domingo, 31 de agosto de 2008

¿Creen qué la destrucción es una forma de creación?



Es una de las frases que aparecen en una de las películas que más me ha gustado de los últimos años. Y aunque no soy ninguna experta y mucho menos en cine, eso lo dejo a mis compis del blog que son más sabios, quiero hablar de Donnie Darko. Película que cada vez que la veo, le encuentro más sentido a la misma. Es una trama confusa intencionadamente, donde creo que el director a través de las muestras de existencialismo y de paradojas que aparecen en la trama te deja a tu propia elección la reflexión y el pensamiento. Aunque en su estreno en EE.UU. no tuvo mucha aceptación en sus comienzos, ahora es una película de culto. Posiblemente el éxito venga por plasmar en la pantalla lo que muchos nos preguntamos ¿existe un mundo paralelo?, ¿Se pueden realizar viajes en el tiempo?, tema que se encuentra intrínsico en la mentalidad humana. ¿Quién no ha soñado con viajar en el tiempo alguna vez?

Hay que destacar dos cosas en este largometraje. Uno sería los diálogos, explícitos, como por ejemplo:

"¿Y si pudieras volver atrás en el tiempo no cogerías todas las horas de dolor y tristeza y las cambiarías por... por algo mejor?"

-Donnie:"¿Por qué llevas ese estúpido traje de conejo?
-Frank: "¿Por qué llevas ese estúpido traje de hombre?

"Supongo que algunas personas nacen con la tragedia en la sangre."

Son frases que me dejan sin aliento, me asustan, me dejan pensativas y lo mejor de
todo, es que llegan a mí. A lo más profundo. Y se quedan ahí.

Y por supuesto a destacar también su banda sonora. Con una mayoría de canciones instrumentales, muy bien ambientadas e interpretadas por Michael Andrews, quién también decidió, y muy acertadamente, introducir canciones vocales que recordaba de su juventud. Entre ellas están: Mad world y Head over Heels de Tears For Fears (la primera interpretada por Gary Jules), "The Killing Moon" de Echo & The Bunnymen, "Love Will Tear Us Apart" de Joy Division y "Under the Milky Way" de The Church. (Sólo nombro las que me gustan más) Vamos, que sin estas canciones la pelicula estaría incompleta. Aquí os dejo los videos.

Disfrutad indéfilos, disfrutad...








Lumière, Méliès et fils

En el curioso y a veces insólito mapa cinematográfico, hay algunas cosas que resultan chocantes, incomprensibles, que invalidan cualquier análisis coherente y, afortunadamente, sella las impertinentes bocas de los que sólo saben quejarse como única excusa a su decadencia de ideas.
¿Cómo podria explicarse, si no, el fenómeno del cine argentino? Un cine irregular por antonomasia, doliente de los mismos males que siempre han atenazado al español y que, por arte de magia, en plena crisis económica, no sólo se refuerza, sino que se coloca claramente en punta de lanza de los contadores de historias, creando un amplísimo ramillete de cineastas de toda índole; creadores sin complejos que hacen buena la máxima de un gran tipo que ha hecho más de doscientas películas: el viejo tío Jess franco, que decía: "¿Crisis? Lo que hay que hacer es coger una cámara, filmar sin parar y no quejarse tanto". Y si lo dice él...
Independientemente de su originalidad, la que comentaremos hoy es la película perfecta para ilustrar esto que digo. LA ANTENA, del desconocido Esteban Sapir, es una refrescante fantasía rodada en blanco y negro y muda. Efectivamente, un paseo por los orígenes del cine, y más concretamente por el ideado por los hermanos Lumière, aunque, realmente, a quien rinde tributo es a la desbordante imaginación de Georges Méliès, indiscutible padre de la ficción cinematográfica.
De todas formas, si somos francos, al poco tiempo de empezado el metraje y superado el asombro inicial, la historia flojea y se encuentra inevitablemente caminando en círculos cada vez más pequeños, hasta quedarse en nada. Y eso que sus intenciones son magníficas. Se nos cuenta la historia de una ciudad dominada por un magnate de la televisión que, medante una enigmática antena, se ha apoderado de todos los sonidos, he ahí el ingenioso juego metanarrativo que propone Sapir: la peli es muda porque dicho magnate...
Luego, el director aprovecha (y a mí me parece lícito) esta circunstancia para crear la imaginería del film en base a la que inventaron los padres del cine. El problema no es ese, sino que al final todo se queda en una lectura un poquito infantilizada, como la enésima vuelta de tuerca del cuento de navidad, por lo que pierde en lo narrativo lo conseguido en lo estético.
Suerte de cruce entre LE VOYAGE DANS LA LUNE y SIN CITY (no se me escandalicen), LA ANTENA quedará como una curiosa propuesta que sorprenderá a algunos y aburrirá soberanamente a otros. Pero lo perentorio es lo siguiente: ¿De dónde sale todo esto en un país donde tienen difícil hasta comer? Ahí queda eso, productores y directores, les toca mover a ustedes.
Saludos silentes.

Tonight, tonight

Una canción que pasará a la historia por tener un clip que pasará a la historia, por un grupo que pasó a la historia...


sábado, 30 de agosto de 2008

Platillos, Bombos y Fanfarrias

Fanfare for the common man, fue compuesta para una orquesta por Aaron Copland, quien por cierto escribió algunas bandas sonoras como: Something wild, La heredera (Oscar a la mejor Banda Sonora), Estrella del norte (nominada al Oscar, Sinfonía de la vida (también nominada al Oscar) y algunas más...Es un tema que da gusto escucharlo con sus trompetas, trombones, tuba etc...Pero he encontrado una versión tocada por Emerson, Lake & Palmer que es magnífica.
No desmerece en absoluto a la pieza original, tengamos en cuenta quienes tocan, Músicos que han estado aquí y allá como por ejemplo Gregg Lake que venía de cantar, escribir y producir con King Crimson. Casi nada, vamos.





Ya que he mencionado a King Crimson, mi debilidad, os dejo otro video que he encontrado de la época de ellos en directo con Lake a la cabeza. Por cierto, la canción es una protesta por la guerra del Vietnam.




Ciao Bellos

Garrulo Man Vs. The Gay Lobby Menace

Es muy posible que sea ésta la primera vez que voy a intentar no hablar de cine en este blog. A ver si me sale.
Hace unos cuantos añitos (expertos como Gloria o Caulfield sabrán exactamente cuántos), un otrora irreverente y desafiante autor total de comics, Frank Miller, decidió quedarse sólo en lo estético, pues mantener un discurso tan cáustico e incómodo como el desarrollado en Batman: Dark Knight (por cierto, nada que ver con la película) en E.E.U.U. daría, seguramente, con sus huesos en las mazmorras del ostracismo. Eso habría sido lógico, lo terrible sería pensar en una reconversión ultraderechista del autor de Ronin (también proyectada como futura peli).
El primer fruto de este insólito imago fue un cómic de rupturista formato apaisado, vagamente histórico y que dio las claves a los creadores de videojuegos para no marearse demasiado con los fondos de sus aventuras virtuales ¿Que la cosa va de rollo chungo y guerras y mosqueo y todo eso? No problemo: Cielo chubascoso y gris. Fácil ¿no? Otra cosa sería la ausencia de secundarieces que pudieran desviar la atención de los personajes principales. Esto es: Bueno y malo se enfrentan, sin dobleces. Sabemos desde el principio quién es uno y otro, así que asunto resuelto. Ni los buenos ni los malos tienen vida propia, sólo existen por y para el campo de batalla, lo cual también ahorra el uso de neuronas a quien no quiera (o pueda) hacer buen uso de ellas.
Hasta aquí, tres o cuatro cositas sobre esa idiotez llamada 300. Lo chungo es la mofa constante que se hace a lo largo de su metraje sobre la homosexualidad, ridiculizándola de la peor manera: tirando la piedra y escondiendo la mano. Esos sonrojantes espartanos representan claramente a un tipo de gay reprimido que quiere pasar a toda costa por un macho machísimo, mientras que Xerxes (el malo) es una locaza vanidosa y presuntuosa que gasta voz cazallera, aunque de afectada entonación ¿? Si decidiéramos analizar este cúmulo de despropósitos, nos toparíamos con una especie de psicosis colectiva que atenaza el insondable cuadro de mandos neocon: ¡La amenaza Gay ya está aquí! ¡Y han venido para quedarse!
Jesús! Antes fueron los negros, los judíos, los comunistas... probablemente ahora le toque a los chinos. El caso es buscar un chivo expiatorio para desviar la atención sobre las barbaridades bélicas que se suceden a diario. Me parece vomitiva toda esa parafernalia innecesaria en la cual sólo una idea fundamental se sostiene: ¡Qué machos somos! ¡Ganaremos esta batalla por nuestros santos cojones y nuestra santa polla hetero! He dicho... O me parece que es lo que gritaba Leónidas todo el tiempo, pues en este videojuego machista, de homosexualidad reprimida, no se habla, se grita, que es la única manera de hacerse oír cuando no hay nada que decir.
Saludos espartanos.

