Es MI GENERAL uno de esos casos extrañísimos, de desubicación absoluta, en un tiempo que demandaba visiones menos estancadas, del mismo modo que se descosía en producciones perezosas, al amparo de subvenciones no del todo justificadas. La historia navega sin rumbo entre el esperpento berlanguiano, la sátira sobre la primera década de democracia, pero también la condescendencia nostálgica y una incorrección un tanto apolillada. Curioso, en tanto que Jaime de Armiñán contó con un reparto descomunal, que incluía a Fernando Fernán Gómez (coautor del guion), José Luis López Vázquez, Héctor Alterio, Fernando Rey o Rafael Alonso, entre otros. He ahí uno de los problemas fundamentales, el de ubicar a tanto monstruo sin desequilibrar una narración tambaleante de por sí. Se nos cuenta una improbable convención, en la que un destacado grupo de generales al borde de la jubilación va a convivir en un complejo turístico, donde van a recibir clases de "reciclado" de cinco jóvenes capitanes, lo que provoca el consecuente choque generacional, agravado por la dificultad que supone el sistema de rangos. Es un film fallido, estructurado en falsos episodios, como si de una serie que nunca fue se tratase; amén de lo descabellado de la propuesta, que hubiese reverdecido con una mirada menos amable y neutral. Una lástima, dado el material con el que contaba, pero que explica el justo ostracismo que le pesa cuarenta años después.
Saludos.

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