lunes, 5 de octubre de 2020

La suspensión del relato


 

Creo que es un error emparentar, y menos de una manera enjuiciadora, el largo MADRE, de Rodrigo Sorogoyen, y el corto del mismo nombre que el director madrileño filmó dos años antes. Puede que sea una decisión por su parte, si se quiere, arriesgada, casi suicida, pero habría que hilar muy fino para continuar con coherencia lo que en aquél se cortaba abruptamente, mostrando las laderas del abismo al que queda expuesta su protagonista, ya que éste es otro territorio, el del drama de alta intensidad en base a la suspensión consciente de todo mecanismo articulativo. Aun más, es terriblemente complicado buscar un camino que transitar teniendo en cuenta que la secuencia de arranque (un magistral plano secuencia de varios minutos de duración) es, ni más ni menos, una vuelta a la angustiosa situación que abarcaba todo el corto. Lo que viene después es otra cosa, otro film, y, aun asumiendo algunas decisiones narrativas discutibles, su valor proviene de que la elipsis de 10 años tiene la difícil misión de presentar un personaje por completo transformado, pese a que aquel traumático suceso jamás la haya abandonado. Para quienes se enfrenten a MADRE por primera vez, hay que explicar dicho suceso, la misteriosa y casi surrealista desaparición de un niño de seis años, narrado a tiempo real gracias a la descorazonadora conversación entre el niño y su madre, separados por cientos de kilómetros. Ahí ya no sabemos nada más, y queda a disposición del espectador imaginar la desoladora vida que le espera a esa madre, impotente ante la imposibilidad de ayudarlo. Ese arranque es prácticamente un film de terror, y luego vamos hacia un drama psicológico sin abusar de recreación alguna. En mi opinión, Sorogoyen sale indemne, erigido en el director de impactos sordos que es, pillando al espectador a contracorriente, desarmado pero inmerso en una extrañeza retroalimentada a cada paso. Ahí asoma, indudablemente, el Sorogoyen de STOCKHOLM, y también, como en aquélla, una portentosa actriz, Marta Nieto, que siempre parece encontrar el gesto adecuado para transformar cada escena en un rasguño emocional.

Saludos.

2 comentarios:

ricard dijo...

La apuesta de "Madre" es arriesgada y hasta cierto punto discutible. Ello no quita para que Sorogoyen vuelva a demostrar su categoría como narrador. Se mantiene fiel a sus objetivos angulares y planos-secuencia pero sin que el estilo se convierta en una mordaza, siempre abierto a otros recursos y con un dominio del tempo poco habitual.

Saludos.

dvd dijo...

Muy de acuerdo.
Un saludo.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!