While oceana sleeps

Creo que deben ser muy poquitos los que conozcan en este país la trayectoria de este gran grupo. Sparta son deudores de luminarias tan diferentes como Manic Street Preachers o Soundgarden y fueron capaces de avanzar lo que The Mars Volta o Clear Lake iban a asentar luego como una bocanada de aire fresco para el rock avanzado.


viernes, 29 de agosto de 2008

Un enorme cielo vacío

Un ejemplo claro y contundente del estado del cine español se resume observando a cualquiera de los cineastas de relativo éxito, esos que podemos nombrar en una conversación sin temor a quedar como pedantes y presuntuosos.
A lo largo de la corta (aunque intensa) existencia de este blog, ya hemos hablado de algunos de estos casos y una duda planea sobre mi cabeza: ¿no estaré equivocando la dirección? ¿no haría mejor en centrarme en la calidad de los trabajos en vez de dejarme llevar por la ira y buscar todo el tiempo "responsables" del desastre?
Pues eso haré, al menos hoy. Porque podría hablar del significativo paso atrás que supuso PRINCESAS, pero prefiero quedarme con una película sencillamente magistral.
LOS LUNES AL SOL dispone de una coralidad bien entendida que la dota de credibilidad al mismo tiempo que otorga a su director la posibilidad de exponer sus propios argumentos, que son muchos. Desde la primera escena, el espectador sagaz se da cuenta de que existen unos sólidos cimientos, tanto narrativos como visuales, interpretativos y discursivos, que no permiten, como ocurre en gran parte del cine español (su gran mal), que las buenas intenciones se difuminen en una falta total de ideas. Es significativa, por tanto, esa imagen (inmortal, ya) de Santa mirando a la nada, no al cielo, a la nada...
Y también por eso será imposible desplazar este trabajo como el techo de su creador, por jugársela a la inversa. Fernando León acierta precisamente donde casi todos fracasan y es capaz de contar cosas donde (casi) no hay nada, mientras todos esos "autores" de escuela de cine pretenden contar "la gran historia" sin preguntarse si eso es posible.
Esta historia pequeña y grande a la vez, nos toca muy de cerca, a todos los que vemos cómo se van cerrando puertas y se nos difuminan los ilusos sueños de juventud; porque estos personajes son, precisamente, los que nadie quiere ver, los que no salen en los concursos de la tele, ni tienen blogs, ni escuchan Radio3, ni saben qué es una videoinstalación, ni se gastan más de un euro en una botella de vino. Pero, curiosamente, es este tipo de gente la que me cruzo en la calle y con quien de verdad me siento identificado, no con esos productos costumbristas y asquerosamente arquetípicos que carecen de sentido intrínseco y son publicitados masivamente desde un púlpito anonadante y descorazonador.
Huelga hablar del que considero el mejor (de largo) trabajo interpretativo de ese monstruo de la escena que es Javier Bardem; un tipo capaz de dotar de sentido él solito incluso a tonterías como la de los hermanos Coen o la injusta adaptación de Gabo. Bardem es el astro que devora la pantalla y deja perlas como estas: La cuestión no es si nosotros creemos o no creemos en Dios. La cuestión es si él cree en nosotros, porque si no cree, estamos jodidos. O: Érase una vez, un país en el que vivían una Cigarra y una Hormiga.
La hormiga era hacendosa y trabajadora, y la cigarra, no, le gustaba cantar y dormir, mientras la hormiga hacía sus labores.
Pasó el tiempo, y la hormiga trabajó y trabajó todo el verano, ahorró cuanto pudo, y en invierno, la cigarra se moría de frío, mientras la hormiga, tenia de todo... Qué hija de puta la hormiga!¡
La Cigarra llamó a la puerta de la Hormiga, que le dijo:
-Cigarrita,cigarrita, si hubieras trabajado como yo, ahora no pasarías hambre ni frío...Y NO LE ABRIÓ LA PUERTA!

¿Quien ha escrito esto?Porque esto no es así, la hormiga ésta es una hija de la gran puta y una especuladora.
Y además, aqui no dice por qué unos nacen cigarras y otros hormigas, y tampoco, que si naces cigarra estás jodido, y aquí, no lo cuenta.
Frases como éstas son ya parte de la historia del cine y, sobre todo, del inconformismo que aún algunos se atreven a defender. Y junto a este genial Bardem, un elenco que difícilmente llegará a este nivel. El Luis Tosar con más credibilidad que he visto, porque luego ha repetido demasiadas veces este registro; Un José Ángel Egido en estado de gracia, deudor de Brennan o Sordi; una Nieve de Medina con el rostro trasluciendo amargura; un Fernando Tejero que aquí SÍ, por fin, es actor y dota de sentido a sus insoportables tics televisivos. Mención aparte para ese ángel borracho y desencantado que es Celso Bugallo, a la altura de Bardem, si no superándole por momentos.
En definitiva, puro cine y pura vida que revelan a un cineasta comprometido y que se esfuerza por no caer en el manierismo de los tópicos. Espero, sinceramente, que levante el vuelo.
Saludos contemplativos.

Fantasmas del pasado

Lo único decente que hizo el pesado de Bob Geldof, aparte de poner cara a las obsesiones de Roger Waters y autopromocionarse a base de macroconciertos, fue esta cancioncilla...


jueves, 28 de agosto de 2008

¿Sólo un suceso?

En realidad es así. Los libros de historia están repletos de ellos. Ordenados por truculencia, no nos pondríamos de acuerdo sobre qué época se llevaría la palma. Vaya ranking.
UNITED 93, significativamente, pasó más o menos desapercibida por carteleras de todo el mundo. Curioso por cuanto su valedor era el mismo que ha obtenido unánime aplauso por su saga de Bourne.
Nada que ver.
Paul Greengrass realiza uno de esos trabajos simplemente FUNDAMENTALES en la procelosa historia del cine. Con una estética (y ética) a caballo entre el documental y el cine de suspense, se nos cuenta la claustrofóbica y desesperante odisea del United93, el avión que aquel 11 de Septiembre unos cuantos descerebrados decidieron estrellar en el Capitolio. Como sabemos, nunca llegaron a su objetivo ¿por qué?
Siempre ha sido controvertido el uso de lo heróico por parte del cine estadounidense. Normalmente, han salido mejor parados los antihéroes a lo Bogart o Jimmy Stewart que esos monolíticos adalides de la verdad y la justicia, simples sombras de ese extreaño complejo paternalista de superioridad que el amigo americano viene sufriendo desde hace más o menos un siglo.
En este caso, Greengrass echa mano muy acertadamente de actores desconocidos para dotar al film de mayor veracidad. Al principio, la cámara juega anárquicamente a captar momentos fugaces de un pasajero a otro, como si se tratase de uno más. No hay ninguna historia relevante que contar, porque así de mundana es la realidad; simplemente no hay historia, porque el "suceso" en sí es el motor de este falso documental. Luego, el montaje es un trabajo impresionante. Recoger este mosaico de impresiones humanas antes de la catástrofe y dotarlas de un ritmo in crescendo hasta desembocar en un final apoteósico, sobrecogedor, que no permite segundas lecturas, es tarea de maestros del montaje (en este caso fueron hasta tres) y de un director con las cosas muy claras. De repente, pienso en que si Hitchcock hubiese vivido aquellos acontecimientos y se plantease hacer una película al respecto, se habría acercado bastante a esta obra que no hay que dejar en el olvido y que curiosamente no terminó de cuajar entre el público norteamericano, incluso dejó de ganar los dos oscars a los que optó, el de mejor director (obvio) y el de mejor montaje (incomprensible).
A poco más de dos años de su estreno, resultan imprescindibles las parcas palabras con las que Greengrass definió su propia obra, despojándose valientemente de mérito alguno: “Cuarenta personas tuvieron treinta minutos para comprender la realidad que vivimos actualmente, tomar una decisión y actuar. Fueron los primeros en vivir la realidad posterior al 11-S, mientras nosotros mirábamos la televisión"
Sentidos saludos.

Paul Bley

Lo he pensado y repensado y no lo he conseguido. No se puede poner banda sonora a una catástrofe, así que me he sacado de la manga a mi adorado Paul Bley. Gentleman del free jazz, me transporta con su mezcla de tristeza, humanidad y melancolía. Esta video está cortado bruscamente al final, pero lo pongo porque lo mejor de Bley son las improvisaciones.


miércoles, 27 de agosto de 2008

Tres y un Pájaro

Este es un ejemplo de que tres buenos músicos pueden hacer lo mismo que seis. No necesitan nadie más. Quedé impresionada con este músico de Chicago en un concierto con sólo violín, guitarra eléctrica, xilófono, batería y sampler. Gran derroche de imaginación y talento que se aprecia en cada nota. Con un estilo muy propio, Andrew Bird mezcla el rock el folk y todo lo demás que se le ocurre a este genio.

Sé que algunos me diréis que su voz se parece tanto a la de Jeff Buckley o Rufus Wainwright que asusta, pero os diré que Andrew es único. Sólo tenéis que oír como toca el violín y el uso que hace de su silbido (definitivamente Andrew es un pájaro).

Aunque lamento no haber conocido a Andrew Bird antes, puedo asegurar que ya está entre los top ten de mi lista, a la espera de poder disfrutar de su música en directo. Sus conciertos no tienen desperdicios, adjetivos como sublime, grande, maravilloso, precioso, increíble, e impresionante, le quedan pequeños a lo que vais a ver ahora. Siento no haber podido bajar el concierto pero aqui os dejo un variado aunque no con tan buen sonido.

Que disfrutéis indéfilos.






