jueves, 15 de enero de 2026

El pájaro manchado de tinta


Una verdadera lástima dejar pasar la oportunidad de componer un oscuro retrato vital, a partir de un gran intérprete como Benedict Cumberbatch, simplemente por no haber entendido nada del material original, convirtiendo el descenso a los infiernos de la depresión de su protagonista en un simple cuentecito moralizante, con algunos episodios torpemente rodados de supuesto terror. No me extraña que THE THING WITH FEATHERS pasara por completo desapercibida por Sitges, cuando ostentaba la apariencia de producción de peso. Como fuese, se nos cuenta la triste deriva de un dibujante de comics (o novelas gráficas) que se queda viudo tras la repentina muerte de su esposa, debiendo hacerse cargo de sus dos pequeños hijos y afrontando un bloqueo mental y emocional absoluto, que además se ve agravado por una misteriosa presencia que le atosiga y que se parece sospechosamente al monstruoso protagonista del trabajo que, por motivos obvios, ha dejado inacabado. Con este material daba para un film más amargo, pero todo está tan subrayado, predecible y predeterminado, que termina donde todos sabíamos que terminaría, que es en ese cine que estuvo tan de moda (Con BABADOOK como punta de lanza), el de los trastornos emocionales representados en entidades monstruosas. Yo aquí no veo ni terror, ni drama psicológico, sino una idea estimulante que el director y guionista se ve incapaz de llevar a ninguna parte. Fíjense cómo habrá sido, que lo único que me ha emocionado ha sido escuchar a la inmensa Sandy Denny en los créditos finales.
No merece la pena.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

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