miércoles, 28 de febrero de 2018

Ojo por ojo



Los certámenes, premios, festivales y demás postureos y/u onanismos, cada vez me interesan menos, hasta el punto de que, efectivamente, me la sudan. Dicho esto, no sé si la triunfadora en los oscar de este año será THREE BILLBOARDS OUTSIDE EBBING, MISSOURI, pero el señor Martin McDonagh nos ha regalado, sencillamente, una película maravillosamente construida, planteada y rematada, lo que no es poco en unos tiempos de colorín sonrojante, donde hasta en las películas de Woody Allen hay CGI... ¿? Es necesario no ir al meollo del argumento para no destrozar la ruda delicadeza con la que McDonagh, autor asimismo del guion, utiliza dicha premisa principal para disparar la historia en múltiples direcciones, algunas francamente inesperadas. Nada ni nadie sobra en una amarga fábula acerca de la pérdida, una ausencia que notamos en cada detalle, en cada gesto y frase; y una certeza que queda explicitada desde muy al principio en los tres carteles publicitarios sobre los que gira, por increíble que parezca, todo el peso del film. Lo que vemos no son héroes ni villanos, vemos personas heridas, dignas, dispuestas a defender lo que otros han olvidado que era su deber; y cuando creemos haber identificado al malo, McDonagh es capaz de humanizar cada centímetro de la pantalla, y recordarnos que, a ojos de otros, quizá no seamos tan buenos... o tan malos.
Olvídense de los Coen, les digo. Podría despistarles ver a Carter Burwell casi rozando el larguero de MUERTE ENTRE LAS FLORES, tanto o más que la descomunal interpretación de una Frances McDormand que traspasa la pantalla, y que lo mismo no le dan un oscar que es suyo. No, porque McDonagh elabora su película más redonda precisamente obviando un montón de referencias obvias, y la que más se ha comentado es la de los autores de FARGO y similares. Yo, modestamente, creo que que sería más justo, o ajustado, hablar del mejor Eastwood, del dominio del matiz de un Melville, e incluso de un Capra que asoma tras esa comedia amarga que resuena tras una historia repleta de truculencias, algunas simplemente insoportables.
Véanla.
Saludos.

martes, 27 de febrero de 2018

Wajda. Brillo y dominio #26



PANNY Z WILKA (LAS SEÑORITAS DE WILKO), de 1979, es una de las cumbres narrativas de Andrzej Wajda, por su claridad, ritmo e intensidad dramática, diseminado todo ello en el idílico pero asfixiante marco de la casa familiar en la que habitan cinco abúlicas hermanas en la Polonia de principios de los años 20. El libro original de Jaroslaw Iwaszkiewicz narraba la llegada de un antiguo amigo de la infancia y las vacaciones, que vuelve inesperadamente tras combatir en la I Guerra Mundial y al enterarse del fallecimiento de otra hermana, de la que siempre estuvo enamorado. La llegada de este "extraño conocido" supondrá un acontecimiento que sacude las aburridas vidas de las mujeres, ya que o son solteras, divorciadas o presas de un matrimonio inservible. Y, como si del reverso calmado y reflexivo de THE BEGUILED se tratara, Wajda se muestra más íntimo y observador que nunca, atento a las miradas, insinuaciones y subterfugios de un Daniel Olbrychski impresionante en uno de sus papeles más memorables. La catarata de emociones que se desprende vacila entre la confesión arrebatada al desprecio de quien se sabe dominante, y resulta difícil adivinar si la intención del recién llegado es la seducción indiscriminada o más bien la búsqueda del reflejo de la amada muerta en cada hermana adulada y cortejada. Aquel año, Wajda logró llegar a estar incluso nominado al oscar de habla no inglesa; contribuyeron decisivamente a ello, además, la envolvente música de Karol Szymanowski y la esplendorosa y detallista fotografía de Edward Klosinski.
Magnífica.
Saludos.

lunes, 26 de febrero de 2018

Manual de lucha y libertad #13



MADRID, de 1987 (no confundir con el film de David Trueba), abundaba en la hibridación entre ficción y documental que Basilio Martín Patino manejaba como coartada a su alergia a las dramatizaciones innecesarias. Y de nuevo también el trasfondo de la Guerra Civil, la transición, la añoranza de la República en el Madrid de Tierno, ya fallecido; la Movida a retazos, las protestas de entonces, tan parecidas a las de ahora. Un fresco acaparador y agónico a la hora de engullir un presente, dejar constancia, casi premonitoriamente, de que la fiesta empezaba a tocar a su fin. El pretexto argumental es el rodaje de un documental sobre el medio siglo de la guerra para una cadena alemana, lo que permite conocer a Hans, que trabaja con un equipo español y que, a medida que se va impregnando del espíritu e idiosincrasia de la ciudad que filma, olvida el tono aséptico y neutral encargado por la cadena y cae rendido ante los poemas, las canciones y esa mezcla de dignidad, alegría y tristeza de la capital española. Luego está la enorme dificultad de naturalizar una ficción que termina resultando inane, y la pareja compuesta por Rüdiger Vogler y Verónica Forqué no desprende precisamente química, quedando como una anécdota más o menos interesante, y resonando mucho más las imágenes del trabajo mismo de documentación, filmación y montaje. Otra anécdota: el constane trasiego de personajes famosos a lo largo del film. Por allí aparecieron Antonio López, Javier Sádaba, Juan Barranco o diversos rostros de la ya agonizante Movida. Además, supuso el debut cinematográfico de la hoy ultratelevisiva Ana Duato, que en tres minutos de actuación le da tiempo a quedarse completamene desnuda y hablar un inglés deplorable... Cómo no...
Saludos.

domingo, 25 de febrero de 2018

Rincón del freak #302: El despropósito balcánico



Es simplemente imposible que salga nada mínimamente coherente de una incoherencia como THE RIFT, una película (y me estoy pasando de generoso) hecha en Serbia, cuyo delirante argumento (sigo tirando la casa por la ventana) gira en torno a una agente serbia cuyo hijo acaba de morir de cáncer, un agente americano al que habría que preguntar quién le sufragaba el desplazamiento, un profesor de algún tipo de ciencia desconocida que no para de toser y otro tipo que quizá sólo hacía relleno. Y todos se van a un lugar en ruinas donde pasan cosas que no se sabe qué son. A partir de ahí, los personajes andan despacito, sujetan la pistola con las dos manos y se asoman con cautela po las esquinas. Pero no pasa nada. Nada, excepto que sale un astronauta ahí parado y un niño enchaquetado que no habla. Terror en estado puro, vaya.
Se dice que David Lynch rodó gran parte de INLAND EMPIRE en Polonia... No sé si tiene algo que ver, pero ¿qué más da?...
Saludos.

sábado, 24 de febrero de 2018

Aquel pedazo de esta Europa



Vamos hoy con un clásico de los de toda la vida. TARAS BULBA partía de la novelita original escrita por Nikolai Gogol, aunque, para quien la haya leído poco o nada tiene que ver. Más centrada en los aspectos espectaculares, las batallas y los escenarios épicos, la United dejó el guion en manos de Waldo Salt y Karl Tunberg, que "omitieron" el corazón central de la historia original, básicamente el papel decisivo de los cosacos cuando en el siglo XVI apoyaron la ausa polaca para arrebatar lo que hoy se conoce como Ucrania a los turcos. Pero claro, es difícil cuando tu pareja protagonista la componen dos e los mayores iconos del Hollywood de entonces, Yul Brynner, impecable como gran jefe cosaco, y Tony Curtis, que, siendo francos, ahí no pegaba ni con cola como el hijo de Taras Bulba, pero cuyo tirón romanticoide se aprovechó, guardándole un montón de escenas empalagosas junto a Christine Kaufmann, que de hecho se convertiría en su esposa. Hay tres o cuatro escenas realmente espectaculares, como los saltos a caballo sobre el precipicio, la fiesta cosaca en la que se divertían paseando sobre un foso con osos o levantando caballos... Además de unas batallas con miles de extras en esplendoroso Technicolor. Uno de esos "grandes films menores", ideales para una tarde de Sábado, y que además contenía una imponente partitura a cargo de Franz Waxman, que no se llevó el oscar de 1962 básicamente porque un tal Maurice Jarre hizo algo para un tal David Lean...
Saludos.