Oscuros y remotos días

Varios caminos confluyen de un modo que no deja de ser curioso a la hora de adentrarnos en ese juego de espejos que Sean Penn nos regaló hace unos siete años. THE PLEDGE, aun siendo una película de hallazgos, bebe de trabajos que, a su vez, también han bebido de otros y así sucesivamente, por lo que lo del juego de espejos es amplificado y multiplicado; e iremos por partes.
Hay una película española, dirigida por un húngaro, que petrificó hace cincuenta años las moldeaditas mentes de la beata y miserable dictadura franquista. EL CEBO, de Ladislao Vajda, era una propuesta adelantada a su tiempo, o mejor dicho, fuera de su tiempo; pero sobre todo de su espacio, pues no sería comparable (aunque sí curiosamente sintomático) al caso de M, donde Fritz Lang dejaba al descubierto (costándole incluso el exilio) las maldades del incipiente régimen nazi, incluso antes de que éste se hiciera con el poder. Lang se basó en un truculento suceso real acaecido en Düsseldorf a principios de siglo; Vajda, por su parte (y obviando la influencia del film anteriormente mentado), echó mano de la excelente novela que en aquel mismo año (1958) publicó el escritor germano-suizo Friedrich Dürrenmatt. Sean Penn ve la luz en 2001 y, aparentemente, el círculo se cierra.
THE PLEDGE es un film denso, incómodo, con un fétido halo de miseria moral sobrevolando todo el metraje. El personaje interpretado por Nicholson (y haremos mención aparte) se esfuerza por aportar claridad en una trama fangosa y disgustante hasta la arcada. El juego de espejos se hace patente y Penn consigue a duras penas salir airoso del (complicadísimo) envite, auspiciado por el excelente trabajo de un elenco de lujo y dotando de dignidad una historia sólo apta para estómagos endurecidos. En un momento dado (y no quiero desvelar mucho), el espectador se encuentra tan desorientado como el personaje de Nicholson, quien da la sensación de haber perdido su identidad junto a aquel juramento incumplible que, cual Sísifo moderno, avanza y avanza para no llegar a ninguna parte. He ahí el hallazgo de Penn respecto de las otras dos películas, pues es capaz de mantener el tono intrigante de la desaparición y rematarlo con la patética figura de un Nicholson desquiciado, incapaz de asumir una realidad que para él hace mucho que se ha desvanecido.
Puede contarse sin rubor este trabajo entre los tres mejores de un actor de amplios registros histriónicos que aquí se muestra sobrio y distante, con enjundia de gran intérprete; algo que no me atrevería a poner en duda a estas alturas. Junto a él, no desmerecen Robin Wright Penn, Patricia Clarkson y un impresionante escaparate de sucundarios: Helen Mirren, Sam Shepard, Vanessa Redgrave, Mickey Rourke, Harry Dean Stanton, Benicio del Toro... Casi ná, vaya.
Les juro que volveré mañana. Saludos.

Qué niño soy

El mejor grupo de toda la historia del pop-rock avanzado de este país ¿Alguien se atreve a añadir algo más?


martes, 26 de agosto de 2008

Abrir los ojos

Siempre ocurre lo mismo, una simple cuestión de paciencia. Si se espera lo suficiente, las buenas intenciones acaban por aflorar y cuajar en sólidos argumentos.
La productora española Filmax es como ese vecino inválido y un poco retrasado que nos miraba esquivo en nuestra infancia; asistíamos impotentes a las palizas que otros niños más crueles le propinaban y no nos metíamos por si acaso. Así es.
Después de ofrecer un puñado de propuestas de cine fantástico hueco, vacío, (sub)productos hechos en serie, listos para consumir y ser olvidados, los laboriosos y obstinados de Filmax presentan una película que si no llegó a más fue, precisamente, por las limitaciones de orden puramente económico que una productora española encuentra al salir al mercado internacional.
THE MACHINIST es un absorbente relato kafkiano que bebe del horror cotidiano de King y de las culpabilidades inasumibles de Dostoievski.
Quien haya visto esta ENORME película es imposible que haya quedado indiferente ante el impresionante trabajo de uno de los mejores actores en la actualidad, Christian Bale, que ahora, al fin, está obteniendo justo reconocimiento tras sus dos Batmans. Bale realiza la inversa de deNiro en RAGING BULL y se transforma en un esqueleto viviente de apenas cuarenta kilos que corta la respiración nada más verlo. Pero Bale también es capaz de transmitir, al mismo tiempo que lleva todo el peso de la cinta, desesperación, impotencia, locura... Todo un abanico de sensaciones que su personaje vive de forma amplificada por un prolongado insomnio. Inteligentemente, el semidesconocido Brad Anderson aprovecha el impacto visual que supone el personaje de Bale para no tener que desvelar más de lo necesario de la trama, logrando en todo momento (y esto es su gran logro) que el espectador esté interactuando con los personajes, dando su propia versión, y esto es algo que Hitchcock hacía de maravilla y que es una gran herencia de la televisión de los sesenta y setenta. En vez de sus habituales alardes técnicos, la productora logra al fin un film a la altura de sus pretensiones. Cine fantástico que se revela preñado de realidades y con un discurso moral inteligente y nada fraudulento. Ojalá sigan por ese camino. De momento, parece que REC, de su interino Balagueró, confirma las expectativas.
Anémicos saludos.

Soon

Pronto, aves que entrarán por tu ventana. Pronto. El eco ahogado de los remeros en invierno. Pronto, despellejarán las calles para que cuelgues abundante. Y será muy pronto, entonces, cuando estés listo y no tengamos que ayudarte. Pronto.
My Bloody Valentine.


lunes, 25 de agosto de 2008

Más arriba del norte

Antes que nada, quiero aclarar (para que no haya duda) que en absoluto soy fan del cine de Aki Kaurismäki; seguidor sí, pero manteniendo las distancias y juzgando por separado, intentando no dejarme llevar por ese aura de fetiche vivo que, desde hace ya algunos años, acompaña al realizador finlandés.
Es cierto que se trata de un autor necesario en tanto que propulsor de una estética propia (luego mil veces copiada) y dueño de un discurso que, aunque pueda llegar a ser repetitivo, siempre obliga al espectador a mantenerse alerta y estar pendiente de los detalles. Kaurismäki vendría a ser como ese orgasmo tan deseado que nunca llega...
Con LAITAKAUPUNGIN VALOT (Luces al atardecer), el finés sigue fiel a su estilo estático y hermético, donde todos los personajes parecen cortados por la misma tijera y la acción, aparte de ser mínima, se ve secuenciada y repetida infinitamente. Siempre pasa lo mismo, o eso parece.
Con esos mimbres, no es de extrañar que al público primerizo le cueste un mundo llegar a sintonizar con una propuesta tan radical que, además, tampoco muestra el menor interés en hacer concesiones de cara a la galería.
Por lo tanto, pienso que un buen acercamiento a su cine sería desde el punto de vista literario. Se ha encumbrado a autores que guardan no pocas similitudes con Kaurismäki (Oe, Banks, Pynchon), aunque se trate de un modo de narrar y de unos temas que quizá se ajusten más adecuadamente a la letra que a la imagen.
No encontraremos aquí nada diferente de las otras (LA CHICA DE LA FÁBRICA DE CERILLAS podría ser su pequeña obra maestra): mismos personajes, mismo estilo, mismas (des)motivaciones. Un mundo cerrado que no deja lugar al gozo ni a la inventiva. Los malos siempre ganan pero aquí, encima, ni siquiera eso les divierte. Lo milagroso es la considerable cohorte que este director sigue arrastrando por toda Europa desde hace más de veinte años, no porque su cine no lo merezca, sino por su negativa a salirse de unos parámetros narrativos y estéticos que él mismo ha creado.
Saludos inmóviles.

Codeine

Considerados por la crítica especializada como uno de los mejores grupos de la historia, los norteamericanos Codeine, con su ultradepresivo hardcore (sadcore, se le ha llamado) pasaron fugaz pero intensamente (apenas tres discos en cuatro años) y siguen siendo una de las bandas auténticamente míticas de principios de los 90. Sus discos son inencontrables, por lo que el recurso de "la mula" se hace perentorio en este caso.


domingo, 24 de agosto de 2008

Sobredosis

Leyendo un artículo sobre la nueva publicación de un disco póstumo de Elliott Smith, laureado cantautor que murió en circunstancias extrañas. Caí en la cuenta que cada vez que hablan sobre músicos muertos por sobredosis se olvidan de mencionar a Nick Drake. Los nombres que suelen aparecer son, Kurt Cobain, Jeff Buckley, Sid Vicous, Janis Joplin, Jim Morrison y así una larga lista...

Todos ellos vieron su carrera interrumpida por una muerte trágica y extraña. Pero por alguna razón que no llego a comprender, este cantautor británico que sufría de depresión e insomnio no es nombrado en ningún artículo como mito de la música de culto. Quizás fuera, porque tan solo tuvo tiempo de sacar al mercado tres lps sin mucho éxito. Quizás, no tuvo la suerte de ser escuchado en profundidad.

Lo que si se, es que aquí, en nuestro blog dedicado al buen cine y a la buena música, Nick tiene su sitio, además de ser reconocido como músico de culto. Y por supuesto no caerá en el olvido como le paso en vida.

