lunes, 16 de diciembre de 2013

Cine en crisis #3



Se ha hablado mucho de las razones del eterno lastre del cine español, de la fallida política de subvenciones, de una fatal autoindulgencia, de las correspondencias políticas, la falta de independencia... Muchas razones y poco razonadas, creo yo. En España hubo un momento en el que se pudo cambiar todo, a mejor y para mucho tiempo. Pero no se hizo, y se eligió un modelo que satisficiese a productores de mente revuelta, distribuidores dispuestos a "liberar el suelo", y todo ello repercutiendo en la marginación de cualquier intento de ampliación de los márgenes creadores. Resumiendo, que hace 25 años era posible hacer una película que sobrepasase en presupuesto toda la producción cinematográfica española de 2013. Su nombre no puede ser más significativo: EL DORADO. Dirigida por un indiscutible, Carlos Saura, y con participación francesa, EL DORADO semejaba un descomunal monstruo sostenido por un pataje flaco y titubeante; un film sobre la expedición española que iba a evangelizar y quedó deslumbrada por la leyenda de la ciudad construida en oro; y no cabe mayor ni mejor ejemplo para explicar una película que a ratos parece un APOCALYPSE NOW desvaído y otras se aprovecha de lo ya imaginado por Werner Herzog, cuyo Lope de Aguirre era más insano que éste, interpretado por Omero Antonutti. Aun así, EL DORADO tenía imágenes de fuerza incuestionable, Saura siempre ha sido un trabajador al servicio de sus ideas cinematográficas; el arranque, por ejemplo, posee una fuerza poética que dota de sentido el batiburrillo posterior, y la selva amazónica queda retratada por una estupenda fotografía a cargo del gran Teo Escamilla. Los problemas, sin embargo, son muchos: unas interpretaciones irregulares (¡Inés Sastre!), una línea argumental cuasiininteligible y algunos momentos que rozan el ridículo y que en aquellos incipientes premios Goya arrojó un desolador balance de nueve nominaciones y cero cabezones... Cine español en estado puro.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!