viernes, 23 de febrero de 2018

Las entrañas del cineasta



¿Qué otro nombre podría usarse para resumir toda la carrera de uno de los directores de cine más famosos, influyentes y respetados de todos los tiempos? SPIELBERG es una apuesta tan ambiciosa como necesaria de la HBO, un documental elefantiásico, desbordante, intimidante de alguna forma, pero que, visto en perspectiva, muestra que no hay otra orma de acercarse a este gran cineasta. Grande, porque no debe haber vergüenza ni dudas en afirmar que así es, que Steven Spielberg ha sido, y sigue siendo, el creador de imágenes que con mayor verosimilitud entendió y asimiló los profundos cambios que la industria hollywoodense comenzó a experimentar a principios de los años setenta. Buena muestra de ello dan los valiosos y esclarecedores testimonios de aquel "grupo de mocosos" que formaron DePalma, Scorsese, Coppola, Lucas y el propio Spielberg; cuya insolencia y desenfado sacudió los cimientos de un dinosaurio condenado a reformularse o extinguirse. Hay tiempo para la intimidad, para comprender cómo influyó su situación familiar para decidirse a hacer películas, a lo importante que es el núcleo familiar para él (actualmente tiene siete hijos), pero lo más importante es el intenso y exhaustivo recorrido por su obra, cómo ha evolucionado de una forma natural, desde un contexto más íntimo hacia otro más espectacular, o al revés, o todo mezclado. Las películas de Spielberg no paran de comunicarse entre ellas, y se encuentran rastros inequívocos entre obras aparentemente antagónicas. Sus dos horas y media pueden resultar agotadoras, pero creo que Spielberg, los que nos consideramos seguidores suyos desde hace tantos años, merecemos una experiencia como ésta y poder disfrutar su cine desde un punto de vista aún más completo, si cabe.
Saludos.

jueves, 22 de febrero de 2018

Una cierta y relativa reformulación



Es poco dificultoso explicar THOR: RAGNAROK, sobre todo después de asistir a esa catarata de reformulaciones del género de superhéroes que hasta el momento compone el díptico GUARDIANES DE LA GALAXIA. El film de Taika Waititi está construido en base a una amalgama de sketches, montañas rusas narrativas y momentos cumbre inteligentemente diseminados por un metraje que, sin aburrir, se puede hacer estomagante para el no-fan. La jugada podía haber salido rana, la serie de comics dedicada al Ragnarok (el fin del mundo escandinavo) es sombría, épica, desesperanzadora y muy muy cruel; y lo que propone el director de LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS tiene mucho que ver con aquella gozosa y ultrairónica revisión del género vampiresco en clave bufa. Así que es mejor no esperar nada parecido al argumento original, que proponía el apocalipsis desatado por Hela (una brillante pero desaprovechada Cate Blanchett), la destrucción de Asgard y la definitiva ascensión al trono de Thor. Quizá resultaba difícil resistirse a irse a un planeta alienígena de colores chillones, música extemporal y chistes cubistas... ¿Les suena de algo?... Pues eso.
Es bonita, es ligera, es intrascendente y seguimos envidiando al bueno de Chris Hemsworth, pero el Ragnarok quizá merecía algo un poco más sobrio...
Saludos.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Cuando fuimos los mejores



MICROBE ET GASOIL es uno de esos títulos destinados a permanecer indelebles en nuestra memoria sentimental... aunque todo depende de la edad con la que nos pille su visionado. El director Michel Gondry realiza un fascinante retorno a la adolescencia, a sus gozos, pero también a sus sombras, y lo encuadra todo en la emocionante amistad entre dos chavales que pasarían por raros, pero sólo porque son los dos únicos con verdadero talento de su clase. Uno dibuja, tiene un hermano punk, una madre "coelhiana" y no consigue ligar con la chica que le gusta porque aparenta menos edad de sus catorce años. El otro es un literato genuino, que rechaza las convenciones, lo vulgar, y que desprende generosidad por los cuatro costados. Ambos construyen un vehículo que es como una casa con ruedas, y se marchan en vacaciones a recorrer el país por su cuenta, lo que terminará siendo un viaje iniciático y de descubrimiento personal. Gondry lo filma con un tono nada relamido, acentuando donde corresponde, en la emoción incierta de tener una edad en que todo es posible, y al mismo tiempo todo parece a una distancia sideral. Una película que ha pasado injustamente desapercibida en nuestro país y cuyo sentido de la moral, el honor y la camaradería me remite directamente a un Robert Louis Stevenson, igual de seguro de que lo que cuenta es lo correcto...
Saludos.

martes, 20 de febrero de 2018

Wajda. Brillo y dominio #25



BEZ ZNIECZULENIA (SIN ANESTESIA), de 1978, abundaba en la fuerte crítica política que por entonces acaparaba todo el pensamiento artístico de Andrzej Wajda. Para ello, contó con la colaboración en el guion de la directora Agnieszka Holland, con la que construyó la figura de un famoso e influyente periodista, que luchó toda su vida contra la intolerancia y la falta de libertad, mientras su vida personal se sumía en el caos y la autodestrucción. Wajda confronta inteligentemente ambos aspectos y erige a su protagonista como un busto parlante y omnipresente en las pantallas de televisión, destrozando con su dialéctica un régimen opresor y gris. Después, en la "vida real", su mujer le abandona por un amante mucho más joven, sus compañeros de profesión le retiran su apoyo y la inquietud de la ruina económica ondea al final de una vida nada ejemplar. En lugar del héroe, Wajda, gran humanista, prefiere bajar a ras de suelo para observar las grandezas y miserias de sus personajes, que guían con sus actos y palabras un panorama arrasado y trágico.
Saludos.

lunes, 19 de febrero de 2018

Manual de lucha y libertad #12



Es complicado el visionado hoy día de LOS PARAÍSOS PERDIDOS, obra de transición (nunca mejor dicho) en la que muchos no han dudado en ver la genuina e inevitable continuación de madurez de las "nueve cartas". Sin embargo, el poso dramático (no digamos ya el estético) difiere por completo, y la deja en un preocupante abismo sensorial, donde es casi imposible detectar una intención legítima, por muy preclaros que sean sus motivos argumentales. Por dentro, Charo López (bellísima, pero como extraída de cincel) regresa desde el extranjero para reivindicar la memoria intelectual de su padre, fallecido en el exilio, y buscar financiación para organizar una fundación. Por dentro, Patino emplea el mismo conductismo de la voz en off, esta vez con el recitado del Hiperión de Hölderlin, que la protagonista lleva tiempo traduciendo, mientras de fondo suena "La Pasión según San Mateo" de Bach. La dificultad estriba en el concilio de lo sublime y lo terreno, en mostrar como naturales las cargas poéticas con unos diálogos a veces forzados por lo verborréico, y finalmente en aunar ambas vertientes en una sola corriente expresiva sin que rechine. El resultado es desigual, con la protagonista extenuantemente omnipresente y el resto de personajes gravitando con no mucho peso, y en algunos casos rozando el cameo.
Curiosa, desigualmente hermosa, hija bastarda de sus predecesoras y, sobre todo, una de esas películas que, en aquel momento de estridencias festivas, reivindicaba una intelectualidad sosegada pero firme.
Saludos.

jueves, 15 de febrero de 2018

Escribir el tiempo



¿cómo se puede filmar el paso del tiempo? ¿O el tiempo mismo? ¿Cómo puñetas se hace para que la imagen vista sea intemporal, y al mismo tiempo nos muestre el paso de los minutos, las horas, los años, los siglos?... Es un reto inalcanzable, creo yo, y así debe seguir siendo, pero nos quedan las emociones como manecillas desplazándose, la humanidad como segundero implacable, despidiéndose de sus propias huellas y celebrando lo irrisorio de su curso. Yo no puedo más que rendirme ante una obra maestra insólita, inabarcable y fascinante, probablemente, y sin que lo sepamos aún, una de las obras cinematográficas más maravillosas que un maestro como Marco Bellocchio ha tenido la gentileza de legarnos para siempre. SANGUE DEL MIO SANGUE no puede ser descrita, ni como fantasmagoría, ni como poema, ni como fino historicismo; si acaso, lo que más podrá acercársele sería la audacia y el anhelo de retener la imagen última, solo que a través de ojos que han visto demasiado. Tenemos brujas enamoradas, quizá condenadas por ello,pero mucho más pías y humanas que los hijos de puta que se dedicaban a ahogarlas, a quemarlas o emparedarlas. Tenemos vampiros que se han hecho viejos, y que creen ver rastros de glorias pasadas en un rostro joven, que le recuerda que, por mucho que se empeñe, ya no está ahí. Tenemos a las personas que creen estar haciendo lo correcto cada vez, mientras escriben un par de líneas de la Historia antes de diluirse, sin saber que casi todo ha sido erratas. Tenemos, en definitiva, una película inasible y abismal, pero curiosamente cálida y cercana, muy lejos de estratagemas puramente esteticistas. Y tenemos, de eso estoy seguro, a uno de los directores más importantes de Italia aún haciendo maravillas como ésta... No la dejen pasar.
Saludos.