Os dejo una de las canciones que mas me gusta de su primer álbum "Five Leaves Left".
Canción que te hace pensar....Espero que os guste Indéfilos.


sábado, 23 de agosto de 2008

Demonios

Hablar de Murnau a estas alturas sigue siendo cosa de verdaderos apasionados del séptimo arte. Hablar de NOSFERATU es hacerlo de su película más enigmática, de un trabajo rodeado de misterio y que continúa despertando controversias entre sus admiradores ¿Hay alguien que no se haya estremecido con esta obra maestra?
Comenzando por su propio nombre. Nadie sabe a ciencia cierta de dónde diablos sacó Murnau ese nombre evocador e inquietante. Hay muchas versiones pero no puede darse una que sea exacta.
Luego está lo de Max Schreck; que si era un auténtico vampiro y dormía en un ataúd... los orígenes del márketing, sí señor.
Pero NOSFERATU es, ante todo, la personalísima visión de un genio que quiso adaptar al cine la obra Dracula de Bram Stoker pero no pudo hacerse con los derechos, así que inventó. Es sabido que el falseamiento elevado a la categoría de ARTE es patrimonio exclusivo de los genios visionarios como Murnau, al que no le hizo falta (pese a las demandas de los herederos de Stoker) el elemento principal de la obra (el mismo conde Dracula) para realizar lo que, haciendo honor a su subtítulo, se conoce como "una sinfonía del horror".
De extrañas vinculaciones alegóricas, NOSFERATU ha sido estudiada como un sesudo y soterrado examen de conciencia a un tema tan recurrente a principios del pasado siglo como pudiera ser la enfermedad y sus transmisores; el vampiro como maligno ente no-muerto, pero también como dador de maldad y corruptor de almas nobles. Bueno, lo cierto es que no se queda (como buena obra maestra que es) en teorías vacuas y pone de manifiesto el enorme talento y refinamiento de Murnau para la puesta en escena, la preparación del espectador ante algo terrible que flota en el ambiente. Pero también, en plena era digital, cómo un magistral trabajo de maquillaje y una expresión corporal imposible para nuestros días tienen un efecto mucho más terrorífico que la aséptica obrita de un informático mientras come donuts. Y no creo que sea simple nostalgia; revísense si no los trabajos posteriores (y muy inferiores) tanto de Klaus Kinski como de Willem Dafoe. Así como no nos ruborizaremos si observamos atentamente las burdas apropiaciones que Coppola realiza en su por otra parte notable DRACULA con los juegos de sombras.
En suma, una obra que, al igual que su protagonista, no puede morir. No, al menos, mientras sigamos queriendo que nos asusten.
Vampíricos saludos.

Ozzy

Dejando de lado sus escarceos con reality shows de baja estofa, Mr. Osbourne siempre será nuestro "monstruo" musical favorito. Su andadura en solitario no puede compararse a su visionaria etapa al frente de Black Sabbath, pero todavía tiene fuelle para dejarnos temas como este.


viernes, 22 de agosto de 2008

Los bastardos del ocio

No se podrán quejar los amantes del cine asiático (no me encuentro entre ellos), ayer dábamos cuenta de THREE TIMES, del maestro Hou Hsiao Hsien y hoy le toca a u otro distinguido miembro del club párpado rasgado, el imparable Ang Lee. Tanto HHH como Lee comparten nacionalidad (Taiwan) y aunque se vean bastantes similitudes ideológicas entre sus trabajos, lo cierto es que este último, y tras diversas aventuras occidentales, puede presumir, si no de mayor calidad, sí de mayor variedad. No hay más que echar un poquito la vista atrás para toparnos con propuestas tan distintas como pudieran ser HULK, BROKEBACK MOUNTAIN o THE ICE STORM, con desiguales resultados. Mientras, en su propio país, Lee renovó el cine de artes marciales con la cargante 臥虎藏龍 Wòhǔ cánglóng (mi portátil echa chispas tras este corta pega), más conocida como TIGRE Y DRAGÓN; aunque creo que su techo lo tocó hace bastante con la maravillosa 喜宴 Hsi yen, o EL BANQUETE DE BODAS.
A la espera de qué nos deparará A LITTLE GAME, su propuesta para 2009, Ang Lee nos dejó a principios de año una irregular pero interesantísima visión sobre el inacabable conflicto entre China y Taiwan mientras duró el yugo japonés, una extraña semiguerra civil con complicados intereses cruzados. 色,戒 Se,jie, DESEO, PELIGRO en cristiano, podría ser definida como el cruce oriental de MIDNIGHT EXPRESS, LES AMANTS REGULIERS, LAST TANGO IN PARIS o TRIPLE AGENT. La verdad es que le sale bien y, además vuelve a demostrar que es capaz e dominar casi todos los géneros; esta vez, el de espionaje. Un poco pasado de rosca, tal vez. Innecesarias las crudas imágenes sexuales (¿qué quiere decir con ello?); enorme Tony Leung como la bestia cazada por el deseo; más que correcta Tang Wei en el papel de espía milimétricamente mimética que se deja atrapar por la fatal atracción del peligro, quizá de ahí su nombre.
El film mantiene bastante bien la tensión con esos momentos en los que siempre se escapan por los pelos y, sin embargo, la jugada a lo THE GODFATHER del final demuestra que, jugando con el tiempo de las escenas, Lee no es Coppola, pero ni mucho menos Leone.
Personalmente, prefiero a este Ang Lee antes que al de las patadas voladoras y los monstruos digitalizados; siendo como es un gran director de actores y un maestro creando ambientes excitantes, mejor haría refugiándose en su primigenio estilo intimista, ése que tanto prestigio le dio cuando el primer boom asiático y que, de forma automática, le abrió de par en par las engañosas puertas doradas de Hollywood, donde escasean talentos tan personales como el suyo.
Pero no se corten y véanla, merece la pena.
Peligrosos saludos.

Mezcla explosiva

Danger Mouse por un lado, Jay Z por otro, The Beatles... Que si el disco blanco, el negro, ahora el gris... Qué bestia...!!!


jueves, 21 de agosto de 2008

Encuadres




En el último número de Cahiers España, se sustenta un endiablado a la par que vital debate sobre un cine paradójico, que contiene gran parte de las claves para entender el devenir del inicio de este convulso siglo XXI, donde, curiosamente, una de las artes más recientes (la cinematográfica) ha sido la que en mayor medida ha notado una metamorfosis en casi todos sus apartados. No un camaleonismo necesario e inteligente por pate de la industria (eso sería un camino de rosas), sino un paulatino y desesperante cercenamiento de las posibilidades de acceso al público mayoritario (en definitiva, juez y parte del asunto) a ese cine que crudamente (y no les falta razón) los redactores de Cahiers han dado en llamar invisible. Sin comillas, porque, según el D.R.A.L.E., esta palabra viene a significar tontamente "lo que no se ve". Parece imposible ponerle puertas al campo en plena explosión de las comunicaciones globales, pero la cosa está mucho más malita que hace 40 años, cuando nuestros abuelos, si querían ver algo, tenían que hacerlo en clandestinidad, y los realizadores sólo tenían el camino del ingenio o de la claudicación. Nos asombraríamos viendo la interminable lista (sólo en este siglo) de películas en el limbo más absoluto. Cine de calidad, no necesariamente extravagante; hablamos de esos artistas que intentan exponer su personal punto de vista sobre las cosas y se encuentran declamando en el desierto del ostracismo.
Con las distribuidoras hemos topado. Y con todos los demás, cada uno con su parte de culpa. Incluso los espectadores-rebaño que aceptan sin protestar bodrio tras bodrio sin inmutarse. Creo que o se hace algo ya desde competencias extraestatales o me temo que estamos ante el comienzo de una de las apocalípticas máximas Orwellianas.





Lo de arriba ha sido cabreo junto a indignación y protesta. Ahora intentaré hablar de cine, cine de calidad, por supuesto.
Las fotos que ilustran esta reseña pertenecen a una bellísima película. El taiwanés de adopción Hou Hsiao Hsien (HHH para los amigos), nos muestra en THREE TIMES, y como su propio nombre indica, tres inmejorables muestras de Taiwan a lo largo del siglo XX. Tres instantáneas minimalistas que, gracias al empuje creativo de su autor, resultan ser todo un fresco digno de propuestas mucho más megalómanas.
En la primera, A TIME FOR LOVE, ambientada en los años sesenta, una modesta sala de billares sirve a HHH para recrear una miríada de sentimientos encontrados y desbrozar, de paso, una época en permanente conflicto bélico sin mostrárnoslo. Asistimos a una impresionante representación que mezcla pintura, teatro, música y cine, siendo éste último su principal soporte, pero donde el resto tienen su propia personalidad y no actúan como elementos secundarios. Importante destacar el contenido y minucioso trabajo de la pareja protagonista, de hecho casi los únicos actores a lo largo de toda la cinta.
Saltamos atrás en el tiempo. En A TIME FOR FREEDOM, nos encontramos a principios de siglo. Cámaras recargadas, detallismo oriental, la obsesiva búsqueda del protocolo, la importancia capital de la música como estado de ánimo. Vemos las mismas inquietudes con otro disfraz, esa intemporalidad que casi nadie entiende y que cobrará importancia suma en el último capítulo.






A TIME FOR YOUTH nos sitúa en el presente. Podrían ser quince años antes o quince después, eso poco importa. De nuevo, el gran motor de la prosa poética de HHH nos viene dada porque se extiende a través del tiempo y sus mínimas motivaciones reetitivas. Como en su celebérrima EL MAESTRO DE MARIONETAS, el director taiwanés acopla su mirada pausada y sabia al grand guignol de la vida, sea ésta cual sea y en el sitio que sea.
A diferencia de la fallida BABEL, THREE TIMES triunfa al no pretender ser ubicua y aceptar sus muchas limitaciones. Aparte de costar diez veces menos y dejar para la posteridad a dos intérpretes (sublimes Chang Chen y Shu Qi) absolutamente verosímiles como amantes, amigos, cómplices, humanos al fin y al cabo. Es una de las exclusivas recomendaciones que me permito hacer desde el indéfilo para quien quiera adquirir la edición en DVD de Cameo o intentar buscarla en un dvdstore competente.
Tríplemente cordiales saludos.

