viernes, 15 de mayo de 2026

A contrapelo


 

BADGE 373 era un duro policíaco, de los de la época, en el que Robert Duvall se hacía más omnipresente aún, para encarnar a un policía malencarado y expeditivo, al que retiran la placa tras verse envuelto en una redada en la que un sospechoso termina cayendo desde un edificio. Tras este suceso, su inseparable compañero es asesinado por la banda de narcotraficantes portorriqueña a la que ambos perseguían, por lo que se lía la manta a la cabeza y emprende una acción cuasi suicida, porque no parará hasta dar caza al jefe de la banda, que jamás se deja ver. El film, último en la carrera del discreto artesano Howard W. Koch, queda descompensado por una duración excesiva, donde lo único que ocurre es la obsesiva persecución del personaje de Duvall, en un guion, por otra parte, esquemático. Es de mencionar la tremenda e insólita persecución en autobús, tanto como la vuelta a ese arquetipo del policía quemado, desencantado, siempre con la tentación de tomarse la justicia por su mano.
No es memorable, pero sí entretenida.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!