miércoles, 14 de febrero de 2018

El mal en frascos



Ya tocaba una serie, aunque tenga que ser THE EXORCIST, el muy mediano (por ser benévolos) acercamiento al universo creado por William Peter Blatty, y más recordado por el escalofriante film dirigido por William Friedkin. No esperen encontrar aquí un genuino conflicto entre el bien celestial y el mal infernal, porque lo que propone esta producción de la Fox es apenas la traslación de aquella iconografía a un estadio mucho más confortable. Así, este "exorcista" contiene un esqueleto estándar tras sus (medidos) momentos de impacto; podríamos afirmar que con su estructura bien cabría una trama policíaca, una intriga política o hasta un superdramón familiar. Todo ello cabe, y todo le resta empaque a diez capítulos (no creo que me ponga con la segunda temporada) que narran el acoso al que el temible Pazuzu somete a una familia, cuya madre (una recuperada Geena Davis) alberga un pasado lleno de secretos. Los encargados de enfrentar al demonio son un exorcista británico que parece un viejo cantante de tecnopop y un aspirante hispano, que pasaría por galán de telenovela...
No sé, tiene algunos momentos entretenidos, pero la historia se alarga en exceso y la tensión queda relegada a tres o cuatro momentos concretos, pero que saben a un sucedáneo demasiado evidente, como si se supiera qué rodar, pero no tanto cómo rodarlo.
Sólo se la recomendaría a seriófilos impenitentes...
Saludos.

martes, 13 de febrero de 2018

Wajda. Brillo y dominio #24



CZLOWIEK Z MARMURU (EL HOMBRE DE MÁRMOL) ha pasado a la historia como una de las películas más controvertidas d su director; de hecho, pese a los reconocimientos internacionales, Andrzej Wajda apenas pudo distribuir esta monumental obra hasta pasados cuatro años de su realización. Su acerada crítica hacia el comunismo, toma forma aquí en la figura de Birkut, un albañil que en los años 50 llegó a ser un héroe nacional por batir todos los records estajanovistas, y que misteriosamente desapareció de la vida social polaca, sin que a nadie le preocupara lo más mínimo. La curiosidad infinita de una joven estudiante de cine, que intenta realizar un documental pese a todas las dificultades, es lo único capaz de rescatar del olvido a un hombre convertido en paradigma del totalitarismo, primero elevado a la categoría de héroe, pero desahuciado en cuanto mostró alguna disconformidad con las decisiones del régimen. Así, Wajda pone en paralelo a ambos personajes, y a lo largo de dos horas y media transforma lo que parece un mero trabajo de documentación cinematográfica en una disección sin piedad de la crueldad del comunismo. Él, repudiado incluso por los compañeros que defendió, lo perdió todo excepto la dignidad. La misma dignidad y constancia que son las únicas armas con las que la joven aspirante a directora sorteará todas las trabas y dificultades de un entorno que ni siquiera cree tomarla en serio.
Una de las mejores películas de Wajda y un film que se mantiene, como su protagonista, como ejemplo preclaro de la lucha contra la ignominia.
Saludos.

lunes, 12 de febrero de 2018

Manual de lucha y libertad #11



INQUISICIÓN Y LIBERTAD fue realizado en 1982, y constaba de abundante material bibliográfico, con el que una voz en off relataba el que ha sido uno de los pasajes más oscuros de la historia de España; su génesis tras la bonanza de las conquistas, la significación política y la alargada sombra de la que bien podría ser precursora de la policía política. Escritores, historiadores y teólogos dan su particular visión sobre una máquina de poder y control terrible, y cuyos crímenes han sido sistemáticamente silenciados, en una limpieza de imagen incomprensible. De nuevo atendiendo a esa España negra, más que inquietante, el director salmantino, acompañado de su inseparable José Luis García Sánchez, da una vuelta de tuerca más y ofrece un documental con muchísima más importancia de la que la oficialidad le ha terminado otorgando.
Saludos.

jueves, 8 de febrero de 2018

Una terrible infancia



En INCOMPRESA, Asia Argento logra un autorretrato nada complaciente, rozando la denuncia hiriente aunque sin llegar al despecho emocional. Si su infancia fue así debió ser terrible, pero es encomiable que la hija de Dario Argento no se acomode en el exabrupto escabroso y prefiera construir una película con armas cinematográficas, que no es poco. Su mirada es perturbadora, a veces extrañamente incómoda, y es en esa incomodidad, en el rechinar de un mundo dominado por la superficialidad, donde brilla con luz propia Aria, que ve aplastada su sensibilidad extrema por un entorno que, efectivamente, no la comprende, sino que la escupe de un lado a otro. Un padre narcisista y engreído, una madre que parece recién llegada de alguna parte, unos amigos que se burlan de ella, unas hermanas que simplemente la odian. Aria es una niña obligada a crecer a toda velocidad, dejándose muchas cosas por el camino, pero entendiendo antes que nadie que las relaciones humanas (y muy probablemente las familiares) están asentadas en un crujiente adorno de hipocresía, maldades y egoísmo. La imagen de esa niña, incomprendida, pero también incapaz de comprender qué le está pasando y por qué, rodeada de adultos que apenas reparan en ella, es la foto fija de este sorprendente y necesario film, una declaración de principios o un exorcismo sin ánimo de ajustar cuentas, más bien con el propósito de ensayar la caricia de cicatrices que nunca llegan a cerrarse del todo.
Nadie que se sienta solo debería perderse esta maravillosa joya escondida.
Saludos.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Trabajos de graduación perdidos



DIG TWO GRAVES es un ejemplo muy claro de lo que significa un debut a tientas, con magníficas intenciones pero resultados decepcionantes, sobre todo por lo mucho que le cantan las influencias, que la convierten en un remedo sonrojante de algunos (demasiados) títulos perfectamente reconocibles. Es una mezcla atropellada de western contemporáneo, drama generacional, intriga policíaca y thriller sobrenatural, sea esto último lo que sea. La intención del director, intuyo, es captar una cierta atmósfera, alternando unos flashbacks que aportan poco o nada a la inteligibilidad de una trama sorprendentemente confusa, puesto que no tiene un desarrollo complejo, sino que se limita a repetirse hasta lo humanamente soportable. Hay pasados oscuros, sortilegios arcanos, personajes estrambóticos y otras cosas sin importancia. Los actores tampoco ayudan mucho a la credibilidad, excepto Ted Levine, un buen actor con pocas oportunidades de lucirse, pero tan pésimamente dirigido que parece estar recitando los diálogos de un film de los Coen... Sin los Coen, claro.
Apenas la recomendaría para cinéfilos impenitentes.
Saludos.

martes, 6 de febrero de 2018

Wajda. Brillo y dominio #23



UMARLA KLASA (CLASE MUERTA) fue un impactante experimento que Andrzej Wajda llevó a cabo en 1977, un innovador formato que mezclaba cine, teatro y televisión filmada en directo, y que adaptaba la obra original de Tadeusz Kantor. Con claras reminiscencias beckettianas, el complejo libreto hablaba nada menos que de la identidad polaca, tomando de partida la controvertida relación que los polacos siempre han tenido con las diferentes culturas y naciones que los han conquistado a través de los siglos. Una clase, pupitres; personajes duales, personas que portan maniquíes, o quizá sea al revés. Citas ininteligibles, a veces en idiomas inventados, por parte de un maestro que hace gala de su ignorancia, e incluso la pavonea. La nación reducida a la confusión de la arenga nacionalista; la oscuridad de unos alumnos que se lo tragan todo impávidos, pero no tienen la capacidad de asimilar ni analizar la información, entre otras cosas porque tampoco es una información que importe.
La expriencia merece la pena como inmersión conceptual, y, pese a tratarse de un metraje sumamente raro (apenas si se ha representado fuera de Polonia), puede encontrarse íntegro y con subtítulos en inglés en YouTube.
Saludos.