Black Man Ray

Para los nostálgicos, para los sensibleros, para los sinvergüenzas, para los poppies, para los ochenteros, para los irreductibles que echan de menos las canciones redondas... China Crisis.


miércoles, 20 de agosto de 2008

Serpentina rígida

Bueno, me fastidia pero es la primera vez que me pasa, así que si alguien me quiere echar una mano virtual será bien recibida.
¡¿Es que no hay fotos en internet de esta película?! Es que no me gusta encabezar las reseñas con los carteles, sino con fotogramas de la misma película... En fin, manías de uno.
POULET AU VINAIGRE, del maestro Chabrol.
Muchos dicen que no es de lo mejor suyo; en el caso de Chabrol creo que eso no tiene mucha importancia al coleccionar más de cincuenta títulos desde que inaugurara oficialmente la nouvelle vague con LE BEAU SERGE hace exactamente cincuenta años. Todo un trabajador incansable.
En esta enésima aproximación a los entresijos de la pequeña burguesía provinciana gala, Chabrol destaca aspectos que quizá en sus últimos trabajos haya descuidado un poco, como su oscuro sentido del humor sentidamente hitchcockiano o personajes indiscutiblemente potentes. Recordemos que ésta fue la primera aparición del imprevisible inspector Lavardin, que luego tuvo film propio.
Personajes cínicos, moralmente discutibles; situaciones rocambolescas, a veces ajenas al imaginario español (los franceses son chauvinistas hasta para meterse con ellos mismos) y Lavardin.
No habría pasado de ser una película más de no haber intervenido el gran Jean Poiret, aunque fuese en los tres cuartos del metraje. Detective amoral, violento, de personalidad múltiple... Lavardin parece más un justiciero anarquista que un servidor de la ley. Ley que se pasa literalmente por el forro, pues sólo le interesa el fin, nunca la adecuación de los medios.
Otros aspectos destacables sería la actuación de la antigua esposa de Chabrol, Stephane Audran, en un papel con el que el viejo zorro Chabrol homenajea descaradamente a Hitchcock (PSYCHO). Y la intervención de una actriz fugaz (murió con veintipocos años) que es una debilidad secreta mía; no por sus dotes interpretativas, sino meramente físicas. Me refiero a Pauline Lafont, que para mí encarna a la perfección lo que Thomas Mann intentó (sin conseguirlo) describir en Muerte en Venecia: un ideal de belleza pura. Además era hija de otro de esos iconos imborrables de la nouvelle vague: Bernadette Lafont, quien intervino en otros trabajos de Chabrol.
Cine cognitivo, sin ausencias, de gran transparencia y poseedor de una apacidad crítica sólo atribuible a uno de los grandes artífices del mejor cahiers.
Saludos avinagrados.




Vinegar and salt

Fantástico tema de Hooverphonic. Nada que añadir.


martes, 19 de agosto de 2008

Back from nowhere

Tras esta larga ausencia, justificada e injustificada, regreso a "indefilia" con mas fuerza que nunca después de pasar un fin de semana sabático en la ciudad donde se rodó Lawrence de Arabia, El bueno, el feo y el malo y muchas más...

Aunque estuve de visita turística por la costa, mi encuentro con los poblados del western se debía en realidad al festival Ola que se celebraba en El Ejido, con un cartel que no envidia a ningún otro festival celebrado este verano. Tuvimos el privilegio de escuchar el último concierto de la gira de Björk, autentica creadora de inspiración. Esto es una de las canciones que pudimos escuchar y ver, todo un espectaculo.





Pero no solo tuvimos a una sola diosa caída del cielo, no, sino que tuvimos dos. Alison Goldfrapp nos elevó a lo más alto con su voz y su música electrónica. ¿Quién da más?



Después de este derroche de genialidad por la parte femenina, nuestros oídos también se deleitaron con Masive Attack. El mejor trip-hop.



Junto con estos pesos pesados vinieron muchos mas como Saint Etienne, para los amantes del indie pop, MGMT (ojo con ellos),Cut Copy,Digitalism, Hercules & Love Affair, My Brightest Diamond,Ratatat, Lek Mun, Starseilor, Kula Shaker, Editors y algunos más. Hay os dejo un variado de algunos.









He dejado para lo último las dos actuaciones que mas me impactaron siendo unos desconocidos para mi. Soulwax y 2manydjs,quienes muy amenudo van de la mano. Si esto no os hace bailar es que no teneis sangre en las venas. Apoteosico.



Bueno, espero que os guste. Hasta la próxima cita Indefilos.

Otra vuelta de tuerca

Y ya.
Tampoco haría falta extenderse mucho con LOS OTROS, o THE OTHERS, si lo prefieren. Porque ¿es española o no? A mí me da igual, la verdad; lo importante es que el guionista original nació en 1843 en Nueva York. Un tal Henry James, por si les suena.
Alejandro Amenábar nunca ha sido santo de mi devoción. Demasiado perfecto para ser cierto, o creíble o, como mínimo, emocionante.
Intentar rehacer THE INNOCENTS sin la maravillosa ingenuidad de Jack Clayton, sin Deborah Kerr y sin un solo elemento de AUTOR que diferenciase ambas obras, resulta, cuando menos, cargante.
LOS OTROS es una elegante serie B pasada por el filtro de contar con una estrella de Hollywood (Kidman) y un peso pesado de la escena británica (Flanagan). Una película entretenida, inofensiva, sin sentido del humor (y esto, ciertamente, es terrible) y muy, pero que muy pretenciosa. Hay un dato, a día de hoy, devastador: ningún realizador español ha logrado meterse de lleno en Hollywood. Ninguno.
Los que son buenos saben que las oportunidades de continuar una obra coherente allí son nulas; los malos... bueno, de esos sobran por yanquilandia ¿para qué exportarlos?
Francamente, Amenábar no pudo elegir un mejor título para debutar: TESIS. Pues parece como si se tratara de un eterno estudiante, eternamente en pruebas, siempre anteponiendo su ego creador y obviando sus referencias, que son incontables al mismo tiempo que inalcanzables. Es el problema de querer compararse a Hitchcock, Welles, Bergman... demasiado grandes.
Es posible que THE OTHERS sea muy superior a cualquier subproducto proveniente de U.S.A., incluso a los perpetrados por Night Syamalan, con quien comparte no pocos elementos. Pero, francamente, no deja de ser una peli de sustitos, con la banda sonora demasiado alta y el listón narrativo demasiado bajo.
Puede que sea algo personal contra un presuntuoso de bajo trazo como Amenábar, pero ha sido él mismo el que se ha ido metiendo en el fangal de "autor total", por lo que ya podría ir abandonando ese victimismo tan típicamente español y ofrecernos, de una vez por todas, su talento. Si es que alguna vez lo tuvo.
Ah. Y a los que les gustó la peli sin haber leído a Henry James, un consejito: lean el relato y luego me dicen.
Otro saludo.

Lacrimosa

Personalísima versión del inmortal Requiem a cargo de estos alemanes con pocas ganas de fiesta...


lunes, 18 de agosto de 2008

Sólo para iniciados

Como si de un gran maestro masónico se tratara, Dave McKean (ese talento inabarcable y desbordante de la ilustración [y espero que sea útil la aclaración posterior sobre ello] más vanguardista al servicio del comic-book "tradicional") excluye, posiblemente de manera involuntaria, a todo aquél sin una preparación previa que pueda abarcar varios aspectos de su mastodóntica obra o, en su defecto, a esos falsos neófitos de amplia mirada, incapaces de apegarse a un solo género, aunque siempre intentando adelantarse a los movimientos, por avanzados que éstos sean.
A ver. Como lo primero siempre es lo primero, me parece vital resaltar principalmente que ese pictorismo radical de McKean alcanza más su plenitud como portadista (para mí, simplemente el mejor) que como narrador visual. Demasiada poesía para ser esclava de la repetición de la prosa. Y ahí es donde entra Neil Gaiman para compensar la balanza. Gaiman es, al contrario, un narrador al más puro estilo gótico que se esfuerza por dotar a sus pesadillas oníricas de un sentido intrínseco, inteligible. Esta explosiva mezcla ha dado frutos inigualables a la historia del cómic, pero claro... el cine es otra cosa, amigos. En el cine no basta (y menos ahora) con deslumbrantes efectos visuales, pues también hay personas (actores) que deben respirar con la historia y no quedar sepultados por tanta parafernalia que, en la mayoría de los casos, suele ser del todo inútil.
No se nos cuenta nada en MIRROR MASK, así de simple. Al menos nada fuera de la sempiterna y aburridísima cosa esa de bien vs. mal, claro. McKean empequeñece el ya de por sí mínimo guión de Gaiman a base de gigantismo digital y figuras imposibles, quizá intentando escapar de un convencionalismo que curiosamente es la tónica general de esta producción de la bastante venida a menos factoría Henson. Momentos interesantes, sí, como esos gigantes gravitando extrañamente en un espacio vacío o el baile de autómatas, aunque habrían lucido más fuera de la película, como obras conceptuales, no intentando cohesionar una historia (insisto) que es una tontería infantiloide.
Quizá conmueva a los seguidores de este duo genial y probablemente sorprenda a quienes no les conociesen de nada. A los que no somos ni una cosa ni la otra, simplemente ni fu ni fa. Pero, hombre, bien mirado, mejor para ponerle a tu hijo que las repetitivas e histéricas producciones Disney.
Saludos espejeados.

