martes, 2 de junio de 2026

La ensalada conceptual


 

Con LEE CRONIN'S THE MUMMY, y más allá de la prepotencia y ridiculez del título, que ni siquiera cabría achacar al propio director, es necesario tener muy claro a qué nos enfrentamos y por qué es crucial ubicarla en el tiempo. Ya es descabellado acotarla por el guion, tan resobado y mil veces visto en su fórmula de página acartonada, que no es más que un ensamblaje, más o menos ingenioso, de decenas de títulos que vienen a la mente sin dificultad. Cronin es un artesano al que le gusta el cine, el de ahora y el de otros momentos, pero más le gusta no perder el sitio, la oportunidad de figurar en un panteón muy difícil de habitar, el de los grandes nombres del género. Si vamos por ahí, por creernos que es la "new big thing", saldremos defraudados ante un batiburrillo de estadías cronológicas, un perpetuo asombro mágicamente autoinducido. Por el contrario, prefiero despojarme de tanta palabrería, que no le va, y quedarme con la posibilidad de que los buenos números en taquilla (como ya ocurrió con su asalto a Raimi) ayuden a que, al menos, podamos disfrutar de un cine de terror desatado, que no nos va a volcar la mirada, pero sí mitigará la sensación de estafa en una oferta general ridículamente inabordable. Es decir, no inventa nada, ni falta que le hace, pero da exactamente lo que promete: comida rápida que no te deja con hambre.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!