Es notoria la fascinación que ejercía sobre Truffaut "El altar de los muertos", relato corto de Henry James, en el que se viraba la cuestión sobrenatural hacia un realismo doloroso, casi patético, dando como resultado LA CHAMBRE VERTE. Narraba la estoica vida de Julien Davenne, que sobrevivió milagrosamente a la WWI, se casó con una hermosa joven, que murió con sólo 22 años de una enfermedad, sumiendo al pobre Julien en un estado ajeno a la realidad, donde apenas le importaba encerrarse en esa "habitación verde", consagrada enteramente a su difunta amada. Por un azar, conocerá a la joven Cecilia, con quien traba un afecto que ella malinterpreta. Varias cosas no terminan de funcionar en esta desecada adaptación, comenzando por la esforzada interpretación del propio Truffaut, que como protagonista está "difícil de ver", mientras que Nathalie Baye da estupenda réplica como esa joven discreta y razonable, que jamás podrá usurpar el lugar de la finada. Es, por decirlo de alguna manera, una tragedia ensordecida, encaminada a registrar la obsesión de un hombre atrapado en una vida que no es, quizá aspirando a terminarla cuanto antes y reunirse con lo único que le da sentido, lo que es un sinsentido filosófico, pero queda fetén en una exacerbada órbita romántica.
Polanski la hubiese hecho mejor, quién sabe.
Saludos.

2 comentarios:
Una película ciertamente extraña, necrofílica y claustrofóbica hasta límites desasosegantes, que no excluye de sus tenebristas imágenes una dramática belleza que, por momentos, llega a fascinar. En cualquier caso, se trata de uno de los trabajos más empecinadamente personales y menos exhibidos de su autor.
Polanski? Claro, con él aún estamos a tiempo. Y ya puestos a elucubrar, en su día podría haber caído en las poeanas manos de Roger Corman.
Un saludo.
De tan personal, da cringe (como dicen los modernos) esa sensación de "habitación cerrada", consagrada, en el caso de Truffaut, a rendir pleitesía a sus héroes particulares, como atestiguan los retratos allí colgados, entre los que se encontraban celebridades reales, incluyendo al propio Henry James. Y pensándolo, no hubiese desentonado una versión de Corman, imagino que más tenebrosa y parafílica.
Un saludo y gracias por comentar.
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