Close to her

Como estoy seguro de que gente habrá que no haya visto esta minoritaria película (promoción insuficiente, también), aquí está el que es, sin duda, su mejor momento. El cándido tema de The Carpenters sirve para fortalecer las siniestras imágenes de McKean y dotarlas de un fascinante tono lúgubre.


viernes, 15 de agosto de 2008

Torre de naipes

No son pocos los que opinan que tanto G. Iñárritu como Guillermo Arriaga deberían jubilarse prematuramente, con sólo dos films (conocidos) y con síntomas evidentes de fatiga crónica.
Recuerdo ver AMORES PERROS en su estreno, con inmejorables críticas de por medio y esa magnífica sensación que desprenden las obras con mucho que ganar y poco que perder. A la salida estaba bastante satisfecho, no me sentía en absoluto engañado. Pasó el tiempo (poco) y las costuras empezaron a mostrarse inevitablemente; veía las referencias y algo peor, que las referencias habían sido tomadas de otros directores básicamente de referencias, por ejemplo Tarantino, por ejemplo Soderbergh.
Bueno, pero era una peli llena de buenas intenciones, lo cual no está mal viniendo de una filmografía tan irregular como la mexicana. Un pelín sobrevalorada pero entretenida y por momentos bastante ingeniosa. Lo peor vino luego.
Hace no mucho expliqué los peligros de dar dinero a un friki que se cree autor; con BABEL, Iñárritu y Arriaga, que son bastante rústicos como para ser frikis, demuestran su total planicie de ideas colocándonos una serie de historietillas sin mucho interés y ninguna conexión entre ellas. El típico mal de alturas que sufren los "autores" que sucumben a las primeras de cambio a los engaños de la megalomanía. No ocurre aquí, como también dije en su momento, que dicha megalomanía sea consecuente, pues no se cuenta nada de suma importancia como para gastar tanto en estrellas y localizaciones, puro derroche injustificado. Me viene a la memoria (elijan ustedes) cualquier obra de Rivette. Esa emoción casi sin contar nada, porque, efectivamente, no siempre se descubre América, pero no por ello un autor va a dejar de darnos su personal visión sobre las cosas. El problema es que Iñárritu carece por completo de esta personalidad, quizá pensaba que si mezclaba a Brad Pitt con actores no profesionales por un lado y a García Bernal con una situación que no se cree ni el que la ha escrito, sería posible engatusar (verbo suave) a ese público analfabeto (ya no tan suave) que cree ser elitista al haber visto a Wong Kar Wai y compañía. Craso error, porque la mejor forma de ver una película, desde siempre, es con una cierta mirada inocente (no inocentona), pero claro, el autor debe contribuir de alguna manera, aportar algo de su cosecha, si es que la tiene. Pero si compra el vino en tiendas y sólo les cambia las etiquetas...
BABEL es más que una mala película, es un fraude; uno de esos casos en los que realmente piensas que te han timado. Me gustaría oír las verdaderas razones (por favor, que sean tangibles) de los que la defendieron en su momento arguyendo que se trataba de una firme oposición al cine yanqui.
¿Que no es una película 100% (norte)americana y de la peor clase, las insoportablemente presuntuosas? Entonces John Ford es más mexicano que Iñárritu, y viceversa.
Enrevesados saludos.

Grave architecture

Esta construcción sí que no se tambalea, por muchos años que pasen. Y Wowee Zowee, le pique a quien le pique, el mejor disco de Pavement. Dios, qué recuerdos...


jueves, 14 de agosto de 2008

Ese viento ensordecedor

Quietos ante la pantalla. La pantalla ya no existe. Es ese momento de incertidumbre y éxtasis llamado "la magia del cine". Sólo en contadísimas ocasiones nos es permitido asistir a estos trozos de eternidad, y es entonces, sólo entonces, cuando decimos haber tomado parte de una obra trascendental por infinitos motivos, sobre todo por los que ni siquiera en términos cinematográficos se pueden explicar de forma satisfactoria. Y es que, aunque plenamente satisfechos, nos queda un raro resquemor en el paladar; corremos hacia bibliotecas (ahora está internet, pero antes...), cineclubs, festivales... Nos ha picado el bicho de la obra maestra, tenemos ese dulce veneno dentro y no hay antídoto.
En el caso de que ese "bicho" haya sido JOHNNY GUITAR, no nos quedará más remedio que revisitar KNOCK ON ANY DOOR; REBEL WITHOUT A CAUSE o PARTY GIRL. Queremos empaparnos hasta las manillas, sumergirnos en esa cinefilia extrema e insustituible.
JOHNNY GUITAR, un western que no lo es, una idea dentro de una historia dentro de un poema... Una puesta de sol eterna que comienza con un viento que se ve, se oye y se siente. Nos azota en la cara y nos hace comprender por qué ésta es una historia repleta de seres enloquecidos y donde nada es como nadie quisiera que todo fuese. Una tragedia clásica en un paraje inhóspito, donde estos seres primitivos y rabiosos exhiben sus frustraciones, anhelos y ansias de destrucción. Y una turbadora trastienda de brutalidad y devastación, tanto física como moral; estos seres buscan su mal con intenciones masoquistas pero dando rienda suelta a su sadismo encubierto.
Joan Crawford, Sterling Hayden, Mercedes McCambridge, Ernest Borgnine, John Carradine... Por mucho que queramos consolarnos, no hay ya repartos como ése. Ni uno a uno llegaríamos a acercarnos.
Para muchos, el espejo donde Eastwood se mira todos los días; para otros, el comienzo del fin del cine de género. De enorme penetración psicológica, JOHNNY GUITAR pone en el disparadero una serie de leit motivs, hasta entonces intocables, y abre un interesantísimo campo aparentemente vacío donde el AUTOR pudiese darse a entender en la poderosa industria, en aquel tiempo en manos de los grandes estudios.
Obra maestra absoluta. Añadir algo más es de todo punto innecesario. Acaso el viento...
Saludos silbantes.

Love, life and money

Si aluna vez hubo un Juanito que tocaba la guitarra como dios, ése era Johnny Winter. El albino de Texas junto al inmenso Dr. John ¿qué más queremos?




Johnny Winter and Dr John- Love,Life and Money
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miércoles, 13 de agosto de 2008

Gaticos y monetes





Existe toda una megamitomanía subterránea sin un nombre definido que comprendería gran parte de la etapa española del mal llamado "desarrollismo"; aquí, en contra de la "cualificada" opinión de los vejetes suecos, británicos y alemanes que se dejaron la juventud y los cuartos entre fiestas, playitas y solaces varios de mayor o menor índice de lagalidad, fueron muchos, la mayoría me atrevería a decir, los que no se enteraron de nada de esto. En este país, por si no se sabía, el currela siempre lo ha sido y siempre lo será; y esas vanidades de fantasía ibérica se han reservado, principalmente, para los que se hartaron de acumular el dinero que (mira tú por dónde) les habían hecho ganar la mano de obra pagada irrisoriamente y que provenía de... 1,2,3, responda otra vez.
Por aquel entonces se acuñaron términos tan apropiados como el "landismo" o la "españolada". Horrendos ejemplos de una realidad falsa, inventada, que nunca aparecerá en las crónicas cinematográficas de este país con su verdadero rostro, el de la miseria económica, pero sobre todo moral; el de la fantasmada de la libertad sexual, que a día de hoy sigue dando sus coletazos machistas, sólo hay que ver el telediario; así como el comienzo de ese monstruo impío llamado construcción. Y de esto se pueden nutrir miles de blogs, si quieren. Y digo que nada de esto saldrá jamás a la luz si no es con un azogue típicamente engañabobos, porque al único cineasta verdaderamente insobornable de aquel tiempo (y que milagrosamente llega hasta nuestros días), don Basilio Martín Patino, se le ha sometido a esa repugnante gota torturadora llamada ostracismo. Estaba claro que se prefería el catetismo cerril de Martínez Soria (Cómo se puede tirar por tierra un talento como el suyo, probado en las tablas clásicas); el machismo baboso de Landa Y López Vázquez (ídem de ídem); o las "iquinidades" del señor Ignacio F., probablemente, y junto a la inefable saga Ozores, el mayor asesino del cine español.
Spain is different. Claro que es different, un insólito paraíso de la flagelación y el masoquismo más incomprensible. Expertos como somos en tirar piedras a nuestro propio tejado, y pensando inocentemente que lo peor había pasado, encumbramos de nuevo a un tipo sin gracia ni talento, pero con un morro que se lo pisa: Santiago Segura. Incapaz del más mínimo movimiento de cinismo en su ultracasposo cine. Aunque más miedo me dan los inamovibles, como estatuas estatutarias, Martínez-Lázaro, Trueba(s), Colomo, Almodóvar, Saura y compañía. Así como los dignísimos sucesores de tal "saguita", Amenábar y sus múltiples tentáculos a la cabeza y la productora de Emilio Aragón como carcoma imparable de la libre expresión del artista independiente.
Como todo tiene una explicación, aunque casi nadie se pregunte cuál es, he aquí algunos ejemplos de por qué seguimos siendo tercermundistas (entre otras cosas) en materia de cine.
Iba a hablar de TORREMOLINOS 73, que está bastante bien y sí consigue el punto irónico que a Segura y de la Iglesia les va a faltar siempre, sobre todo porque nunca lo tuvieron. De momento, creo que Pablo Berger no ha asomado el hocico por las pantallas ¿otro caso de silenciamiento encubierto?
Saludos nada, pero que nada, nostálgicos.