lunes, 5 de febrero de 2018

Manual de lucha y libertad #10



Pasaron los Goya, sin pena ni gloria. Vayamos con Basilio Martín Patino, que merece bastante más la pena. Y hagámoslo recordando RETABLO DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA, obra cuasi conceptual que recogió, allá por 1980, gran parte del material de archivo que el director salmantino había venido utilizando regularmene; un material de valor incalculable y que cobraba un nuevo sentido al exponerse como un solo bloque, separado en segmentos que venían a significar la territorialidad durante la guerra civil, las diferentes batallas y, finalmente, el panfletismo de ambos bandos y la constatación de la vicoria del bando nacional (el documental se ciera con el inquietante certificado, firmado por el generalísimo). Un documental, como todos los de su director, que continúa teniendo absoluta vigencia, ahora como hace 38 años, cuando se exhibió en el Palacio de Cristal del Retiro.
Saludos.

domingo, 4 de febrero de 2018

Rincón del freak #301: Parodia y decadencia del torture-porn



La imagen de alguien atado a una silla, escuchando con expresión aterrada todo lo que su captor promete que le va a hacer, es cada vez más recurrente, casi como un recurso estilístico, que no sé si puede tener alguna connotación psicológica más allá de su sadismo y truculencia. Películas que contengan estas escenas las hay a millares, pero eso es una cosa y otra es apoyar todo el peso de una historia sobre eso; confiar en que la tensión y la extrañeza brotarán de esa desigualdad implícita, para convertirse en una sinfonía de lo explícito. Estoy siendo tremendamente generoso, porque el caso de hoy no hay por dónde cogerlo; porque aunque su arranque promete algo de interés, muy pronto se despejan las dudas: no hemos venido a presenciar un tortuoso y crudo análisis de personalidades extremas, sino a ver hostias, cortes, amputaciones, violaciones y otras cosas que les dejo a su imaginación. Es decir, WE ARE MONSTERS suple su infantil guion con escenas sumamente desagradables, y el resultado son 80 minutos que parecen cinco horas, y que no dan nada de miedo, pero sí te hacen replantearte en qué diablos estamos empleando nuestro tiempo algunas veces.
No, no la vean.
Saludos.

sábado, 3 de febrero de 2018

No sabemos nada de los otros



THE ONES BELOW es una película terriblemente desaprovechada, que podía haber sido un clásico contemporáneo, pero se limita a habitar lugares comunes que no pasan desapercibidos  para un espectador medianamente entrenado. Una típica casa de dos plantas británica sirve como escenario casi único para narrar la progresiva angustia vital de una pareja tras el nacimiento de su hijo. Antes, en los minutos clave del film, conocen a la pareja que se ha mudado abajo, con la particularidad de que ella también se encuentra embarazada. En una cena de bienvenida organizada arriba, un terrible accidente ocurre y los vecinos de abajo deciden irse indefinidamente, dejando una gran incertidumbre tras ellos. Es ahí donde el guion debía haber sido más valiente, pero cada paso dado anteriormente va induciendo a una percepción concreta, que luego es muy difícil de desmontar (o remontar), incluso con argumentos válidos. Se nota la influencia de Polanski, y muy tímidamente aparecen poses vagamente hanekianas, pero el debutante David Farr necesita un mayor empaque visual o un guion menos tramposo. Con todo, es de destacar la brillantez del cuarteto protagonista, curiosamente porque las dos actrices no son británicas, pero bordan sus papeles de madres más allá de la razón, mientras que Stephen Campbell Moore no le pierde la cara en ningún momento al inmenso David Morrissey, al que le bastan unos minutos para demostrar su talento.
Sin ser mala, deja un regusto a que podía haber sido mucho más.
Saludos.

viernes, 2 de febrero de 2018

Del miserabilismo



BRIMSTONE podría resumirse con una sola palabra. O cuatro. Historia de una maldición. Y creo muy necesario sintetizar de alguna forma que sea identificable la morfología cinética de una cinta que se extiende (necesariamente) hasta las dos horas y media, para realizar una pirueta narrativa que se trocea en cuatro partes que van progresivamente hacia atrás hasta la última, que cierra el círculo en tiempo presente. No sería justo limitar su extraordinaria intensidad al impresionante trabajo de los actores, encabezados por un terrorífico Guy Pearce y una superlativa Dakota Fanning, que impregna cada centímetro de la pantalla con un inacabable corolario de emociones, que van desde la dignidad al terror incontrolable, o un odio que casi puede palparse en su mirada. No obstante, el director neerlandés Martin Koolhoven (del que debo decir que no conocía nada) comete el error de rebajar la intensidad desplegada en su primer cuarto, donde se respira una incertidumbre malsana, que no permite al espectador saber a ciencia cierta a dónde se va a dirigir un relato que explosiona tan tempranamente, cuando aún quedan otros tres cuartos más de función.
Fanning interpreta a una mujer muda que vive junto a su marido, su hijo y su propia hija, ya que él está casado en segundas nupcias. Ella se dedica a ejercer de partera en su pequeña comunidad, pero la llegada de un nuevo clérigo la aterroriza con un terror que se ve incapaz de compartir y explicar, pero que la lleva incluso a plantear la huida hacia el lugar más lejos posible. A partir de ahí, la catarsis se interrumpe y el ritmo también, y aunque no se entendería en toda su amplitud sin los dos segmentos centrales, Koolhoven no es lo suficientemente hábil como para evitar caer en una cierta monotonía. Y, sí, no existiría sin esa obra imperecedera que es LA NOCHE DEL CAZADOR.
Si tienen tiempo, no se la pierdan.
Saludos.

jueves, 1 de febrero de 2018

Locura y empatía



Hace un par de años escribí aquí acerca de la grata sorpresa que me supuso CREEP, inclasificable mezcla de horror y mumblecore, con el genio creativo de Mark Duplass detrás y una considerable ristra de premios en el circuito independiente. No hubiese imaginado que el tándem Duplass/Brice se planteara la continuación a una película que dejaba pocos resquicios abiertos, pero lo cierto es que CREEP 2, aun manteniendo muchas de las constantes de su antecesora, abre un camino diferente e igualmente interesante. Lo primero que llama la atención es el concepto de base, pues ya sabemos que el personaje principal es el asesino, y no se nos oculta en ningún momento; pero tampoco a su (única) compañera en la función, una chica que busca desesperadamente una historia impactante para filmarla y relanzar su ignota página web. El juego psicológico propuesto es que intentemos meternos en dos cabezas y sacar nuestras propias conclusiones; desde el inicio, él le dice abiertamente que es un asesino en serie, aunque la veracidad de ello dependerá de ella, de si se quedará para filmarle y ganar un montón de dinero o cree que es un charlatán solitario que pretende engañarla. Ahí radica toda la fuerza de un film con montones de diálogos, en si el guion será lo suficientemente hábil como para enañarnos a nosotros, au disponiendo de toda la información.
Si lo que esperan es un festival de vísceras y truculencias visuales, será mejor que no la vean. CREEP 2 va un paso más allá, y consigue que por momentos sintamos una piedad infinita por un sociópata asesino... El problema es si él interiormente siente lo mismo por nosotros...
Saludos.

miércoles, 31 de enero de 2018

Puestos fronterizos



Hoy me apetecía arontar un western, uno pequeñito, aunque estuviese dirigido por un grandísimo maestro. GUN FURY pasó por aquel 1953 sin pena ni gloria, pero, quizá sin saberlo, adelantaba algunas cosas que tienen su propio interés. Primero, un primitivo uso del 3D, ceñido a algunas escenas que rozan lo cómico, como el lanzamiento de objetos de una despechada señora, y que parece más una imposición de la productora que un recurso estilístico. Por lo demás, y teniendo en cuenta sus escasos 80 minutos, el film tiene un arranque bien construido y repleto de brío dialéctico, con constantes guiños a LA DILIGENCIA y un puñado de actores, que en su irregularidad, mantienen el tono. Y eso que no es un incipiente Rock Hudson quien acapara el protagonismo, sino más bien su compañera, la siempre correcta Donna Reed, aquí en el papel de su prometida, y a la que le pasan mil avatares. Ella se dirige a encontrarse con él, pero en la diligencia viajan dos ladrones, que además de robar el botín de un comerciante disparan al novio y raptan a la novia. Sin embargo, las desavenencias en el grupo de malhechores dejará un resquicio abierto, con lo que los captores pasarán a sr perseguidos. Completaban el reparto algunos ilustres secundarios, como Phil Carey o Leo Gordon, además de otro grande que comenzaba a despuntar en pequeños papeles, el inmenso Lee Marvin. Un coqueto divertimento, delicioso para los incondicionales del género y que salva sin problemas alguna que otra aburrida tarde de invierno.
Saludos.

