco de todo lo demás, y ver a Nancho Novo recorriendo mi ciudad daba como placercillo del bueno, que siempre se juntan la ortografía de las imágenes con la cartografía de lo que enseña. Santi Amodeo, mi paisano, se tomaba su tiempo para desplegar las alas de esta historia que nunca quiere ser oscura, aunque todo lo que cuenta lo es, como la vida misma. Daniel, artista maldito y sin éxito, gallego en Sevilla, heroinómano desintoxicándose al fin con dos pastores muy cabrones, llega a su casa y empieza a tirar los muros, pintar, reformar su casa y su vida. Pero en la escalera aparece Laura con 15 casi 16, que dice que es la hermana de su vecino, pero Daniel casi no recuerda a su vecino. Y ahí se fragua una relación imposible, que cualquiera tildaría de antinatural, pero que se va formando, ya digo, desde el interior, a medida que van cayendo las paredes, como cantaba Paul Weller. Y no es una película perfecta, ni lo pretende, sino uno de esos cuadros torcidos que nos gustan mucho aunque decoren mal, o no.
Más bonita de lo que recordaba.
Saludos.

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