Doctor Explosion

Los auténticos discípulos del maestro Aguilé interpretando el gran himno torremolinero. Olé!



martes, 12 de agosto de 2008

A rey muerto...

Stephen King puede ir haciendo honor a su apellido en el momento que quiera. A éste sí que habría que inventarlo si no existiese. No porque su prosa me parezca genial (que no lo es), sino porque haciendo lo que hace nadie le sopla desde hace unos treinta años.
Frank Darabont es a día de hoy, sin lugar a dudas, el perfecto adaptador de las pesadillas de King. Este artesano aventajado ha seguido fielmente cada paso de la "biblia" que han escrito similares. Lo primero, curtirse abundantemente en T.V. con telefilmes de cuidada factura y no poca imaginación. Así empezaron grandes de esto como Joe Dante, John Landis, Tobe Hooper y hasta el mismísimo Spielberg. Darabont se parece a todos y sin embargo es capaz de dotar de una extraña personalidad propia sus imágenes.
Me enfrenté a regañadientes y con más reparos que otra cosa a THE MIST, la penúltima colaboración entre el escritor y el cineasta. Cine de terror puramente yanqui, con estrellitas de bajo rango (Thomas Jane, por ejemplo) y nuevos seres monstruosos dispuestos a sorprendernos digitalmente. Lo mejor de este desesperanzado relato transcurre, precisamente, cuando los bichos no se dejan ver, aunque se adivina la intención del director por dotar de ese indefinible halo de serie B que tanto parece gustar a la gente últimamente. La primera hora resulta una ser una claustrofóbica experiencia, con unos personajes encerrados en un supermercado y la incógnita de qué pasará si salen de allí; precisamente ésa es la baza maestra que King inocula a una historia que sin ello no pasaría de entretenimiento juvenil. La tensión la mantienen más que dignamente unos buenos actores y actrices: Marcia Gay Harden en un registro en las antípodas de su soberbio trabajo en MILLER´S CROSSING; Andre Braugher, un habitual secundario con gran solvencia y, sobre todo, Toby Jones, un actor con un físico digamos complicado, en la dificilísima línea interpretativa marcada por fetiches como Laughton, Brennan o Lorre.
Y la historia (que también la hay), al margen del despliegue de efectos y sustillos, va desenvolviéndose como una alfombra, el espectador inteligente se dará cuenta de que algo gordo va a pasar o todo es un enorme fraude. Hay un punto en el que ya los personajes deben decidir por su futuro inmediato y jugársela. Esto es justo unos quince minutos antes de uno de los finales más estremecedores del último cine comercial, que para sí ya le habría gustado filmar a Shyamalan (alias el hombre bucle).
Es posible que tras un final tan abrupto y descorazonador se abra un nuevo re-comienzo en este tipo de cine tan maltratado y malconducido. Así lo espero, desde luego, pues no sólo de tarkovskis y lynches vive el cinéfilo.
Saludos... ¿estáis ahí? No veo nada...

Radiohead "Scotch mist"

Como me consta que los seguidores de los inventores del rock independiente y comercial (todo a la vez) sois legión, aquí os dejo una exquisitez cortesía de youtube. Un video de casi una hora presentando su último álbum In rainbows. Por cierto, el único que aún no tengo ¿Por qué dios mío...?



lunes, 11 de agosto de 2008

Engullido por las referencias

Una cosa realmente útil en esta tesis eterna que se llama cine es no simplificarse demasiado a partir de esto es bueno y esto no; por lo menos intentar explicarlo, aunque se trate de una nimiedad, aunque pudiésemos creer que a nadie convenceremos, pues sólo se llega al conocimiento si los datos se comparten y se encauzan en sintonía co otros interlocutores. Es entonces cuando realmente tomamos conciencia de que ningún elemento cultural se encuentra a salvo (¿a salvo de qué?) cuando se la encierra, sino que necesita respirar y que la respiren, de esto estoy bastante seguro.
METOROPORISU (METRÓPOLIS, en castellano) es un claro ejemplo de lo que digo, sobre todo por su curioso papel de película interactiva casi por exceso más que por defecto. Podría tratarse del enésimo producto nipón sin alma pero con un cuerpo casi perfecto; podría ser otra patochada de personajes estáticos, como alucinadas mímesis animadas de aquellos pistoleros de Leone que tenían la capacidad sobrehumana de alargar el tiempo hasta límites insospechados.
Bueno, vaya por delante que algunas cosas nunca cambian y que los japoneses son expertos en avanzar hacia atrás, algo que me llevará horas explicar pero que intentaré resumir lo más posible.
Lo primero sería decir que se trata de un guión de Katsuhiro Otomo (el de Akira), por lo que no es de extrañar ese tufillo épico-mongoloide que embadurna cada escena de acción, haciéndolas caer en una desesperante monotonía. El punto bueno viene del legendario Rintaro, su director, que conmocionó a la industria animada con aquel lejanísimo Astroboy, personaje matriz de todo el anime más ortodoxo y, sin embargo (qué curiosos son estos japoneses), iniciador también de una derivante diríamos más interesada por problemas de tipo filosófico y social que por los habituales tratados sobre el apocalipsis y sus variantes más repetitivas.
Rintaro juega su mejor baza fundamentalmente con dos elementos que siempre le han dado resultado: la música. Toshiyuki Honda nos deja boquiabiertos con composiciones descaradamente sacadas del bop más pizpireto y negroide, dotando a la acción de un colorido sonoro francamente bello. Y por otro lado, esa aplaudible negativa a seguir contando lo mismo. Al final sí que cuenta lo mismo, y aquí se nota la mano megalómana de Otomo, pero al menos hay pequeños aspectos que se salen de lo habitual en este tipo de producciones. Vemos personajes anacrónicos, perdemos la noción de la época en la que se desarrolla la acción y todo ello (junto con la música) contribuye a que, pese a los altibajos, asistamos a una de las cintas de animación japonesa más singulares que he podido ver en los últimos tiempos. Por supuesto estoy obviando como un bellaco al señor Miyazaki, pero es que ése es otro cantar, mes amis.
Saludos metropolitanos.

The Mars Volta

Sin nada que envidiar al virtuosismo nipón, este sorprendente video de animación de los no menos sorpresivos reyes del actual rock progresivo. Maravillosos.



jueves, 7 de agosto de 2008

La piel de la cebolla

Bien, volvemos cargados de energía. En este caso, para hacer un rápido y conciso repaso a tres títulos que se han encargado de retratar las miserias y veleidades de esa basura moral llamada guerra de Irak (Francamente ¿por qué no se llama guerra de Bush vs. Irak searching the last petrol?).
Al menos a mí, me parece muy reseñable que tres directores tan diferentes hayan querido destapar aspectos de dicho conflicto, máxime cuando hemos podido comprobar que Michael Moore no era más que un tramposo circense con recursos de la stand-up comedy y que el pancartismo sólo ha servido en estos casos para autobombos y lavados de conciencia varios.








BATTLE FOR HADITHA, del desconocido Nick Broomfield, nos sirve para iniciar este nunca deseado repaso.
De estética "cámara en mano", tan sobada en los últimos tiempos, Broomfield desiste de darnos lecciones morales y prefiere colarse en lo más difícil de mostrar por un norteamericano: la dualidad del conflicto.
Acertadamente, es capaz de mantener un muy loable tono de documento ficcional para mantenernos en tensión, sin saber a ciencia cierta qué será lo próximo que nos mostrará. Vemos a los marines en pleno éxtasis cazador, con toda su parafernalia y sus ritos de secta universitaria. Tratan a los iraquíes como ganado, para ellos no son más que un objetivo a destruir, no van a comerse la cabeza con cuestiones morales, porque si no, habrían enviado a un ejército de filósofos, claro.
En el otro extremo, nos encontramos a las guerrillas marginales iraquíes, con su fe inquebrantable y sus proyectos de martirio. Dos caras de la misma moneda. Los iraquíes saben que sólo pueden hacer frente a la maquinaría americana mediante pequeñas escaramuzas (¿qué fue si no el 11-S?), un terrorismo a todas luces tan lícito como pudiera serlo una invasión territorial tan... se me van los adjetivos... tan por la cara.
Luego, el caos. Lo que el film pretende contar esencialmente es la falta de control en estas situaciones. Las venganzas indiscriminadas, los saqueos y abusos... La faz del infierno en la tierra.









En REDACTED, mi habitualmente denostado Brian de Palma logra hacerme enmudecer con su gran valentía, pues su ataque a la falsa moral norteamericana es aún más demoledor que en el caso anterior. De Palma utiliza todas las cámaras que posiblemente, de una manera u otra, pudiesen encontrarse casualmente en dicho conflicto. Vemos la acción desde una digital propiedad de un soldado, una cámara de vigilancia y hasta esas cámaras fantasma que nunca nos mostrarán las atrocidades de las que han sido testigos. REDACTED es la repugnante historia de una violación, una masacre y una desvergüenza a la hora de tratar a los culpables que debería quedar muy presente en nuestras europeas retinas. REDACTED es la historia de cómo el criminal queda absuelto al no quererse mostrar cuáles son los verdaderos resultados de una guerra. REDACTED es, en definitiva, un claro alegato en contra de la censura, del poder de la imagen no mostrada, de la manipulación.