martes, 30 de enero de 2018

Wajda. Brillo y dominio #22





Salvando los miles de problemas que se ha propuesto imponerme Blogger por hoy, llegamos por primera vez en este monográfico a un fiasco anunciado. La adaptación que hizo en 1976 del celebérrimo relato de Joseph Conrad "La línea de sombra", no sólo es uno de sus peores films, sino que no siquiera parece hecho por él mismo. SMUGA CIENIA (que es su título original) es la constatación de la impotencia del cineasta ante el escritor, una deslavazada suma de despropósitos que comienza por la completa ausencia de profundidad psicológica en unos personajes a la deriva, literal y metafóricamente. Y, pese a no ser un film excesivamente largo, contiene una hoa entera de preparativos y diálogos que están sacados tal cual de las páginas del libro, pero que no consiguen preparar al espectador para una egunda parte aún más desastrosa, consistente en la filmación de la cubierta del barco en el que los personajes van languideciendo. Hay una versión que dice que el proyecto (una improbable coproducción entre Gran Bretaña y Polonia, para la televisión pública polaca) realmente fue una cabezonería del propio Wajda, que siempre soñó con adaptar a Conrad (recordemos que de ascendencia polaca). Hoy, es un film justa y totalmente olvidado, y si pudiésemos nombrar algo destacable me quedaría apenas con el que es uno de los primeros trabajos de un por entonces desconocido Tom Wilkinson, hoy uno de los actores más reconocidos y laureados del panorama internacional.
Saludos.

lunes, 29 de enero de 2018

Manual de lucha y libertad #9



Parece algo surrealista, una broma de mal gusto, que la larga tradición de ejecuciones en este país apenas ocupe un par de párrafos perdidos. Y aún peor, que se suela circunscribir a una cierta "crónica negra", desvinculándola por completo de quienes eran sus verdaderos responsables, acaso quienes firmaban las sentencias sin que les temblara el pulso. Lo otro, es verdad, nos retrotrae a una España subnormalizada, en la que las ejecuciones, salpicadas de morbo barato, tenían legiones de seguidores en el cátodo directo. QUERIDÍSIMOS VERDUGOS es el brutal testimonio que nos dejó Basilio Martín Patino, a modo de veraz esquela, mediante el impagable retrato de los tres últimos "ejecutores" del régimen, ya en sus estertores. Los tres no dudan en señalar a la miseria como el único motor que les empujó a desempeñar tan terrible cargo, y con gran naturalidad, entre copas, viandas y cigarros, recuerdan algunos de sus momentos "estelares". Al mismo tiempo, bajo las columnas amarillas de "El Caso", se despliega aquella España de vencidos y temerosos, pendiente de cualquier cosa que no le trajese problemas de conciencia, y hasta una muerte justificada servía para eso.
Basada en una idea original del escritor Daniel Sueiro, QUERIDÍSIMOS VERDUGOS es una obra profundamente valiente, y honesta; que muestra sin juzgar y elabora un discurso tan crítico que no hay un solo estamento que se libre de su severa mirada. Ni la familia, ni los médicos, ni la policía, ni los periodistas, ni la sociedad misma, testigo mudo y cómplice de la barbarie y auténtica celebración de la miseria moral.
Saludos.

domingo, 28 de enero de 2018

Rincón del freak #300: En los límites de la realidad



Un conductor recoge a un autoestopista, y en mitad de la noche charlan animosamente, escuchan música, cantan, hacen adivinanzas. En un momento dado hablan sobre "The twilight zone", aquel mítico programa de televisión con episodios autoconclusivos de temática fantástica y de ciencia ficción. El conductor dice que recuerda un episodio terrorífico y bromea apagando las luces, lo que asusta a su acompañante. Luego, éste le pregunta si quiere ver algo realmente terrorífico; le pide que pare el coche, se da la vuelta y...




Un hombre entra en un bar. Un hombre amargado, resentido. Un racista, un xenófobo, que culpa de sus males a los negros, a los judíos, a los vietnamitas... Cuando sale a la calle no está donde debería. Se le acercan unos oficiales nazis hablando alemán, le colocan una estrella en el pecho, intenta escapar pero todo el mundo lo delata. Luego levanta la vista y le rodean encapuchados blancos. Van a lincharlo, porque para ellos no es más que un negro. Luego está con el agua de un río vietnamita hasta la cintura, frente a él unos soldados americanos abren fuego. Él es el enemigo.
A través de unas tablas ve a sus amigos salir del bar, pero no le escuchan. Está encerrado en un tren que quizá vaya hacia un campo de concentración...




En una residencia de ancianos, todos sueñan con su juventud, lo libres que eran. Lo hacen mientras esperan la muerte tragando pastillas. Pero un hombre les propone un juego, patear la lata y ser jóvenes, aunque sólo sea por esa noche...





Una joven maestra de escuela viaja hacia su nuevo destino. En un bar de carretera conoce a un niño muy especial, al que lleva a su casa tras un accidente. Allí descubre que todos en su familia le tienen un terror reverencial, porque el niño puede hacer cualquier cosa que pase por su mente... literalmente. Su ideal infantil le ha llevado a convertir la casa en un entorno de dibujos animados. Pero los dibujos animados rara vez son amables, más bien todo lo contrario...





Un hombre en un avión. Un hombre con miedo a volar. El avión se encuentra en mitad de una enorme tormenta. Podemos masticar su miedo, su incertidumbre, su nerviosismo. Las azafatas intentan calmarlo, que duerma. Todo pasará cuando estén en tierra. Entonces mira por la ventanilla y no puede creer lo que está viendo. Una extraña criatura está en el ala, destrozando uno de los motores. Por supuesto nadie le cree, quizá esté loco, en pánico. O quizá haya algo más, algo que sin que lo sepamos se desliza hasta nuestro mundo desde una quinta dimensión donde todo es posible... Estamos EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD...

Saludos.

sábado, 27 de enero de 2018

Cuando la poesía coge las riendas



Ha llegado a mis manos una absoluta maravilla, que hasta ahora desconocía por completo y que me ha dejado anonadado. Una de esas "rarezas", tesoros que permanecen escondidos hasta que fruto de una casualidad emergen para quedarse para siempre. LE ROI ET L'OISEAU adapta muy libremente la fábula clásica de Hans Christian Andersen para construir una certera y mordaz crítica hacia los regímenes totalitarios. Bucear en la biografía de su creador, Paul Grimault, es toda una experiencia. Grimault, que empezó a hacer animación ¡en 1931!, realizó este largometraje cuando ya contaba con 74 años, aunque lo justo sería indicar que era la autoadaptación que completaba el film que Grimault nunca pudo terminar del todo en 1952, LA BÈRGERE ET LE RAMONEUR. La historia nos habla del extraño reino de Taquicardia, donde todo gira alrededor de la cuestionable figura del Rey Carlos V+3 son 8, y 8 son 16 (el nombre es genial); bizco, patizambo y secretamente enamorado de la pastorcilla que aparece en un cuadro de su propiedad... aunque todo allí es de su propiedad. La metáfora comienza tras la resurrección de los cuadros mientras el rey duerme. La pastorcilla está enamorada de un humilde deshollinador, pero los observa el retrato del rey, debidamente remodelado para que no se le noten las faltas. El rey despierta y es eliminado por su retrato, que perseguirá sin descanso a la pareja, que es ayudada por un pájaro que literalmente se las sabe todas.
El gran poeta Jacques Prévert fue el autor del guion, y se nota especialmente en cómo usa una fábula aparentemente infantil para lanzar una fuerte crítica hacia los infelices con poder, que precisamente por poseerlo todo no tienen nada que valga la pena. El final, con el poderoso robot de guerra sentado sobre las ruinas del reino, meditando sobre qué es ser libre, es de una potencia filosófica que muy rara vez se encuentra en productos que normalmente van dirigidos hacia el público infantil.
Si tienen la oportunidad de verla junto a sus hijos, háganlo porque no van a arrepentirse.
Saludos.

viernes, 26 de enero de 2018

¿Warshow?...



