jueves, 9 de abril de 2026

Hermanita ven conmigo


 

Y Ben Wheatley volvió a Sitges un tiempo después, y no fue para pillarse una cogorza, sino para emborracharnos de lo que mejor sabe hacer, que es dejarnos con un palmo de narices. Si buena o si mala, me es indiferente; las tiene mejores y peores, pero BULK es una película cuya propia naturaleza indómita y revulsiva, la sitúa a mitad de camino del experimento meta y la sátira rayana en el corte de mangas, a una industria que no le financia sus proyectos personales, mientras lo busca para tonterías como lo del tiburón. Podría pensarse que estamos ante una reacción tardío-nostálgica a los inicios de Wheatley en Doctor Who, pero prefiero quedarme con esa metanarrativa cargada de mala hostia, como demostrando que se puede hacer una epopeya cuántica (nada menos) con presupuesto infantil y cuatro actores (literal), pero es que ni siquiera es eso. Lo resume el director en los divertidísimos títulos de crédito finales, donde la actriz Alexandra Maria Lara presenta, cual MC, a todos los que han hecho posible la película, rubricando con el cansino mantra youtubero y la cámara dándose la vuelta y enfocando a todo el equipo (cuatro personas), director incluido. Si quieren entender algo de esta fumada con viajes interdimensionales, rodada en una única casa, van listos; es mejor disfrutar del oscuro sentido del humor de este entrañable ogro, jugando con nuestra percepción a base de efectos tan primarios que incluyen pistolas de cartón y helicópteros recortables, por poner lo más sofisticado. La teoría de cuerdas explicada por alguien teóricamente cuerdo, aunque sabemos que esto no es exactamente así.
Una de las películas más descolocantes y anticonvencionales que recuerdo haber visto, como meter en una batidora THX 1138 y LA VIDA DE BRIAN...
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!