En clara contraposición tanto formal como estilística a los dos anteriores títulos, IN THE VALLEY OF ELAH, del irregular Paul Haggis, nos propone un laberíntico y descorazonador viaje a las ausencias derivadas de la guerra. Tomando el mismo trasfondo de la magistral MISSING de Costa-Gavras, Haggis emplea aquí también un soporte interpretativo de altura, con el inagotable Tommy Lee Jones y la estupenda Susan Sarandon. La fuerza de este film no son las imágenes de cruda violencia, sino las terribles consecuencias que también sufren, como no, los familiares de los chavales que son enviados a tamaña carnicería. Es posible que como película, IN THE VALLEY OF ELAH esté un puntito por debajo de las anteriores, sobre todo porque su discurso se va tornando excesivamente moralista a medida que vamos conociendo la trama. Pero un momento, esta película, dirigida por un mejor guionista que director, juega su gran baza al final, donde todo da un giro arrebatador a todas luces y quedamos empequeñecidos ante una imagen simplemente sobrecogedora y que no quiero desvelar a quien no haya visto el film. Sólo añadir que tengo entendido que se trata de la mayor ofensa que una persona puede ser capaz de hacerle al gobierno yanqui. Un símbolo que tardará en borrarse de muchos subconscientes y que probablemente fue tan insoportable que borró a su autor de los oscar. Y esto está muy lejos de ser autocomplacencia.
Saludos, por decir algo.






Punk is dead

Como el asunto de Irak es lo suficientemente triste y estrambótico como para no inspirarme niguna canción, aquí van unos que verdaderamente comulgaron con la (no) filosofía del punk. Me refiero a los cuasidesconocidos Crass, que fueron repetidamente vetados en U.K. por irreverentes, y bien que lo eran. Este es su tema más emblemático, donde no dejan títere con cabeza y escupen sobre los supuestos adalides del punk, tratándolos como simples ídolos generacionales de quita y pon. Bienaventurados los que dominen bien el inglés, porque hay tanta jerga en este tema que resulta difícil capturar su auténtico mensaje.


lunes, 4 de agosto de 2008

Inevitable estertor

Y tuvo que ser un británico (una vez más) quien volviese a remover el fango sobre el que se asientan los pilares del fundamentalismo norteamericano. Y le premian. Y dicen que les encanta... Será que no se identifican con ese neurótico way of life... aunque sea el suyo.
Sam Mendes, clarísimamente salido de las tablas clásicas en su país de origen, deja (de forma muy acertada) todo el peso de esta falsa comedia llena de claroscuros en manos de sus intérpretes. Pero ¡qué intérpretes!
AMERICAN BEAUTY gira por entero alrededor de Kevin Spacey, que aquí destapa como protagonista lo que había apuntado como secundario.
Y giran otros personajes arquetípicos de esa sociedad creadora del culto hacia lo enfermizo, experta en poner caramelos por todas partes y luego restringir el acceso de forma tajante, caldo de cultivo, sin duda, de depresivos crónicos, maníacos obsesivos y los peores de todos: los padres de familia camuflados.
Porque esta es simplemente la historia de un perfecto hombre de clase media-alta, con su mujer, su hija y su trabajo fijo. Un orden sobre el que Bukowski vino a decir algo así como que no podía entender cómo la gente podía seguir viviendo sin enloquecer. Y lo entendemos cuando vemos la perfecta hilatura que Mendes desgrana con paciencia y quietud británicas, desnudando de todo artificio a un ser hastiado de su monótona existencia. Es curioso cómo esto del cine ha sido capaz de ponernos en una sala oscura frente a nuestros temores e incertidumbres, nuestros fracasos y vergüenzas y haberlo asimilado tan naturalmente.
¿Es un loco el cuarentón que se enamora perdidamente de la amiga de su hija adolescente? Quizá sólo esté siendo consecuente. Quizá haya descubierto su lado sensual, ése que todas las convenciones, educaciones y religiones nos obligan a reprimir en pos de no sé qué cosa de la reputación.
Cuando ya no se pueden esconder los sentimientos todo salta por los aires. Es esta una de las películas que más intensamente han retratado este ambiguo punto de no retorno. Por ello, sigue siendo altamente recomendable su revisión, ya sea por reeducarnos o simplemente entretenernos, bienvenidas ambas, en cualquier caso.
Bellos saludos,

Everything is under control

O eso decían Coldcut en este temazo.


domingo, 3 de agosto de 2008

Tolerancia cero

Mike Figgis es uno de esos directores que, probablemente, no pasarán a la historia del cine como otros, pese a atesorar más talento que muchos de estos dioses del celuloide. El cine de Figgis es duro, áspero, sin muchas concesiones para los actores, de temáticas oscuras pero palpables. Sin embargo, sus imágenes no son experimentales, ni utiliza extrañas elipsis narrativas para enmascarar la falta de ideas. Porque casi todos sus films, si tienen alguna cosa son las ideas muy claras.
En 1995 (Joder, cómo pasa el tiempo) dejó estupefactos a público y crítica con LEAVING LAS VEGAS. Durísima, nihilista, autodestructiva como su protagonista, supone (y de esto estoy más que seguro) el mejor trabajo, de lejos, del habitualmente pétreo Nicholas Cage. Un tipo que por ser sobrino de Coppola tuvo un montón de puertas abiertas sin saber actuar; que más tarde encontró "su" fórmula perfecta combinando la cara de Bogart, Mature y Stallone (vaya mix) y moviendo las manos cual aspa de molino para enfatizar su carga dramática.
Pero Cage se saca de la manga este poderoso personaje, que bien podía haber salido de la pluma de Bukowski o Carver, aunque fue el semidesconocido John O´Brien quien ideó esta apocalíptica historia de deseo, destrucción y alcohol, muchísimo alcohol. Porque constantemente vemos a Cage empinando desesperadamente el codo; y no hay nada festivo en ello, realmente asistimos a un sufrimiento verdadero, porque el tipo quiere morir, morir bebiendo. Da igual si las motivaciones son suficientemente verídicas, el caso es que Figgis logra esa inexplicable belleza de las imágenes mostrando una lenta destrucción. Una caída hacia el abismo que sólo se ve interrumpida por el estupendo papel de Elizabeth Shue, antigua teen-star y que, al igual que Cage, consigue cotas inimaginables de veracidad.
Es posible que Figgis, aunque de forma demasiado intermitente, haya logrado dotar a Hollywood de algunos momentos de intensidad europea (es británico), de ese timing especial que inauguró con la soberbia STORMY MONDAY y culminó con su tremenda aportación a LOS SOPRANO. Y en medio esta maravilla.
Saludos ebrios.

Death in Vegas

Espectacular video a lo Tekken, con la voz de Liam "peluchito" Gallagher y no apto para los que se mareen con los giros "matrixeros".


sábado, 2 de agosto de 2008

El martillazo suave

Y como esto va de cine... ¿cómo nos íbamos a saltar a Chaplin?
Todo Chaplin es impresionante. TODO.
Aquel ingenuo vagabundo, sin oficio ni beneficio, cual bolo equilibrista disfrazado de pingüino es una de las imágenes imborrables que el cine ha legado a la historia. El slapstick en su máxima expresión, las persecuciones masivas que tanto se han copiado posteriormente, aquellos efectos caseros pero descacharrantes. Toda una visión universal del ser humano a través del particular filtro de un intelectual que no quería parecerlo; no como Andy Kaufman, que lo parecía pero no lo era. No hay color.
Y también hubo otro Chaplin, un poquito más alejado de su Charlot, más ácido, más irónico, más afilado, más desencantado de lo que, por aquel entonces, se cocía en todo el mundo.
Astolfo Hynkel, dictador de Tomania. Más claro imposible.
THE GREAT DICTATOR es belleza y podredumbre; risa y llanto; política y lírica; denuncia y entretenimiento. Porque Charles Chaplin era, ante todo, un artista entregado a su público. A él se debía siempre, sin ambages.
Es ésta una obra tan manoseada, tan analizada y elogiada, que ponernos a enumerar sus virtudes (incontables) o esas escenas antológicas sería volver otra vez sobre nuestros pasos. En vez de ello, me gustaría resaltar el tratamiento de desgarro mediante la comicidad implícita incluso en las peores situaciones. Porque a Hitler se le ha retratado de muchas maneras: Propagandísticamente (L. Riefenstahl); accidentalmente, pasaba por allí (Spielberg); hagiográficamente (Sokurov) e incluso detalladamente (creo que Bruno Ganz dejó de ser él mismo durante el rodaje de DER UNTERGANG). Sin embargo, Chaplin no necesita mirar a los ojos a aquel monstruo (recordemos que entonces, 1940, estaba vivito y coleando), sino hacer que la figura, en principio gigantesca, vaya empequeñeciéndose hasta quedar como un ridículo títere manejado por múltiples intereses.
Ahí es donde yo veo el mayor logro del film, en negar el endiosamiento de según qué personajes incluso aunque éstos fueran tratados como malvados. En eso, Chaplin fue un maestro.
No hay que dejarse llevar por el momento en que fue rodada, pues son legión (desgraciadamente) los payasos megalómanos que campan por el mundo, y también a ellos habría que aplicarles esta infalible fórmula ridiculizante, reveladora.
Es un crimen contra la humanidad no verla. Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!