DUNKIRK. Christopher Nolan. Expectativas cero. Buen inicio. Cineasta en proceso de humildad. Magnífica dirección de actores. Sentido del humor cero (lo esperaba). Planos buscando la eternidad. Música insoportable. Como Herrmann mezclado con Richter. Inaguantable. Agujeros narrativos como el colador de King Kong (lo esperaba). No importa, hacía mucho tiempo que nadie filmaba tan bien los barcos y los aviones. Sin protagonistas. Sin secundarios. Sin temor al síndrome del "puente curvo". Ni demasiado larga ni demasiado corta. Sin eternizarse. Con el pelacebollas en el momento preciso. Con los saludos marciales cuando procede. Con Kenneth Branagh paseando por un puente. Con Cillian Murphy en un barquito que maneja Mark Rylance. Un hombre digno y otro asustado. Y todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión. Y a preguntarnos por qué los directores le tapan tanto la cara a Tom Hardy...
Saludos.

jueves, 25 de enero de 2018

El gótico remozado



He vuelto a ver SLEEPY HOLLOW, llevado quizá por la insatisfacción de los últimos títulos perpetrados por Tim Burton o el deseo de constatar que este director conoció tiempos mejores, que no ha sido una alucinación colectiva. La traslación que Andrew Kevin Walker realizó del célebre relato de Washington Irving, además de venirle como anillo al dedo a Burton, le permite centrarse en el dsarrollo de la historia, en vez de desparramarse por recursos estilísticos, que aportan poco y distraen mucho. La historia del jinete sin cabeza, un diabólico fantasma que aterroriza a una aldea, y a la que llega un escéptico investigador (Johnny Depp en su salsa), contiene todos los elementos del gótico clásico, con la particularidad de que Burton capta inteligentemente la socarronería y crítica social de la que Irving siempre hizo gala, y que dotaba a su prosa de ese sabor especial que la hacía única. Hay de todo: brujas, fantasmas, decapitaciones, lentes de aumento... El reparto es acertadísimo, con Depp al frente (asomando tics, pero aún comedido), una joven Christina Ricci, Christopher Walken, Miranda Richardson, Michael Gambon... Un film que ha envejecido menos que las últimas entregas de su director pese a estar al borde de cumplir veinte años, y que es de todo punto recomendable para identificar, más o menos, en qué momento exacto se le fue esto de las manos al responsable, por otra parte, de maravillas como ED WOOD...
Saludos.

miércoles, 24 de enero de 2018

La historia en progresión



AFERIM! es la constatación de la magnífica salud que sigue teniendo el cine rumano, capaz de reinventarse, de no sucumbir a la fórmula fácil y apostar por caminos poco transitados; en este caso, se trata de un estimulante cruce entre el western y la road movie al más puro estilo americano. Esto no sería nada tan extraño de no ser que el film está rodado en blanco y negro, situado a principios de XIX y sus dos protagonistas, dos alguaciles, padre e hijo, no paran de dialogar entre sí mientras emprenden la búsqueda de un esclavo gitano desaparecido de la hacienda del boyardo que les ha mandado buscarle. Así, el film funciona en varios planos narrativos, que permiten al espectador descubrir la particular personalidad de los alguaciles, pero también recibir una impagable lección de historia, y todo en un país arrasado por la miseria y en el que confluyen decenas de culturas diferentes, sin que exista la más mínima empatía entre ninguna de ellas. Un film que se ve de un tirón, como un gran plano secuencia, con el que Jude recibió el premio a mejor director en Berlín y le confirmó como una de las voces más inquietas y renovadoras del cine rumano actual.
Saludos.

martes, 23 de enero de 2018

Wajda. Brillo y dominio #21



ZIEMIA OBIECANA (LA TIERRA DE LA GRAN PROMESA) es uno de los films que con mayor y mejor elocuencia han descrito las entrañas de la revolución industrial en el siglo XIX y el nacimiento del capitalismo salvaje, mucho antes de que se supiera qué ignificaba dicho término. De hecho, no se me ocurre un título mejor en el que podría haberse inspirado Scorsese para su "lobo", tal es la obsesión por acumular dinero y propiedades de un grupo de amigos que están dispuestos a sacrificarlo todo por hacerse millonarios dominando la industria textil en Lodz. La adaptación que Wajda realiza de la novela de W. S. Reymont se estratifica en una gran variedad de ramificaciones, que permiten comprender cómo y por qué se podía y debía medrar en las diferentes capas sociales, y cómo sólo los carentes de escrúpulos tenían el éxito asegurado. Los socios son un polaco católico, otro judío y un alemán de formación luterana, aspecto éste fundamental para asistir a la transformación de todos en adoradores de u solo dios, el dinero a través del poder. Y tanto en una Polonia sumida en la penuria económica, como en los pujantes imperios alemán y ruso, la consigna siempre es la misma: los trabajadores apenas tienen importancia y se reemplazan cuando enferman o mueren, las mujeres sólo importan si tienen dinero y los negocios sólo importan si el dinero lo pone otro.
Ganadora de la Espiga de Oro en la Seminci de 1975 y elegida como representante polaca para competir por el oscar, se trata de un film que no ha perdido su vigencia y además el tiempo ha demostrado que ha influenciado a numerosos autores posteriores, sobre todo a quienes han buscado la puesta en escena de un drama histórico sin caer en sus tópicos menos estimulantes.
Saludos.

lunes, 22 de enero de 2018

Manual de lucha y libertad #8



Qué orgullosos, ahora, los que se ensañan, los que aviesan con palabras de confort, sin haber estado, recogiendo apenas los detalles convenientes de lo que era como para bajar la cabeza para siempre. CAUDILLO es (otra) una película, un documento que está más allá del adoctrinamiento facilón, un trabajo imprescindible para adentrarse en las fauces de los salvadores de la patria, seres ultraterrenos que supuestamente acudieron a la llamada divina que les suplicaba que liberasen a la pobre España de la terrible iniquidad de un gobierno democrático. Basilio Martín Patino construye más de dos horas de Historia que debería ponerse en las clases de cualquier colegio sensato ¿Por qué no se hace? ¿Qué es la Historia sino la ponderación de una verdad pretérita? Patino usó imágenes de archivo, sonidos de archivo, retazos que quizá ya habían dejado de interesar, para crear un lamento fúnebre pero valiente, tan irónico como pesimista, cuyos caminos no sólo se ramificaba hacia atrás en el tiempo, sino que el mismo tiempo se ha encargado de dar la razón, pues qué es esta España de ahora sino otra versión cautiva de aquélla que no se marchó nunca. Franco ridiculizado por él mismo, por su toma de poder sin preguntar, por su salvajismo que es el salvajismo del que no tiene hermanos; Franco caballero cruzado, padrecito de familia, meapilas hostiado de bigotito evanescente y monarca más que sobrenatural (... por la gracia de dios). Nos quejamos ahora, pero nos da miedo y vergüenza echar un vistazo hacia atrás, cuando tampoco ha pasado anto tiempo; esta obra maestra, terrorífica y genial, que en participio logra descifrar todas las claves de una ruina moral imperturbable, debería, insisto, ponerse en las escuelas, que se sepa todo y que todo se sepa.
Viva la inteligencia y que mueran los tullidos mentales...
Saludos.

domingo, 21 de enero de 2018

Rincón del freak #299: Salsa boloñesa y colmillos



INNOCENT BLOOD fue una película que pasó totalmente desapercibida allá por 1992, y pese a contar con un elenco más que notable bajo la dirección del siempre interesante Joh Landis. Quizá fuera la acusada indecisión de no terminar de encajar varios géneros dentro de un solo film, o la sombra de la autoparodia sobrevolando cada fotograma, sin concretar en una idea reconocible. El delirante guion hablaba de una vampiresa con los rasgos de Anne Parillaud (con más pelusilla que nunca...), que sale cada noche a alimentarse, aunque un extraño código la obliga a hacerlo solamente de "tipos malos", y sobre todo si son mafiosos. Así las cosas, lo que Landis cruza impúdicamente es el cine de vampiros con el de mafiosos, o el de terror con la comedia romántica y el policíaco... Demasiadas cosas para algo que finalmente apenas tiene un par de escenas remarcables y algunas interpretaciones solventes de gente como Chazz Palminteri, Robert Loggia o un joven Anthony LaPaglia; además, los efectos especiales parecían sacados de lo que sobró de aquella maravilla que Landis filmó sólo una década atrás llamada "Thriller"... ¿Se acuerdan? Pues sólo a los que la desempolvan una vez el año les puede interesar algo este extraño videoclip estirado.
Saludos.

