lunes, 6 de junio de 2022

Los cuerpos extraños


 

WOLF es una curiosa película, cuyo resultado final es mucho más convencional de lo que propone en un principio, y que hubiese dado para un intento más arriesgado y menos normativo. El segundo largo de Nathalie Biancheri (cineasta italiana, pero arraigada en Irlanda), flirtea con la proposición inmersiva de "intentar" que entremos en la mente de Jacob, un joven que literalmente cree que es un lobo atrapado en el cuerpo de un humano. Todo lo concerniente a su tormento interior, las dudas que atisbamos en su rostro (el de un magnífico George MacKay), conforma el sustento de un film que, en cambio, se nota forzado a la hora de introducir al resto de personajes. Cuesta trabajo creer (más allá de una posible suposición fantástica) que exista una institución, en la que de repente se encuentra no menos de una docena de pacientes (además todos muy jóvenes), precisamente con el mismo problema que el protagonista. Como si de una versión alterada de "mutantes" se tratara, encontraremos a jóvenes que creen ser loros, ardillas, osos, perros, patos o caballos, cuando hubiese más interesante saber qué pasaría con otros enfermos mentales no tan similares. Otro patinazo es la descarada alusión a ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO, por mucho que el psicopático terapeuta interpretado por Paddy Considine sea de lo mejor del film, junto a los notables esfuerzos miméticos de su protagonista. Una película, en fin, menos compleja de lo que podría parecer, que presenta a una cineasta con futuro e ideas interesantes, pero que me parece una oportunidad perdida para elaborar un guion que hubiese exigido menos rasguños, y sí heridas más profundas.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!