sábado, 20 de enero de 2018

Back to the basics



Intuyo cual es el mensaje fundamental que quiere transmitir INTO THE FOREST, y no me parece mal, ni molesto, ni demasiado tramposo. El problema de esta extrañísima película ¿apocalíptica? es que carece de un sustrato lo suficientemente sólido como para que nos traguemos las inenarrables idas y venidas de una familia que paso a describirles junto a su circunstancia. Resulta que estamos en el futuro, pero no muy lejano, y apenas lo intuimos por el tipo de pantallas que pueblan la apartada casa en la que viven un hombre y sus dos hijas, tras la reciente pérdida de la madre. Una estudia y la otra ensaya exhaustivamente danza contemporánea, pero sus apacibles vidas se verán definitivamente alteradas tras un apagón eléctrico, que los deja a merced de poder ir al pueblo más cercano por provisiones. No parece probable que entonces se encadenen las situaciones absurdas, como dejar el coche sin batería por no cerrar bien una puerta, el gilipollesco accidente sufrido por el padre, pero sobre todo la actitud de las hermanas, que se siguen preocupando por nimiedades mientras su propio sustento está pendiente de un hilo. Además, lo mínimo que podía haber introducido el guion era algún indicativo de una situación mundial que se describe al borde del colapso, sin más detalles más allá de un par de apuntes que, en contraste con la desomatización de esta familia, roza incluso la comedia involuntaria. Mal asunto cuando el tono general es serio, cuando no directamente apesadumbrado. Dirige la veterana directora canadiense Patricia Rozema, en activo desde hace tres décadas, y protagonizan unas actrices que seguro hubiesen agradecido una mano más firme: Ellen Page y Evan Rachel Wood.
Saludos.

viernes, 19 de enero de 2018

Sabios e imbéciles



No creo equivocarme al afirmar que quizá sea Gus van Sant el director contemporáneo que con mayor certeza ejemplifica el paradigma de "autor esquizoide". No se trata de que sus imágenes estén impregnadas de locura o inestabilidad, sino que el grosor con el que ofrece sus trabajos alimenticios es tal que, comparados con sus proyectos personales, parecen hechos por otra persona, un primo torpe o algo así. THE SEA OF TREES parece sacada de un manual de autoayuda burdamente conservador, sin apenas un gramo de sustancia que refuerce de alguna forma la deriva de un tipo bastante imbécil (Matthew McConaughey en el peor papel que le recuerdo) que se va al bosque de Aokigahara e Japón, conocido como "el bosque de los suicidios", con la intención de morir al no poder soportar el fallecimiento de su esposa. Esa premisa no tiene por qué estar mal, pero todas y cada una de las cuestiones y respuestas que el guion va proponiendo son erróneas, simplistas, infantiloides y hasta chabacanas. El tipo es imbécil porque así nos lo presentan, porque sus discusiones en flashback carecen de sentido (o yo no se lo veo), y porque de repente parece imbuido de una revelación mística que tampoco comprendo muy bien. Para rematar, el fallecimiento de su mujer es para parar en ee mismo momento la película y marcharse, o pedir la devolución de la entrada (me consta que en Cannes hubo algo de eso), pero prefiero no contarlo, sino que descubran ustedes de qué se trata.
Básicamente, podríamos estar ante el reverso tenebroso de una película tan sugerente como GERRY, ya que también aquí hay dos hombres a la deriva, perdidos en ninguna parte y buscando una salida que no se vislumbra; pero lo que en aquélla era un nihilismo jocoso que remitía a los orígenes del cine mudo, aquí es apenas una entrega por fascículos sobre cómo ser espiritual sin abandonar el confort del materialismo.
Si son capaces de llegar a la mitad sin soltar un exabrupto, entonces el problema lo tienen ustedes...
Saludos.

jueves, 18 de enero de 2018

Las calles mojadas de París



El cine de Jean-Pierre Melville está repleto de vasos comunicantes que interconecta la práctica totalidad de sus trabajos, lo que comúnmente se denomina como "constantes", pero que aquí encierran un significado más profundo y que es necesario leer entre líneas para comprender con exactitud. Si LE SAMOURAÏ representa la cúspide del antihéroe, un asesino mudo, frío, pero con un sentido inquebrantable del honor, el antecedente directo de esta obra maestra es otra. BOB LE FLAMBEUR es la disección de la personalidad de Bob, gángster retirado y jugador compulsivo hasta el despunte del día; un tipo al que todos conocen y al que todos respetan, incluso la policía. El film arranca antológicamente, haciéndonos acompañar a Bob por su periplo de partida en partida, ganando o perdiendo, sólo parando ya por la mañana, donde observa a una joven que parece recién llegada. Melville filma los rituales, capta la atmósfera de las calles despertándose, los marineros tomando la última copa, los carteles apagándose, la calles regadas... Todo un microcosmos que nos sitúa en la órbita del perdedor digno, confiadamente resignado, que arrastra un pasado oscuro pero no pierde unos modales y unos códigos de conducta exquisitos. Bob no es un asesino, ni tampoco parece un ladrón, y acoge a la chica sólo como un padre podría hacerlo, para protegerla de un entorno que él mira desde la distancia de los años. Y entonces surge la oportunidad de un último golpe, del asalto a un casino que supondría el retiro dorado y definitivo, por lo que se pone en marcha toda una secuencia de acciones, que Melville filma como un gigantesco preámbulo y que deja al descubierto las intenciones de cada personaje. También funciona como impecable retrato generacional, y no son pocos los que la señala como verdadero manifiesto pre Nouvelle vague. Ahí está el joven atolondrado que cae rendidamente enamorado de la no-tan-inocente joven (Isabelle Corey en todo su esplendor), el chulo resentido buscando venganza, el amigo incondicional que abre cajas fuertes. Y, por encima de todos ellos, Bob, que lo ha visto todo y no quiere ver nada más, y que nunca se ha resignado a su suerte por muy malas cartas que tuviera. Roger Duchesne, antiguo galán del cine francés, interpreta a este hombre, inteligente, cautivador, amane de la buena vida, pero efectivamente, como dcíamos al principio, con un código de conducta inquebrantable. La moral, una vez más, como único refugio de los abandonados.
Obra maestra.
saludos.

miércoles, 17 de enero de 2018

En paralelo



Lo lógico es que secuelas como JOHN WICK: CHAPTER 2 se desparramen hacia la repetición enfática, aportando poco o nada a su precedente y terminando abruptamente con el conato de saga, o iniciando un inevitable camino hacia la autoparodia. Sin embargo, las andanzas de ese asesino a sueldo lacónico y atormentado parecen seguir en plena forma, al menos para los amantes del mamporro estilizado, las persecuciones de gran cilindrada y los seres despreciables con encanto. Lo que propone esta secuela es la profundización en el entorno de Wick, que sigue intentando retirarse y consumir sus días en el recuerdo de su esposa muerta, pero un poderoso mafioso le obliga a realizar un último y suicida trabajo: matar a su propia hermana, que está a punto de ingresar a la exclusiva mesa de poder (y aquí me pierdo un poco) que conforman todas las mafias del mundo. Sí, el guion es descabellado, a Keanu Reeves le dan por todos lados y la amenaza del videoclip late tras cada tiroteo interminable y la exhibición de llaves marciales. Sin embargo, hay un par de apuntes que elevan ligeramente el resultado final y que emparentan a John Wick con aquel mítico Neo. Cuando Wick ejecuta su tarea, el mafioso pone precio a su cabeza, por lo que sólo puede acudir a una persona de confianza, que curiosamente tiene el rostro de Larry Fishburne. Asimismo, el gran cerebro de la megaorganización secreta, interpretado por Ian McShane, le muestra el verdadero alcance de su poder con apenas un gesto, y le hace comprender que ya no está seguro en ningún lugar del mundo. Es, finalmente, esa vulnerabilidad, la injusticia del destino de este hombre, lo que coloca esta secuela en un apartado ligeramente superior al de cualquier blockbuster al uso.
Muy entretenida, pero a Reeves deberían enseñarle algunas llaves más...
Saludos.

martes, 16 de enero de 2018

Wajda. Brillo y dominio #20



WESELE, de 1973, con la que Andrzej Wajda obtuvo la Concha de Plata en San Sebastián, supone un nuevo salto conceptual en el cine del director polaco. LA BODA abarca el día entero que duran los festejos de la controvertida boda, a principios del siglo XX, de un poeta de clase alta con una chica campesina. Los primeros treinta minutos son frenéticos, y la cámara de Wajda persigue cada rostro, cada integrante de un baile interminable, orgiástico, en el que poco a poco afloran las distintas personalidades. Por un lado, los burgueses, familia del novio, que no terminan de comprender la elección del joven; por el otro, los campesinos, familia de la novia, que recelan de quienes les han explotado trabajando en sus propiedades. Así, en el espacio único de la casa en la que se desarrolla la celebración, asistimos al certero repaso de un país que por entonces deambulaba entre la potestad de otras naciones, con una identidad incierta y una lucha de clases en permanente estado de activación y estallido. Una película que adelanta a títulos mucho más posteriores, sobre todo en el apartado formal, de una modernidad rompedora pero sin falsos artilugios, demostrando que Wajda se encontraba en la cumbre de su carrera como director y narrador visual.
Saludos.

lunes, 15 de enero de 2018

Manual de lucha y libertad #7



Esa España que nadie parece reconocer, pero en la que refundan un presente que no les pertenece. Me pregunto por qué; qué mueve a la invocación de una amargura extinta, de una morfología destructiva y apenada. Me pregunto en qué consiste el esplendor de la miseria, de la exaltación biográfica o del escupitajo clasista. Basilio Martín Patino se hacía las mismas preguntas, incluso cuando el dictador aún coleaba, y al no encontrar respuesta elaboró una playlist con los hits del momento. Imaginen. El contraste, la sinrazón, la eucaristía filmada de un circo casi sin pan, con famélicos espectros que soñaban con capeas, chutes y zapateados de Miguel Ligero, aferrados al pan negro con una cartilla con más cruces que una quiniela. El no sentir vergüenza es sanador, arroja una capa de esmalte en aguafuerte que quema las memorias disidentes (aquello no era autoestima, era hambre). En CANCIONES PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA hay más crónica y más verdad que en sesudos tomos, dilatados documentos gráficos o graves (gravísimos) calambures de heredad pisoteada. Olvidar es un pecado que sólo los necios pueden atribuir a una atribución de nobleza.
Saludos.

domingo, 14 de enero de 2018

Rincón del freak #298: Los trogloditas flemáticos



RAW MEAT fue una curiosísima producción británica de 1972, auspiciada por Alan Ladd Jr. (hijo mayor del célebre actor) y protagonizada por David, su hermano menor. Nombrada (con algo de sorna, supongo) por Guillermo del Toro como su película favorita y una de sus mayores influencias, lo cierto es que se trata de una serie B de acusados torneados que la emparentan por méritos propios con la Hammer. Y, siendo rigurosos, la película tiene un problema de guion y montaje profundo, pues la mayor parte del tiempo asistimos a interminables diálogos que aportan poco o nada al desarrollo de una historia que es bastante menos excitante de lo que su engañoso cartel promocional indica. Un Sir desaparece en los subterráneos del metro tras acosar sexualmente a una mujer, aunque antes es encontrado por dos estudiantes en el suelo y confundido con un borracho. La posición social hace que el caso cobre importancia, y lo que debería ser una investigación rutinaria se convierte en un quebradero de cabeza para los servicios de inteligencia británicos. El problema es que esta "apasionante" trama se reduce a los socarrones comentarios de Donald Pleasance, que interpreta a un inspector misógino y reaccionario, y la inexplicable aparición (apenas dos minutos) de Christopher Lee con bombín y paraguas, como un agente del MI5 que no aporta absolutamente nada. El "terrorífico" habitante de los subterráneos es un tipo con pelo largo y llagas, del que sabemos que es descendiente de los trabajadores que fueron abandonados a su suerte en el siglo XIX, los cuales sobrevivieron practicando el canibalismo feroz.
Pese a poseer el cándido encanto de estas producciones de poca enjundia, el cartel de "film de culto" le queda exageradamente grande, cuando parece un episodio rodado a toda prisa de "Alfred Hichcock presenta...", por mucho que diga del Toro.
Lo mejor, ver hasta tres veces a Mr. Pleasance sacar las bolsitas de té con un dardo, mientras crepita una chimenea a sus espaldas... Sí, un despacho de policía con chimenea. United Kingdom, of course...
Saludos.

sábado, 13 de enero de 2018

Los malos buenos 4



Sin ser nada memorable, y de hecho señalando el agotamiento de una fórmula, aún hay algunos aspectos interesantes que invitan a acercarse a DESPICABLE ME 3, la ¿última? aventura del antiguo villano Gru (ahora es un agente especial junto a su esposa) y los simpáticos Minions. Y es curioso que, una vez más, sean éstos bichitos amarillos los que, en apenas un par de intervenciones, acaparen gran parte de lo mejor de un film, por lo demás bastante rutinario. El otro punto fuerte es un impagable villano, Balthazar Pratt, una olvidada estrella televisiva infantil que se ha quedado anclada en el lado más hortera de los 80. Pratt pretende dominar el mundo lanzando pompas de chicle gigantes mientras baila hitazos como "Sussudio", "Take on me" o "Bad"; un hallazgo, pese a que el corrosivo Trey Parker no pueda desatarse agusto, por motivos obvios. Todo es solvente, demasiado, como una explosión controlada que al final no es más que un pequeño petardo, y la excusa del hermano lost & found tiene bastante menos peso del que se pretendía. Una cinta, en definitiva, para hacer un poco más de caja y al menos disfrutar de las voces de Steve Carell y Kristen Wiig, que solventan con carisma esta franquicia que ya empieza a alargarse en exceso.
Saludos.

viernes, 12 de enero de 2018

No se puede planificar un suicidio



Villeneuve las tiene mejores. Ryan Gosling ya hizo DRIVE antes. Harrison Ford pega los mismos puñetazos que cuando era Indy. Ana de Armas es un holograma obvio. Jared Leto siempre será un actor incomprendido. Robin Wright siempre está muy bien peinada. Roger Deakins no tendría por qué copiar a nadie. Y Hans Zimmer tampoco, pero Hans Zimmer es un caradura tremendo. Por último, Philip K. Dick se revuelve en su tumba de cuando en cuando, pero a nadie parece importarle.
La pregunta: ¿Es BLADE RUNNER 2049 una mala película? ¿una "película mala"?
La rspuesta: No, claro que no. Está demasiado bien peinada y es adorablemente caradura para serlo. Denis Villeneuve es un prestidigitador que acopla dos horas y pico de peoncismo pedantista sobre una primera media hora que parece una escena de Budd Boetticher copulando su propio incesto con un Leone en horas de oficina. Lo que cuenta Villeneuve, al menos aquí, da completamente igual, y roza el culebrón desfasado. Todo ese rollo acerca de creaciones y orígenes, vidas naturales o artificiales es como un chiste que tienes que explicar, se reitera y pierde el sentido. Por eso está muy bien para las nuevas generaciones de envoltorio bonito y gramática genitiva, pero se alarga en exceso para viejos carcas como yo, que por lentitud entendemos, por ejemplo, siete horas de Tarr...
Es, supongo, otra película atrapada en la película que parece ser, que pretende ser; una puesta al día innecesaria y que llega nada menos que 35 años tarde. Pero a mí me encanta el cine de Villeneuve (bueno, la de las naves no), y hay algunos momentos que están muy bien filmados, y los actores (algunos) están bien dirigidos, con nervio y brío. Pero esto no es una genialidad, una genialidad es como un suicidio. Una anomalía en mitad de un planteamiento lógico. Por eso, pese a que Villeneuve es más serio rodando que Ridley Scott, aún sigue buscando el "pellizco", ese par de títulos que, rodados en mitad del caos, se han quedado para siempre en la memoria sentimental de cualquier cinéfilo.
Saludos.

jueves, 11 de enero de 2018

Supletismo. Raíces y significados de un precursor



THE OLD DARK HOUSE es, por derecho propio, un caso más que reseñable de cómo un director se adelanta conceptualmente varias décadas mediante la torsión de los mecanismos habituales del cine de género más reconocible. La función comienza con tres viajeros que se ven sorprendidos por una tremebunda tormenta en mitad de la campiña inglesa. De repente aparece un caserón destartalado y no se lo piensan; al llamar a la decrépita puerta aparece Boris Karloff repleto de cicatrices; una vez dentro, les reciben los dueños, dos siniestros hermanos que parecen más asustados que ellos. La hermana, sorda, le cuenta a la chica un intimidante relato sobre el castigo de la lujuria; el asustadizo hermano busca cualquie excusa para no subir al piso de arriba; Boris Karloff, una especie de mayordomo mudo, se pimpla una botella de ginebra y persigue a la chica. Todo parece encaminarse hacia "otro relato de horror de la Universal", pero a esas alturas ha irrumpido Charles Laughton haciendo de Sir afeminado y aburrido de su joven esposa, que cae rendida ante los encantos de Melvyn Douglas; mientras, Raymond Massey y Gloria Stuart descubren a un anciano de más de cien años que resulta ser el padre de los dos hermanos... y de otro más, del que nadie ha hablado y que permanece encerrado bajo llave. Así las cosas, EL CASERÓN DE LAS SOMBRAS (por una vez no desentona el título), más que en un film de horror convencional deviene en un dubitativo retablo de caracteres, una especie de rareza deformada y que prefiere jugar con la percepción del espectador, por si es capaz de adivinar qué se avecina tras una puerta cerrada o una mirada aviesa. Pero claro, hablamos de James Whale, al que no nos cansaremos de reivindicar como genuino autor y creador.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!